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Hace un par de semanas volví de la Feria de Frankfurt. Hace muchos años que no iba; casi tantos como para que en medio de mi recuerdo y hoy se interpusieran la guerra contra el terrorismo, el avance del libro electrónico, el desplome de la prensa en papel y la crisis mundial. Cuando fui por primera vez, en tiempos, el internet existía, claro, pero no era una herramienta para la negociación editorial como lo es ahora. La Feria de hoy es distinta: cuando llegas, la mayor parte de los libros importantes ya han sido vendidos desde semanas atrás. No vas a cerrar negocios en un sentido estricto. Se trata más bien de encontrarte o reencontrarte con editores y agentes a quienes pones cara una vez a año; renovar el vínculo, de viva voz, aún sigue siendo importante para el mundo editorial, cosa que en la tiránica época del dios google no es poco.
Noté que la edición literaria estaba magullada por la crisis o, por lo menos, su pretensión de alcance era más modesta: no había muchos libros importantes y las grandes apuestas de editores internacionales y agentes se concentraron en el territorio de la no ficción y la literatura más comercial.
El esquema de negociación que se impuso (de seguro la crisis económica tuvo mucho que ver en ello) fue la muy mentada pre-empt. Consiste en que un editor hace su mejor oferta antes de que el agente abra el libro a otros editores. Así, uno consigue un buen precio y el agente obtiene un dinero seguro y, sobre todo, rápido. Un “todos ganan”, al parecer. Pero para poder competir en ese juego debes cumplir con dos premisas básicas: estar informado y moverte con extraordinaria rapidez. ¿Cómo haces entonces para seleccionar la información más interesante para lo que buscas? Es aquí donde todo empieza a enredarse y donde es casi imposible no perder el norte.
Hoy por hoy, los libros literarios te son vendidos por el argumento; excepcionalmente se habla de los autores. Un libro sin un "plot" claro es un libro invendible. Sentada en cita tras cita, oyendo las más diversas historias de libros escritos y por escribir, yo no podía dejar de pensar en cómo se hubieran vendido las grandes piezas de la literatura de todos los tiempos en la Feria de Frankfurt de hace dos semanas. Vamos a ver: esta es la historia de un tipo que tenía un rocín, un escudero y un amor imposible, y que se volvió loco por leer novelas de caballería. ¿La comprarían? No se lo van a creer, pero en este libro el personaje tiene un serio problema con las ballenas y el color blanco, en particular con una que le hincha las pelotas, y en consecuencia la persigue hasta el fin del mundo. No sé yo si esto tendría mercado…. Este otro relato se ajusta maravillosamente al actual gusto juvenil por la violencia. Su explicación de cómo se mata a una vieja con un hacha pone los pelos de punta. ¡Esta vende!
¿Cómo elegir qué te interesa leer, en el caso hipotético y feliz de que estés comprando un libro ya escrito? Creo que parte es suerte y parte capacidad de sugestión de quien te vende. En otras palabras, que a menudo tú escoges porque alguien puso práctica el recurso más conocido y usado desde la noche de los tiempos: echarte un buen cuento.