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Sois dioses
El blog de Gabriela Wiener
12 de noviembre de 2010

Ya se sabe que los humoristas en persona no son precisamente chistosos, menos si te haces llamar El roto.

Estoy en el Salón de Columnas del Círculo de Bellas Artes, precisamente detrás de una jónica, donde me estoy resguardando para hacer estos post . En la pantalla se suceden las duras, las descacharrantes, las demoledoras viñetas-sentencias de Andrés Rábago.

En la sala la cosa va así: Viñetas, risitas, silencio, viñetas, risitas, silencio, viñetas, risitas, silencio. Como dice el Roto, una viñeta es un agujero, un agujero en el periódico, para ver las cosas de las que no quieren que nos enteremos.

"Hay una voluntad de mantenernos en situación de hipnosis colectiva, yo lo que intento es despertar de esa hipnosis. Los medios son muy potentes para situarnos en un territorio irreal, tienes que ir demontándolo día a día".

Basilio Baltazar, jefe de Santillana, habla de la "disidencia espiritual" del Roto, piensa en su ternura y recuerda una viñetas en la que las vacas locas se preguntan: ¿cuándo enfermáis también nos matan? Y yo me acuerdo de un cerdo que dice: cómo qué comer cerdo no entraña ningún riesgo, será para vosotros! "Es la empatía con la víctima la que produce el reconocimiento automático del lector", dice sin pizca de humor, "pero no hay una elaboración metódica, surge de forma natural". Y hay un diálogo:

-Roto, ¿Tu naciste viejo?

-Posiblemente había una madurez precoz. Ahora he equilibrado el tema, con mucho esfuerzo.

Por fin, risas, sin viñetas y silencio.



12 de noviembre de 2010

-Publicar antes de los 20. (Pron admite que tiene la suerte de que sus primeros libros publicados se encuentran enterrados en librerías argentinas).
-Ser un escritor cuyos defectos son la exageración de sus virtudes, fracasar por exceso de autoexigencia, fracasar por autoindulgencia (Giralt)
-Imitar, por ejemplo a Borges; escribir un libro en el que declaras haber versionado a Borges y que los críticos, muy listos, digan que eres "muy borgeano". (Pron)
-Si vas a imitar ten cuidado con a quién imitas. Hay escritores que abren caminos y hay otros que abren y cierra el camino, como Borges o Kafka (Giralt). Si lo haces siempre serás una burda anticipación.
-Intentar imitar a César Aira (Pron)
-Odiar a los escritores que lees sin parar. (Según Pron, puntualmente a gente como Rodrigo Fresán, "que escribía como yo queria escribir, tenía novias guapas, era amigo de estrellas de rock, publicaba donde yo quería publicar")
-Odiarlos cuando te distancias de ellos, cuando ya te has arrepentido de seguir su estela (Giralt).
-No sólo odiarlos, pensar en matarlos. (Pron)
-Tener prejuicio del tipo: Yo solo leo literatura del siglo XIX, yo solo novela contemporánea.
-Publicar en una editorial que ponga la foto del autor en la solapa (Para Giralt, por un lado, la foto de un autor fue durante una época determinante para decidirse a leer o no un libro, mientras que Pron confiesa que él no compraría un libro con una foto suya; coherentemente publica en Mondadori).
-Dejarse fotografiar por fotógrafos que tienen una concepción circense de la literatura, que te piden que te quites la camiseta (sin que esto suponga que quiera ligar contigo, advierte Pron), desnudarse para ellos sin ningún empacho.
-Llevar más una vida de escritor que escribir realmente (esto es, explica Giralt, figurando en todos los saraos literarios, y agrega Pron, consumiendo toda clase de drogas para conservar la energía y hacerle el paripé a todos los editores presentes).
-Tener vida social (Giralt, que acaba de ser padre)
-Tener hijos (Giralt otra vez). "Uno ya es feliz. A la trascendencia, que buscabas a través de la literatura, se llega mirando jugar a tus hijos". Aunque Pron, le ve el lado positivo: "cuando juegas con tu hijo no tienes a un Ignacio Echevarría diciéndote que lo estás haciendo mal".
-Tener una novia que no quiere que seas escritor (Incluso, revela autobiográficamente Pron, intentar escribir durante la actividad sexual).
-Correr en la carrera de los concursos, enviar incesante e inútilmente manuscritos, pero lo peor es ganarlos porque entonces vienen las cenas de difícil digestión con los concejales de los ayuntamientos (Giralt) o que alguien te llame Patricia, Mauricio o Fabricio (si te llamas Patricio). O que te regalen trofeos de mármol sólido con olivos de metal cuyas hojas son tan filudas que puedes rebanarte el dedo ( de hecho, le pasó al que ganó el Jaén de poesía el mismo año que Pron el de novela).
-Escribir bajo el efecto de estupefacientes:
Pron: Yo nunca lo he hecho, pero fue tu caso, no Marcos?
Giralt:  Sí, yo fumaba porros cuando escribía, no uno, sino siete, porque como soy muy nervioso me ayudaba a focalizar. Pero bueno, tuve que dejarlos cuando empecé a relantizarme en exceso.
Pron: yo recuerdo haber escrito con ansiolíticos y el peligro era creerme un genio. Era muy feo leerlo cuando el efecto pasaba.
-Idealizar las tecnologías, no querer escribir libros sino otra cosa, "al punto de escribir una novela que es como una entrada de un Facebook o un sms de un twitt". (Pron)
-Tratar de ser vanguardista, las novelas sin la letra a y sin la letra e ya se ha hecho. (Giralt)
-No ser un escritor de tu tiempo. (Giralt)
-Ser un militante de lo contemporáneo o querer anticiparse a su tiempo (ver que están de moda las de vampiros y cuando acabas de escribirla ya están de moda las de zombies).
-Escribir cosas que no te interesan, porque es lo que esperan de ti (Giralt)
-Considerar que tu vida cotidiana es pueril y hacer una novela sobre reyes de la India o banqueros newyorkinos (Pron).
-Escribir un segundo mal libro (Pron)
-Escribir un tercer mal libro (Giralt)



12 de noviembre de 2010

El dato curioso en la página web de Ene ("el relato ganador de la Cosecha Eñe 2010 —cuyos detalles daremos a conocer esta noche en el Festival Eñe— ha recibido sólo un voto a través de la web") no ha sorprendido al ganador, Horacio Convertini, escritor argentino y jefe de policiales del diario Clarín. "Para empezar quiero aclarar que ese voto no es mío. Yo no voté por "Uru" (cuento triunfador). Estuve siguiendo la votación y yo voté por "Acecho", otro cuento mío, en total presenté tres. Así que no puedo más que solidarizarme con los que no lo votaron". ¿Cómo se explica Convertini que haya ganado en papel y perdido en Internet? "Yo creo que básicamente los lectores nunca me han acompañado. Otra posibilidad es que habían 200 cuentos y, por orden alfabético, "Uru" es uno de los últimos. La gente no lo leyó. Finalmente se me ocurre que la jerga porteña, el lunfardo con que está escrito, haya ahuyentado a los lectores".

"Uru" es el relato de un hombre que le cuenta a un periodista la historia de uno de sus amigos de la infancia, el Uru, un uruguayo, que vivía en Pompeya en los 60. Su sueño era ser, Dogomar Martínez, un famoso boxeador uruguayo, que alguna vez entró en la historia por unos minutos, al haberle aguantado hasta el ultimo minuto al campeón del mundo. Cuando el protagonista vuelve a Uruguay, se reencuentra con Uru, convertido en boxeador profesional y que ahora debe pelear contra el norteamericano campeón del mundo. Un relato donde se juntan los sueños de la infancia, la posibilidad de una tragedia y la melancolía que el narrador siente por los sueños que siempre terminan traicionándose, los del narrador y los de su generación.

El Premio Cosecha Ñ de este año recibió más de 2 mil manuscritos. De España se presentaron 1206 y 381 de Argentina, 82 de Colombia, 52 de Perú, 45 de EEUU, 38 de Chile. Y llegaron rarezas, como un cuento de Eslovenia y otro de India. Tras una criba brutal, el jurado, compuesto por la editora de Alfaguara, Pilar Reyes, y los escritores Mateo Diez y Rosa Montero, dieron, en contra del criterio general internauta y del propio autor, el premio al gran Convertini.



13 de noviembre de 2010

No es que haya madrugado, es que no ha dormido. Elmer Mendoza ha sido el más aplicado de los escritores convocados al desayuno-encuentro-con los lectores de esta mañana en el Hotel de las Letras. Pero se ha debido única y exclusivamente a que la cabeza de Mendoza aún está en México y en México en este momento es la 1 de la madrugada, hora en que el autor de Balas de plata, bien podría estar escribiendo un cuento y fumando un puro.

El desayuno funciona así: un autor por mesa y un pianista dándole a las teclas, mientras se leen textos inspiradores. En la mesa de Mendoza el público es netamente femenino. Todas le preguntan si le gusta el café y si no tiene miedo de meterse en problemas por escribir sobre narcos. Él les explica que no, pero que es por pura inconsciencia. ¿Por qué no hay tíos en esta mesa? "Eso es porque las mujeres leen más", dice él. Y también nos pegan más, nos matan más, le digo yo, como para dejar el tema de los croissanes y pasar directamente al de la muerte, que es lo chingón.

"Quién te ha dicho eso? En Juarez por cada mil mujeres muertas hay cinco mil hombres jóvenes muertos en enfrentamientos, pero nadie habla de ellos. Y últimamente también hay un par de sicarias, dos chicas muy jóvenes y también las matan".

Órale. ¿Qué violencia es la que le interesa contar a Mendoza?, entonces. "La que no es  fácil de explicar. Aquella violencia que se practica con desconcertante naturalidad.  Yo leí la entrevista a un sicario colombiano.  Le preguntaban: ¿usted cuántos muertos lleva? Oiga, contestaba él, yo no cuento los muertos, eso es algo de psicópatas! La consideración que él tiene de su oficio es como si hiciera pan. Ese es el violento que me interesa".

Para Mendoza, actualmente la violencia cada vez más pertenece a la dimensión del deseo. "Los lectores se mueven alrededor de lo que ellos serían capaces de hacer en determinadas situaciones. En la ficción se enteran de que ellos también serían capaces de golpear, de ofender, de matar y ser intolerantes. Las acciones de los personajes de la ficción los hace reflexionar a cerca de sus propios actos criminales, aunque estos sean sólo potenciales. Y te hablo del mundo femenino".

Desayuno:

Sandwich de jamón.

Zumo de Piña

Café amargo

Total: cero euros.



13 de noviembre de 2010

Llego tarde a la conferencia de Nazário y por un momento pienso que me he metido en alguna de las charlas de la Generación Nocilla.

Hay unas imágenes de youtube rarísimas en la pantalla pero al final he reconocido al historietista español, figura máxima del cómic gay y sobreviviente de la Movida, que hoy es adicto a Internet y las redes sociales y se dedica a hacer vídeocómics, pelis y montajes de fotos, y los cuelga en Facebook y en su página web.

"Ellos me tienen como una leyenda. Yo me considero un superviviente, pero cualquiera que haya llegado a mi edad lo es".

La época más dura de su vida fue durante su infancia y adolescencia en el pueblo, donde solían reprimirlo por homosexual. "Al final me conseguí un novio noruego y me fui con él.

-¿Tienes novio ahora?

-Tengo varios

-¿Ligas con ellos también por Internet?

-No me hace falta. Tengo a mi pareja hace 32 años. Y unos siete u ocho amantes de las más variadas nacionalidades y colores. Son amantes de hace 15 o 20 años. Yo soy muy fiel con mi pareja y con mis amantes.



14 de noviembre de 2010

Acaba de protagonizar uno de los momentos más entrañables del Festival y ahora el escritor Curtis Garland (81) recibe, sonrisa de oreja a oreja, el aplauso sostenido de un público entregado. El que más aplaude es el también escritor Robert Juan-Cantavella (33) que ha sido el responsable de hacerle la entrevista en vivo que a todos nos ha conmovido hace apenas un minuto. Ha sido bueno, entre tanta propuesta (alguna verdaderamente radical) literaria taaaaan s.XXI, descubrir en este autor de novelas populares –Agente muerte, La dama usaba veneno o El asesino cósmico, son algunos de sus legendarios títulos– a uno de esos héroes anónimos que, detrás de uno o de muchos seudónimos hicieron lo que hacen ahora otros como J.K. Rowling o Almudena Grandes (también invitada al festival): hacer que las personas, de cualquier edad, lean.

Curtis Garland no es un señor americano o inglés como intentaba hacer creer la editorial Bruguera (la de esa época, los 70) al incluir un supuesto “título original” en inglés en sus novelas, sino Juan Gallardo Muñoz (Barcelona, 1929). Eran otros tiempos. Tiempos en los que Gallardo podía escribir cinco o seis novelas al mes (su record, confiesa, fue siete) al editor de turno, quien alegremente se embolsaba el cien por ciento de los derechos. Gallardo (en adelante don Juan 1) repasa su carrera, desde sus inicios como imberbe crítico de cine (¡a los quince años!) hasta sus recientes, sí, recientes, publicaciones: novelitas que se distribuyen por encarte en Sudamérica; mientras a su lado Juan Cantavella (en adelante don Juan 2) le conduce por los vericuetos de la memoria chuleta en mano. Don Juan 1 es venerable, don Juan 2 es punky; don Juan 1 es un autor pulp, don Juan 2 es un autor Pulp Fiction; don Juan 1 ha escrito, según cálculos, más de 2,000 novelas, don Juan 2, una.

Y, pregunto yo, ¿hay algo más conmovedor que un chico malote con corazón de boy scout? ¿Algo más respetable que un señor que ha dedicado su vida entera a alimentar la fantasía y la imaginación de varias generaciones? ¿Algo más seductor que verlos interactuar en buena paz y compañía? No, nada.




GABRIELA WIENER
(Lima, 1975) Escritora y periodista. Ha publicado «Sexografías» (Melusina, 2008) y «Nueve lunas» (Mondadori, 2009), una descarnada novela de «no ficción» sobre su embarazo y los mitos de la procreación. Hay lectores que la conocen desde mucho antes, de sus crónicas en la revista peruana de periodismo narrativo Etiqueta Negra», en la que Wiener comenzó a perfilar su estilo, lleno de episodios estrambóticos que le ocurren a ella misma y frases memorables para subrayar. También escribe habitualmente para el diario «El País», la revista Marie Claire», el diario Público, el diario El Comercio de Perú, y lleva el blog The Gonzo Files en el portal terra.com.pe. En marzo de 2011 se publicará Nueve lunas en Estados Unidos. Actualmente escribe el ensayo-crónica-confesión Complejos físicos, una investigación «hacia dentro y hacia fuera, entre Umberto Eco y Betty La Fea» en los contornos del imperio de la estética, la belleza y la fealdad, los traumas, los negocios, la cirugía y los defectos, y prepara una novela sobre sus orígenes espurios, en particular sobre el viaje de su tatarabuelo, el arqueólogo y viajero ilustrado Charles Wiener, que trasladó de América a Europa cuatro mil piezas arqueológicas que hoy todavía se exponen en el Museo de Etnografía de París. Fotografía © Ima Garmendia.
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