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No todo es melancolía: David Trueba y Manuel Vicent.
Conversación empezada, probablemente muy empezada.
Risas: Viajes con el Barcelona, padres de Messi, abuelos de Messi (Trueba), los abuelos de Messi decían "este niño solo vale para jugar al fútbol y utilizaban mis novelas para todo menos para que las leyera" (Vicent)
Risas: "Es necesario ver Marina D´Or al menos una vez en la vida... y el aeropuerto de Castellón, provoca melancolía pero es una experiencia" (Vicent) "Estuve en Marina D´Or de visita: la mitad estaba a la venta, la otra mitad estaba aún por construir" (Trueba)
Serios: la columna, el columnista, "si se hace en domingo, piensas que es domingo y no puedes amargar al tipo que lee". Elogio de Julio Camba, "nunca pasa de moda", elogio de Josep Pla, el rey del adjetivo (todo ello, Vicent), elogio de Manuel Jabois (esto es cosa mía, pero tenía que meterlo. Si alguien conoce un columnista mejor que Manuel Jabois que me lo presente).
Aforismos: "La filosofía del futuro es el libro de instrucciones" (Vicent) "El iPhone no vale para hablar con nadie, solo vale para hablar de él" (Trueba), "Que haya que apagarlo en un avión, acojona" (Vicent)
Basta con ver Twitter -agradecimientos a David Barreiro y Lucía Sesma- para darse cuenta de que otra literatura, menos grave, más amena, una literatura ante la que la gente reacciona con risas y aplausos o en el peor de los casos con abucheos y zapateados- es posible.
Diego Salazar ya lleva un gin tonic, yo, ninguno. Soy el típico gilipollas al que le dicen que tiene que trabajar y se pone a hacerlo. Hay un hombre en España que lo hace todo. En la planta segunda, libros, editores, escritores y aspirantes practican extraños ritos de apareamiento.
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Esther Tusquets no solo es inteligente sino que además combina su inteligencia con un sentido del humor envidiabe. La charla que mantuvo el año pasado junto a su hermano Óscar fue de lo mejor del festival: ingenio, rapidez, ese sentido común tan catalán y a la vez tan cínico, tan envidiable.
Esther tenía el cometido de contestar varias de vuestras preguntas y lo suyo es dejar aquí simplemente sus respuestas:
- "Me considero feminista. No es algo que piense mucho pero si me preguntan la respuesta es sí. Creo que es obvio que no tenemos las mismas oportunidades"-se dirige a la moderadora- "Si tú crees que sí, luego nos tomamos algo y me cuentas, para que veas".
- "Es normal que sea una escritora reconocida entre las lesbianas. Soy de las pocas que trato el tema con naturalidad. Muchas mujeres, muy inteligentes, siguen encerradas en el armario. Mi escritura es una manera de ayudarlas, que no se sientan tan solas".
- "El libro con mi hermano es brutal, muy distinto, no se ha hecho nada parecido hasta ahora, creo... Se publicará en febrero de 2012 o esa es la última noticia. Tenemos recuerdos completamente distintos de una misma vivencia. Supongo que el problema es que él era el favorito de mi madre y yo la favorita de mi padre" -se envuelve brevemente en algo parecido a la tristeza- "una psicóloga me dijo que tenía déficit de cariño por esa relación. No sé, nunca me sentí querida de pequeña, la verdad".
- "Jaime Gil de Biedma sí era parte de la gauche divine. Por completo. Yo no. Ni bebía ni fumaba ni iba a Bocaccio ni acababa con ellos en cualquier lado". La moderadora repregunta: "¿Entonces no te consideras nocturna?" y Tusquets, con una inmediatez que recuerda al Borges de sus últimas entrevistas, esa lucidez de la edad, dice: "Sí... pero es que la noche no la inventó la gauche divine"
- "Si tuviera que salvar algo en la sociedad, salvaría la educación. Me dedicaría a los niños de 4 a 10 años. La educación nuestra fue mala, pero la de ahora es pésima... y eso que adoro a mis nietos, todos adoramos a nuestros nietos, más que a los hijos, a menudo".
Y ríe y ríe y ríe y la gente acompaña en la risa, una sala llena de nuevo porque es sábado y en sábado todo está permitido. Luego sigue el interrogatorio:
- "¿Cine? Vi una película, esa de los de Facebook, pero no entendí nada. Lo intenté, ¿eh? Dos veces, pero no, no me entero de nada, me pasa como con el Facebook de por sí".
- "También he intentado que me guste la música, con todas mis fuerzas... y el alcohol, incluso el tabaco... aunque sé que esto no es una broma. He perdido a seres muy queridos muy pronto probablemente por el tabaco, pero no me gusta prohibir nada. No solo el Estado sino los que se convierten en alguaciles: ¡No puedes fumar aquí! Yo no fumo pero no me importa que fumen. Odio prohibir. Hablan de la envidia pero el deporte nacional en este país es prohibir".
- "¿En qué mienten más los editores? En el número de ventas. Nunca quieren que sepas lo que imprimen". El auditorio y la moderadora nos quedamos en la duda: ¿Por qué ese misterio? "Pues porque no quieren pagar derechos de autor, dicen que venden menos y ya está, solucionado".
Por último, la vejez. Esther Tusquets -y que en mi filia barcelonista no se me escape un "Busquets" por favor- ha cumplido ya los 75 años:
- "Tengo la sensación de que a partir de los 70 cada día es el mejor que vas a tener. Así de claro: si un día te encuentras fastidiado ya sabes que los siguientes van a ser peor. No sé por qué la gente quiere vivir tanto, ser viejo es muy difícil, muy complicado. Y cada vez lo va a ser más".
Y para demostrarlo, nos invita a todos a una partida de bridge o de póker... pero otro día, hoy tiene que irse. Una delicia, una manera de defender lo que uno quiere sin pretensiones, solo con claridad.
Demasiados años dedicados a ver cómo escandalizaban a los burgueses, solo le faltaba a ella subirse a estas alturas al carro.