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Venga, en lo que preparan a Ana María Matute, aún en la misma sala donde Félix de Azúa nos ha dejado con la boca abierta, voy a hablar un poco de mí, para que me conozcas. Hazte cuenta de que queda poco para que esto acabe: las 20,00 del sábado, 28 horas casi ininterrumpidas de narración.
Bien, yo soy un escritor y como todo escritor tengo complejos. Algunos los disimulan con autoafirmaciones y otros los vencemos con rendiciones, es decir, negándonos a participar en concursos de popularidad porque sabemos, en definitiva, que no somos el quarterback con el que se irá la animadora.
Lo dicho: el último concurso literario al que me presenté fue a este Cosecha Eñe en 2008. No llegué ni a la última selección ni nada. No lo entendí. Me fui con mi orgullo a otra parte.
No he ganado nunca nada, como mucho he sido finalista, que es una manera deshonrosísima de perder porque ni siquiera puedes apelar al "es que ni se lo leen". No hay manera de convencer a nadie de que las uvas están rancias.
En definitiva, que en 2011 también ha habido Cosecha Eñe y lo ha ganado Javier Calvo con su relato "Nínive". El premio lo han entregado Camino Brasa -mi jefa, señores, un respeto, yo que ni siquiera he seguido su consejo de ver el recital-concierto de Manuel Rivas, que a ella le ha encantado- junto a Agustín Fernández-Mallo y lo primero que me dicen de Calvo -yo ya dije que no conozco escritores y lo dije hace mucho tiempo, no soy Gabriela Wiener, soy su sucesor obsesivo- es que pertenece a la "Generación Nocilla".
Vaya por Dios. Y yo escribiendo estas cosas.
En fin, que ya lo sabes: no has ganado. No eres finalista. Salvo la improbable coincidencia de que te llames Javier Calvo, roces los 40 y hayas nacido en Barcelona o respondas a cualquiera de estos nombres:
Martín Corredoira
Rafael de la Fuente
Cristina Gálvez
Carme García Parra
Mario Marín González
Guillermo Saccomano
Rafael Ventura
Diego Zarini
Jesús Zomeño.
¿No es el caso? Pues bienvenido al club.
Ahora en serio, felicidades a ganador y finalistas. En este premio se leen los relatos, se lo aseguro yo porque hice una de las primeras cribas.
Foto: cortesía de JotDown Magazine