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Ascensores, mentiras y gafas de pasta
El blog de Guillermo-Ortiz
12 de noviembre de 2011

La sala de columnas está casi vacía. Han dejado para casi las diez la última charla del Festival: la "contrainte", el "oulipo" y el lipograma. Las vanguardias que comentaba en el anterior post, aunque tengan siglos. Es una situación complicada, al ritmo al que van conseguirán vaciar la sala por completo y no porque no sea interesante el tema sino porque es sábado a la noche, como en la canción de Los Rodríguez y estar atento a por qué empeñarse en quitar la "A" en todas las palabras de la novela o la "E" como hizo Georges Perec o seguir los experimentos de Raymond Queneau cuesta bastante

Tanto que me he tenido que ir a la Wikipedia, lo reconozco, porque oía hablar de tantos términos y, bueno, mis nociones de francés me permitían traducir "contrainte" como "restricción" pero por lo demás me perdía mucho.

Charlas para iniciados.

Se agradece el entusiasmo de los conferenciantes, Beaumatin, Serra y Pablo Martín, por estos juegos semi-dadaístas de combinaciones improbables. ¿Ponerse límites en la escritura por placer o por necesidad? Martín habla de la campaña del Ministerio: "Yo pongo condón" y las sucesivas "oes" al servicio de la memoria más que de la información. Como tres ajedrecistas disfrutando de las infinitas combinaciones de sus piezas.

Vuelvo a la Wikipedia: los lipogramas de Les Luthiers, dentro de sus "Obras de una sola vocal".

Les Luthiers.

Me parece un bonito final.

La charla empezó un poco más tarde, nos informa Doménico, porque Ana María Matute tuvo una pequeña caída y hubo que atenderla. Me pilló en las escaleras rumbo a Grijalba, pero lo importante es que está bien, no le pasa nada. Algo de dolor, por supuesto, pero sin secuelas.

Lo digo por si surgen rumores. No, no busquen escándalos.

El Festival Eñe 2011 acaba en su edición madrileña. El tercer final. Ahora empezarán las fiestas según las castas. Los editores, los escritores y los críticos de borrachera. El mundillo literario. Lo que me impresiona de este tipo de festivales es que no solo evidencian mi desconocimiento sino que lo aumentan precisamente porque me lo ponen frente a las narices, junto a mis gafas torcidas.

Y yo, además, empeñado en hacer amigos, en fin...

Ha sido una edición sensacional, lo digo en serio. Creo que si alguien puede decirlo, ese soy yo. Como comentaban en Twitter, "el hombre a un portátil pegado". Incluso ahora -Beaumatin habla de la traducción y sus problemas dentro del oulipo, otra pareja abandona la sala como en un concierto de Berthe Trepat- yo sigo en mi rincón pegado al enchufe y la pantalla iluminando mi cara.

Ese es el recuerdo que tendrán de mí.

¿Qué recuerdo tendré yo del festival? Félix de Azúa por encima de todo, el sentido común me embriaga, cosas de Trapiello, más su discurso oral que su discurso escrito, el coraje del hip-hop empezando por el propio graffiti de Muelle... No voy a empezar de cero otra vez, lo tienes todo ahí abajo.

Si te interesa, puedes repasarlas una a una -al menos los enunciados-. Si no, mejor dejémoslo con un buen recuerdo. Este recuerdo, para cerrar el círculo.

Nos vemos el año que viene. Si me reconoces, salúdame. Soy muy fácilmente distinguible.



12 de noviembre de 2011

Silvia Grijalba lee en la sala chill-out, el presentador ya nos ha avisado "Se acerca el final" y yo te lo repito porque es verdad. Vengo de ver a Ana María Matute, su glorificación delante de cientos de personas, una sala que no solo tenía todas las sillas ocupadas sino que recogía en el suelo a decenas de personas que apenas oían -la acústica de algunas salas, reconozcámoslo, es mejorable- pero que participaban en el ritual de la entrañable Premio Cervantes.

Yo estuve ahí. La literatura para masas enfurecidas, recuerden.

En fin, prefiero bajarme a la planta donde aún celebra Calvo con los suyos y abundan los gin-tonics. Ha vuelto a llegar ese momento en el que los demás empiezan a divertirse y mis párpados empiezan a cerrarse. Grijalba mezcla artículos de periódico sobre felaciones, sexo oral entre homosexuales -para escándalo de algunos padres que han venido con sus hijos, supongo que atraídos por la promoción "Premio Fernando Lara"-, rigor mortis y los brebajes psicotrópicos de Valium con alcohol.

Trankimazín con alcohol, esa fue mi especialidad durante años y, créanme, funciona.

Grijalba explica biografías a un público copioso y a la vez difuso. Demasiados ruidos desde fuera: conversaciones y vasos mezclándose. Se está a gusto al borde del desmayo. Muy a gusto. Grijalba pronuncia la palabra "erupto", Salazar tuitea. Inglaterra gana con gol de Lampard. Esta es la España que nos deja Zapatero.

Quedan las vanguardias, pero no sé qué es eso de las vanguardias. Más vanguardistas que los vanguardistas, supongo. La nueva ola de la nueva ola.

Silvia lleva unas botas verdes y una pulsera enorme -algo así como una escayola brillante- en el brazo derecho.

Sonríen y brindan.

¿Quiénes?

Ni idea. Un violonchelo tumbado me apunta con su mástil. "¿No me habré pasado en la dosis?", piensa Alba en boca de Silvia.

Lo mismo sí. ¿Cómo saberlo? Oír a Silvia es agradable. Habla de La Casa Azul y de Benicassim. Laly Soldevilla. "Neolit son los nuevos beatniks, como representación la pareja de Ray Loriga y Christina Rosenvinge". Matiza Grijalba: "Era en 2001".

Este es un blog en el que se nombra a muchísima gente y al final, casi siempre, aparece Ray Loriga.

Por resumir, digo.

Las chicas de al lado me miran y dicen "Este muchacho..." y ahí prefiero dejar de escuchar. Soporto difícilmente los sujetos pero los predicados... eso ya sí que no.



12 de noviembre de 2011

Venga, en lo que preparan a Ana María Matute, aún en la misma sala donde Félix de Azúa nos ha dejado con la boca abierta, voy a hablar un poco de mí, para que me conozcas. Hazte cuenta de que queda poco para que esto acabe: las 20,00 del sábado, 28 horas casi ininterrumpidas de narración.

Bien, yo soy un escritor y como todo escritor tengo complejos. Algunos los disimulan con autoafirmaciones y otros los vencemos con rendiciones, es decir, negándonos a participar en concursos de popularidad porque sabemos, en definitiva, que no somos el quarterback con el que se irá la animadora.

Lo dicho: el último concurso literario al que me presenté fue a este Cosecha Eñe en 2008. No llegué ni a la última selección ni nada. No lo entendí. Me fui con mi orgullo a otra parte.

No he ganado nunca nada, como mucho he sido finalista, que es una manera deshonrosísima de perder porque ni siquiera puedes apelar al "es que ni se lo leen". No hay manera de convencer a nadie de que las uvas están rancias.

En definitiva, que en 2011 también ha habido Cosecha Eñe y lo ha ganado Javier Calvo con su relato "Nínive". El premio lo han entregado Camino Brasa -mi jefa, señores, un respeto, yo que ni siquiera he seguido su consejo de ver el recital-concierto de Manuel Rivas, que a ella le ha encantado- junto a Agustín Fernández-Mallo y lo primero que me dicen de Calvo -yo ya dije que no conozco escritores y lo dije hace mucho tiempo, no soy Gabriela Wiener, soy su sucesor obsesivo- es que pertenece a la "Generación Nocilla".

Vaya por Dios. Y yo escribiendo estas cosas.

En fin, que ya lo sabes: no has ganado. No eres finalista. Salvo la improbable coincidencia de que te llames Javier Calvo, roces los 40 y hayas nacido en Barcelona o respondas a cualquiera de estos nombres:

Martín Corredoira

Rafael de la Fuente

Cristina Gálvez

Carme García Parra

Mario Marín González

Guillermo Saccomano

Rafael Ventura

Diego Zarini

Jesús Zomeño.

¿No es el caso? Pues bienvenido al club.

Ahora en serio, felicidades a ganador y finalistas. En este premio se leen los relatos, se lo aseguro yo porque hice una de las primeras cribas.

Foto: cortesía de JotDown Magazine



12 de noviembre de 2011

"A espabilar", ese es el consejo de Félix de Azúa ante la indignación -de nuevo la palabra, la inevitable palabra, la agotadora palabra-. "No os desesperéis, que hay muchas cosas que hacer... Los chavales tienen que darse cuenta de que no viven peor de lo que vivíamos nosotros. No saben lo que era el franquismo: el franquismo estaba en todos lados, incluso en el sereno al que llamabas y no dejaba entrar a la chavala en casa. El 15-M olvida que el sistema asambleario es un tic, en política hace falta organización y jerarquía. ¿En qué ha acabado el movimiento? En cuatro topos de tres partidos controlándolo todo".

Azúa golpea con una claridad falta de cinismo, de hecho critica el cinismo y la autocompasión, la sensibilidad -"especialmente", dice, "la sensibilidad del Gobierno actual, que se pasa llorando cada tres días"- y la ignorancia. Una vez más la ignorancia de los jóvenes: uno de los grandes tópicos de la narrativa política actual es acusar a los jóvenes de caer en tópicos. Círculos viciosos.

En fin, no es cuestión de ser Heráclito, pero es posible que no siempre te estés bañando en el mismo río.

Azúa arremete también contra los mediocres -"los que se encargan del control burocrático, especialmente en la Universidad"- y asegura que es un momento muy malo, muy malo. "Sin ser pesimistas".

La Universidad destruida, una Universidad vieja, de otra época, y con alumnos horrorosos, sin formar, y que no atiende al ensayo en sus planes académicos. "El ensayo", sostiene Azúa, "es un género literario como cualquier otro". Luego lo piensa y matiza: "Menos la poesía".

La relación de amor-odio con la poesía es un tema de la charla, una charla muy amena, en la que el infierno son siempre los otros pero de una manera poco estridente, casi pedagógica, de manera que al final descubres que el infierno eres tú, tu responsabilidad ante los Urdangarines... En fin, la poesía, volvemos: "Los novísimos estábamos haciendo lo que luego se llamaría postmodernidad en todos lados. Tuvimos la suerte de que estaba Manolo Vázquez Montalbán, que nos tiraba a la izquierda, cuando era una poesía que iba más por el tema de los iconos, las imágenes, el consumismo… Andy Warhol, aunque no todos sabían quién era”.

Dejó la poesía y se pasó a la novela y luego de la novela al ensayo -la ruta natural, sostiene el autor, puesto que ahora la novela tiende al ensayo- y ahí recoge también el artículo periodístico. Azúa pide al auditorio, un auditorio entregado, que llena la Sala de Columnas como, me dicen, Luis Alberto de Cuenca ha abarrotado la Sala María Zambrano, quizás el día con más asistentes de la historia del Festival Eñe madrileño... que lean a Unamuno, a Ortega, a Savater. No sus novelas, ni siquiera sus ensayos... sus artículos periodísticos.

Lo bueno de Félix es que es capaz de analizar todo y de una manera sensata. De política, poesía y ensayo -crítica a la educación incluida- pasa a Duchamp. "Duchamp es el final del arte romántico. Lo que hacían él y los suyos eran lo mismo que hacían Gericault o Delacroix. El final no es un final absoluto, es el comienzo de algo... La idea del arte romántico que promociona la idea de la responsabilidad del artista como ser moral acaba una época y permite que se inicie otra cosa. Duchamp, Kandinski, Pollock... son artistas impresionantes, pero hay que esperar a los 60, a la postmodernidad para que se les entienda de verdad".

¿Qué será el futuro? ¿La cultura urbana de los chicos ESO, los chicos EGB? No sé qué pensaría Azúa de eso, no lo tiene claro. Da gusto oírle hablar, en serio. La capacidad de narrar sin verborrea, opinar sin agredir, mostrar el entusiasmo por el conocimiento. Otro detalle: la habilidad de Antonio Lucas para llevarle de un lado a otro. No es fácil llevar un torrente por surcos, Lucas lo consigue. Otros han fracasado. El éxito de la conferencia de Azúa -porque es un éxito, créanme- es un éxito de su interlocutor.

Saber echarse a un lado sin necesidad de ser un mimo.

Quedan dos minutos y Félix de Azúa sigue hablando, ahora de Proust. La única pregunta posible es si escucha. Lo comenté antes: achacar tópicos es un tópico, lo que supongo que a la vez convierte mi teoría en un tópico, pero yo aquí no importo nada, recuerda. Escuchar es mucho más difícil que hablar, con diferencia. Por lo menos, digamos que escuchar bien es mucho más difícil que hablar bien.

Porque a hablar bien, nadie gana a Azúa, eso ha quedado claro estos dos días.



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12 de noviembre de 2011

La semana pasada fue "Verbo", la película de Eduardo Chapero-Jackson. La reivindicación del grafiti, el mensaje, no ya como arte pictórico sino como arte conceptual: como mensaje. La película, en ese sentido, funcionaba como un tiro y no debe de ser casualidad que Eñe haya dedicado buena parte de su espacio y esta tarde su tiempo al grafiti, en concreto, a Suso33, digno heredero de Juan Carlos Argüello, "Muelle", que murió en 1995, a los 29 años, de un cáncer de hígado, después de que se hubiera retirado apenas dos años antes porque "su mensaje estaba agotado".

El mensaje del spray, del aerosol, un término que, sinceramente, orta el rollo. El concepto de "Superhéroe de barrio", el propio concepto de "barrio", una derivación neoyorquina del "hood", la periferia, los espacios muertos, vacíos. Antes y después de Fernando León de Aranoa. La exposición de la prohibición. El jugueteo pícaro con los límites.

El sitio del graffiti en este Festival es el sitio del lenguaje. La cultura urbana es texto y contexto pero sobre todo subtexto. La frase lapidaria que intenta hacer pensar con mayor o menor éxito. Dos plantas más arriba, Luis Alberto de Cuenca estará diciendo cosas maravillosas pero yo prefiero quedarme aquí, explorar, no ya el lado salvaje sino el lado de los perdedores, como mínimo los perdedores estéticos.

La charla empieza con un vídeo, unos extractos del cortometraje documental llamado precisamente y por mucho que me duela, "Aerosol", que estuvo nominado a los Goya hace ya más de un lustro. La desmitificación del chico de barrio como delincuente y su apogeo como creador. No puedo evitar pensar en Chapero, la entrevista que  tuvimos hace solo unos meses: "La cultura urbana es creación en la nada, es la manera de huir de la violencia". Edu, chico del extrarradio, superhéroe de barrio, igual  que Suso.

Siempre me ha fascinado algo del hip-hop: su voluntad de contar historias. Está lleno de historias, de hecho: algunas vulgares, otras violentas, las más terriblemente inocentes... pero esa necesidad de expresarse mientras el resto del mundo se conforma con "Ave María, ¿cuándo serás mía?"

Un ejemplo de artista valiente: aquella que empieza la primera canción de su primer disco con la frase: "A mí no me saques tu genio,  que  te lo mato". La Mala Rodríguez. Lujo Ibérico.

Suso habla de artistas, el soporte del artista: ¿la galería, la pared, la web? Es una buena pregunta. ¿El medio es el mensaje? Aquí, juraría que sí. Yo estoy convencido, al menos. Desconfiamos de los conocidos y confiamos en los extraños, hemos dado la vuelta a los consejos.

Un psicólogo te dice "tu vida te mata" -falso, nunca te lo diría, ¿qué sería lo siguiente, dejar de pagarle la nómina?- y escuchas. Un graffiti te lo dice en la calle, justo antes de llegar a Clara del Rey, cada noche mientras vuelves a casa y no, no lo lees.

Lo piensas.



12 de noviembre de 2011

Al quitarme las gafas me doy cuenta de que mis fotos reflejan el mundo que veo con mis ojos miopes. Un mundo miope y unas fotos miopes. Enfrente de mí, Juan Cruz y Pepe Caballero Bonald discuten en mundos distintos. Cruz se enfrasca en la descripción periodística de “Ágata, ojos de gato”, la segunda novela del poeta, escrita en 1974, e insiste en cómo rompió el realismo social para acercarse al mágico simplemente llevando la acción a Doñana.

Caballero Bonald está a otra cosa: lo que reivindica de “Ágata” es solo el lenguaje. “Cuantos más años tengo, menos me interesa la realidad, como mucho la perspectiva, pero por encima de todo está el lenguaje”. El lenguaje que crea realidades y no el que las refleja.

Bonald, a sus 85 años, mantiene una lucidez inmensa y a la vez un cierto cansancio: no, nada de realismos. “No quiero leer lo que ya veo cada día”, dice, cargándose de un plumazo a Carver. El lenguaje, solo el lenguaje. El estilo. En ocasiones, la rabia. A fuerza de insistir, Cruz consigue entrar en el compromiso político de su compañero de foco: “¿En qué momento estamos, Pepe?”, le pregunta, el balón botando de manera que sea imposible no rematarlo con violencia.

Y Pepe ya ha hablado antes de la razón de ser de la novela social, la poesía social... del 55 al 65 y por qué ya no tenía tanto sentido en el 74, pero aun así, lentamente, va siguiendo el juego: “La transición fue un apaño, pero no acabó con el franquismo”, y Cruz le lanza a Gil de Biedma, a Ángel González –curiosamente no a Blas de Otero- y le toca en la llaga abierta de la crisis, pero Caballero se resiste: “No sé nada de economía, es un arcano para mí, simplemente las cosas parece que no van bien” y pretende seguir hablando de palabras, de lenguaje, de literatura, de poesía… mientras Cruz busca la indignación y la encuentra definitivamente en Irak, ese lugar común.

Y ahí sí, ahí la realidad escuece y su desprecio no sirve. Como mucho, su transformación. La guerra no admite narrativa ni perspectiva. “Todas esas guerras por razones oscuras, incomprensibles… Me ayudan a reaccionar, me ayudan a seguir escribiendo poesía incluso a mi edad, cuando es algo adolescente”. Cruz se enreda en soliloquios, preguntas enrevesadas a las que Caballero Bonald responde “¿Y qué?” y sigue charlando sobre prosas cuidadas y metáforas oscuras.

La palabra “indignado” sobrevuela por un momento la sala de columnas. El mundo en vilo en espera de la mención a 15-M.

Pero no, no llega. Cruz recula y vuelve a hablar de crear universos, crear mundos –supongo que, en el fondo, lo que quiere decir es que “otro mundo es posible” porque Cruz es de esos periodistas que no sueltan la presa- y Pepe puede coincidir, en parte, siempre que quede claro lo que lleva diciendo desde el principio sin estar seguro de que el mensaje esté llegando: la verdad no importa, importa la interpretación. La realidad aburre, lo que importa es su recreación. Sea narrativa bélica, política o ecológica.

Doñana como Edén.

“Estoy muy mayor”, insiste Caballero y Cruz le dice “no tanto” pero es probable que sí, que como decía Tusquets, ya esté en ese momento en el que sabe que cada día no será mejor que el anterior. “Despertar es lo más arriesgado del día”, dice, en otro contexto. “Ponerte en movimiento y lanzarte al desayuno”. La realidad y la difícil relación con las cosas mismas. “¿Te indignas?” insiste Cruz, buscando la visceralidad de nuevo, después de la pausa de cortesía.

Y al final Caballero lo reconoce: sí, me importa; sí, leo los periódicos; sí, me llena de rabia lo que está pasando, y la literatura, de nuevo, pasa al segundo plano. Victoria del periodismo.



12 de noviembre de 2011

Esther Tusquets no solo es inteligente sino que además combina su inteligencia con un sentido del humor envidiabe. La charla que mantuvo el año pasado junto a su hermano Óscar fue de lo mejor del festival: ingenio, rapidez, ese sentido común tan catalán y a la vez tan cínico, tan envidiable.

Esther tenía el cometido de contestar varias de vuestras preguntas y lo suyo es dejar aquí simplemente sus respuestas:

- "Me considero feminista. No es algo que piense mucho pero si me preguntan la respuesta es sí. Creo que es obvio que no tenemos las mismas oportunidades"-se dirige a la moderadora- "Si tú crees que sí, luego nos tomamos algo y me cuentas, para que veas".

- "Es normal que sea una escritora reconocida entre las lesbianas. Soy de las pocas que trato el tema con naturalidad. Muchas mujeres, muy inteligentes, siguen encerradas en el armario. Mi escritura es una manera de ayudarlas, que no se sientan tan solas".

- "El libro con mi hermano es brutal, muy distinto, no se ha hecho nada parecido hasta ahora, creo... Se publicará en febrero de 2012 o esa es la última noticia. Tenemos recuerdos completamente distintos de una misma vivencia. Supongo que el problema es que él era el favorito de mi madre y yo la favorita de mi padre" -se envuelve brevemente en algo parecido a la tristeza- "una psicóloga me dijo que tenía déficit de cariño por esa relación. No sé, nunca me sentí querida de pequeña, la verdad".

- "Jaime Gil de Biedma sí era parte de la gauche divine. Por completo. Yo no. Ni bebía ni fumaba ni iba a Bocaccio ni acababa con ellos en cualquier lado". La moderadora repregunta: "¿Entonces no te consideras nocturna?" y Tusquets, con una inmediatez que recuerda al Borges de sus últimas entrevistas, esa lucidez de la edad, dice: "Sí... pero es que la noche no la inventó la gauche divine"

- "Si tuviera que salvar algo en la sociedad, salvaría la educación. Me dedicaría a los niños de 4 a 10 años. La educación nuestra fue mala, pero la de ahora es pésima... y eso que adoro a mis nietos, todos adoramos a nuestros nietos, más que a los hijos, a menudo".

Y ríe y ríe y ríe y la gente acompaña en la risa, una sala llena de nuevo porque es sábado y en sábado todo está permitido. Luego sigue el interrogatorio:

- "¿Cine? Vi una película, esa de los de Facebook, pero no entendí nada. Lo intenté, ¿eh? Dos veces, pero no, no me entero de nada, me pasa como con el Facebook de por sí".

- "También he intentado que me guste la música, con todas mis fuerzas... y el alcohol, incluso el tabaco... aunque sé que esto no es una broma. He perdido a seres muy queridos muy pronto probablemente por el tabaco, pero no me gusta prohibir nada. No solo el Estado sino los que se convierten en alguaciles: ¡No puedes fumar aquí! Yo no fumo pero no me importa que fumen. Odio prohibir. Hablan de la envidia pero el deporte nacional en este país es prohibir".

- "¿En qué mienten más los editores? En el número de ventas. Nunca quieren que sepas lo que imprimen". El auditorio y la moderadora nos quedamos en la duda: ¿Por qué ese misterio? "Pues porque no quieren pagar derechos de autor, dicen que venden menos y ya está, solucionado".

Por último, la vejez. Esther Tusquets -y que en mi filia barcelonista no se me escape un "Busquets" por favor- ha cumplido ya los 75 años:

- "Tengo la sensación de que a partir de los 70 cada día es el mejor que vas a tener. Así de claro: si un día te encuentras fastidiado ya sabes que los siguientes van a ser peor. No sé por qué la gente quiere vivir tanto, ser viejo es muy difícil, muy complicado. Y cada vez lo va a ser más".

Y para demostrarlo, nos invita a todos a una partida de bridge o de póker... pero otro día, hoy tiene que irse. Una delicia, una manera de defender lo que uno quiere sin pretensiones, solo con claridad.

Demasiados años dedicados a ver cómo escandalizaban a los burgueses, solo le faltaba a ella subirse a estas alturas al carro.



12 de noviembre de 2011

La conferencia habla del poder y Gopegui se presenta como uno de sus heterónimos, Enrique Puertonovo, un supuesto y premiado erudito que desgrana "Las amistades peligrosas", no ya en la versión de John Malkovich y Glenn Close sino el libro de Laclos, el poder del juego, el poder del amor llevado a la ludopatía.

El poder del lenguaje, o, más bien, el poder de la lengua.

Tras Gopegui,unas imágenes de transformismo, a mitad de la conferencia una especie de happening difícil de entender, dos chicas y  un chico que avanzan hacia el centro del escenario, fuera del foco y se plantan de espaldas al público frente a la pantalla ya en blanco.

"¿Pueden los subalternos hablar?" continúa Gopegui, es decir, continúa Puertonovo, y rescata así a Spivak, la necesidad o no de que todo el mundo tenga la misma voz y valga lo mismo. La cuestión de la representación. El sistema de castas de la India aún colonial. La inmolación de las viudas. Su relegación. Los apestados. ¿Pueden hablar? Spivak dice que no, que no pueden, que no poseen un espacio, un enunciado. No se les está permitido.

Gopegui sigue hablando con un tono monocorde, leído, Rajoy en su laberinto. A veces cuesta seguir la argumentación, donde no hay altos ni bajos. A veces, sucede lo contrario... cada paso va tan lento que es imposible perderse, aunque los nombres abrumen, la sucesión de nombres no siempre conocidos. Discursos que se pierden en un contexto no compartido.

El poder y la corrupción de la ausencia de poder -así, Adrienne Rich-, la lasitud del subalterno conformista, el que cruza la trinchera. El lenguaje del opresor." Parece que hablan los callados, en el lenguaje del opresor, pero no sabemos en qué lenguaje hablan cuando guardan silencio", remata Gopegui.

El género, el papel de las relaciones de poder en las relaciones de género. La batalla abierta desde el XVIII y animada por Virginia Woolf. Pero... ¿Es tan fácil asumir sin más que la mujer la que se somete siempre?, ¿el poder le es ajeno? Courtney Love cantaba, se desgañitaba, cuando no era aún siquiera la novia de Kurt Cobain, menos aún su malvada viuda, aquello de "There is no power like my pretty power".

El asunto no es saber si tienes poder sino qué herramientas te sirven para ejercerlo, qué narrativa, qué discurso. "Qué lenguaje", diría Gopegui-Puertonovo. Crecí en un colegio mixto, todas estas referencias me resuenan a un mundo que sé que existe pero que no es el mío.

Los actores se han  vuelto de frente al público: dos chicas a los lados y un chico en el medio. ¿Es un mensaje? Los subtextos. Me abruman siempre los subtextos, más en mañana del sábado, el auditorio lleno porque la primavera ha vuelto en pleno noviembre.

"Patty Smith", dice Gopegui.

"Nadie tiene que aclarar que Picasso era un pintor blanco, un pintor hombre", dice Smith y a Puertonovo le parece que escabulle la cuestión, corriendo el riesgo de dejar la lucha. Rendirse a la condición de que el género es una lacra. "El perseguido finge no huir", dice Gopegui de nuevo, sin dejar de leer, los chicos del fondo acercándose inquietantemente, muy poco a poco, a la mesa de conferenciantes.

"El sentido de pertenencia" es el siguiente tema. Ayer, Javier Moreno hablaba de la pertenencia que es algo más adolescente que intelectual pero, en fin, todo vale. La intelectualidad es una forma como otra cualquiera de continuar la adolescelencia. Melancolía, de nuevo. Un festival con banda sonora de Camilo Sesto. El género, la pertenencia entendidas desde la dominación. Todo es una relación de poder.

Un festival de literatura es una constante relación de poder: qué chapa llevas, a quién conoces, a qué hora han colocado tu conferencia. ¿Sabe usted con quién está hablando?

Algunos abandonan la sala, pero son pocos. Gopegui nos sigue teniendo a todos fascinados por su tono monocorde, un tono ideal para una resaca. Puertonovo asume que su posición de preeminencia se ha convertido en una decadencia. La melancolía y la decadencia. Una novela estadounidense llevada a los hechos mismos: el número de fans de Twitter, el despido, el recorte...

Y al final llega el final: todo esto es narrativa capitalista, explotación capitalista, explotación a las mujeres desde el capitalismo. Pregúntenselo a Angela Merkel. El capitalismo para callar bocas y crear débiles.

Antes del capitalismo, se supone, la felicidad del buen salvaje.

Rousseau de nuevo. Cuánta guerra nos da a los voltairianos.

Como paso final del montaje, los tres actores se expresan como indignados ilustrados. De Valmont a Hessel, a eso hemos llegado. De más a menos. Se veía venir. Reconozco que  me molesta el tono y me molesta la reducción de aquellos días de mayo a un solo adjetivo manoseado por la prensa. ¿Qué mayor rendición? La petición del imperativo: "Indignaos", "Rebélate", "Comprometeos", "Abrigaos", que escribiría mi abuela si le dieran un procesador de texto. El imperio de la corrección política. Tranqui, colega, la sociedad es la culpable... Una charla entre Gopegui y Alberto Olmos, eso sí que sería un debate.

Hasta Campo Vidal se llevaría su torta. Pobre subalterno.



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12 de noviembre de 2011

Emilio Sánchez Mediavilla, Álvaro Llorca y Guillermo López empezaron este año la loca aventura que se llama Libros del KO, una editorial que se centra en el periodismo, es decir, en la no ficción: el reportaje, la crónica, las grandes historias contadas a otro ritmo. De momento, las cosas les van bien, pero tanto ellos como las otras cinco editoriales que buscan autor este año aún tienen que darse a conocer e ir pescando en caladeros como los que ofrece el Festival Eñe.

El pacto es justo aunque tiene algo de tribunal de oposición: en la larguísima mesa de la Sala de Juntas se sientan en un extremo los editores y en el otro, a unos siete -ocho metros, los aspirantes a escritor: en unos diez minutos como máximo tienen que presentar su historia y convencer a los responsables de Salto de Página, 451, Musa a las 9, Lengua de Trapo, Alghaida o los propios Álvaro, Emilio y Guillermo de Libros del KO de que su historia, y no otra, es la que merece ser editada y publicada en un futuro cercano.

En el caso de esta última editorial, además, el hecho de dedicarse a la no ficción ha hecho menguar el número de aspirantes hasta reducirlo a... uno. Un solo valiente que se atreve con historias no noveladas.

¡Qué manía con las narrativas, oiga!

En fin, nunca sabremos si eso le da más posibilidades o al revés, se las quita. Nadie puede hacerlo mejor que él, pero tampoco empeorarlo. El miedo al fracaso siempre está presente, pero el miedo a fracasar solo le da un punto épico al asunto.

Foto: gentileza de Paloma Cabeza



11 de noviembre de 2011

Es el final del día. La sala de columnas se oscurece por completo y el foco solo queda sobre los poetas que se turnan para recitar y el blogger oficial iluminado por su propia pantalla del ordenador, Guillermo Ortiz leyendo a Guillermo Ortiz escribiendo "Guillermo Ortiz". A veces, Guille. Grifos fugaces. Es la hora de empezar la noche, copas en la cuarta planta del Círculo de Bellas Artes; Sara Casasnovas, todavía emocionada por el concierto de Rodrigo Leao, esperando junto a María García de Oteyza el recital del actor y dramaturgo Miguel Ángel Solá, uno de los tantos que pasan debajo del foco, junto al atril.

Incluso las retiradas son silenciosas, nada de ruidos ni voceos. Ningún Trapiello dispuesto a enfadarse -con razón- por ese ir y venir de personas.

A la una de la madrugada, el que se escapa lo hace como un fantasma, deslizando poco más que los pies, una sombra delante del chico del ordenador.

El día pasó y llegará mañana y empezará todo de nuevo. La capacidad de reinventarse a uno mismo, la narrativa, que diría el propio Trapiello. ¿Qué queda? Las risas de Vicent y Rivas, la claridad de Andrés, la melancolía de Gamoneda y Muchnik, la timidez de Mallo, la juventud escandalosa del propio Javier Moreno, voz que a veces se rompe de adolescencia mientras recita en el chill-out.

Aquí no hay adolescencia en el vacío. Aquí solo hay mar y piano y horizonte.

Me pongo cursi: es el final, ya digo.

El resto es silencio.

Si tienen paciencia, les espero el sábado: empezamos con Libros del KO y pasaremos por Tusquets, Marías, Azúa, Gopegui, Matute, Volpi, Grijalba, Caballero Bonald... Demasiado como para no precisar una pausa. Algo más que la oscuridad, la oscuridad y el sueño.

No me esperen más, no llegaré a tiempo.



Archivado en: festival eñe, lectores, poesía

GUILLERMO-ORTIZ
Guillermo Ortiz (Madrid, 1977) es licenciado en Filosofía y trabaja en la actualidad como profesor de inglés y escritura creativa. Colabora habitualmente con las revistas Neo2, JotDown, El Imparcial, Sigueleyendo o Zona de Obras, como entrevistador, articulista y crítico de cine, música y literatura. También formó parte del equipo fundador de la revista de pago por Internet, Factual. Organiza y participa en el ciclo de recitales «Fuera de Contexto», que une a músicos y escritores y se está convirtiendo poco a poco en una referencia de la noche en vivo madrileña. Su blog, Pequeños objetivos, ha sumado en sus cinco años de existencia más de 500.000 visitas. También tiene una bitácora sobre su adolescencia noventera, Aquellos maravillosos 90, en la que repasa iconos culturales y políticos de la década pasada. Como escritor, ha publicado, Cuando las cosas dejaron de tener sentido (Grupobuho, 2007), una novela en forma de diario con sorprendentes hallazgos y que resultó un modesto éxito comercial, y el libro de relatos Pequeños objetivos (Kokoro, 2006), doce historias minimalistas de Madrid en los doce meses del año. Como es habitual, ha participado en distintas antologías y ha recibido varias menciones en concursos de relato breve con las consiguientes publicaciones. En la actualidad, prepara una segunda novela, El pingüino, que se adentra en el género del thriller, mientras acompaña a su primer cortometraje Do not disturb en diversos festivales de toda España. Para más información, visite la página web www.guilleortiz.com
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