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Pérdidas y ganancias
El blog de Pilar Reyes
06 de abril de 2010
Tengo un peluquero curioso

Tengo un peluquero curioso. Se llama Fran y su "Peluquerida" está en medio del barrio de Lavapiés. Hay muchas cosas que mi peluquero no soporta, entre las que está ver a una mujer trabajadora extenuada. Se pone histérico, así que apenas te ve llegar, emprende un expedito operativo de salvamento: trae vino, tijeras y tintes para salvarte del abismo. Habla poco y es generoso en afecto. Una noche de invierno, cuando mi recuperación le estaba siendo especialmente difícil, decidió contarme algo personal: quería escribir una novela. Yo, al mejor estilo editorial y mirando sus ojos por el espejo, le pregunté de qué trataba. Miró el reflejo cansado de los míos, tomó aire, y contestó: la chica de mi historia nace en la Rusia de los zares, en esta parte inicial del libro quiero hablar de la Europa aristócrata que está a punto de desaparecer. Habitual del Salón de París y luego de Salón de Otoño, a través de estos viajes suyos al acontecimiento artístico más importante del mundo, quiero hacer un pequeño repaso de la historia del arte de fines del diecinueve y principios del veinte. La chica en cuestión tendrá que dejar Rusia después de octubre de 1917, vivirá la revolución, la caída de Nicolás II. Luego, en el exilio, vivirá las dos guerras mundiales, en esta última parte del libro quiero hablar un poco del fin de la Europa burguesa. Mi heroína morirá vieja y triste antes de ver caer a Berlín. Ahora el problema está en cómo hago para unir todas las piezas.

Ya, le digo: ¿no son demasiados temas para una primera novela? ¿De dónde ha nacido la historia? Ahora los ojos de Fran se iluminan, una sonrisa plena llena su cara: Verás, me dice, Jesús y yo tenemos un grupo de amigos con el que comemos todas las semanas. Jesús y yo somos “Ma” y “Pa” para ellos. Siempre, en la sobremesa, me piden que les cuente un cuento, y yo, que los veo cada semana y que los conozco tanto, he ido regalándole a cada uno una vida posible de acuerdo con su carácter. María no puede ser más que rusa, la tienes que ver. Ma, cuéntame cuando fui al Salón de París, me dice.

Yo salto de la silla y recobro el vigor: Pero, Fran, ¡si esta es la novela! La novela está en el comedor de tu casa.



Archivado en: libros | Etiquetas: peluquero, peluquerías, lavapiés

Sara Caba. 2010-04-14 17:10:23 | http://saracaba.com/
Hola Pilar, he llegado a tu blog por medio del boletin Ene. Me gusta mucho! Me encanto este posting en particular. Soy escritora costarricense, y me identifique mucho con esta historia del peluquero (ya personaje en si mismo) porque muchas veces queremos cosas grandiosas que no salen bien, cuando a veces lo mas tangible, lo mas cotidiano, es la mejor historia por ser contada. Yo llevo un blog tambien donde escribo de todo un poco una vez por semana. Tambien soy latina por estos lados europeos (Londres). Te invito a darle una miradita algun dia. Muchos saludos y gracias por tu blog! http://saracaba.com/

María. 2010-07-08 13:23:35 | http://url
¿Y cómo podemos recurrir a Fran otras extenuadas de Lavapiés?

Mariángeles. 2010-05-26 17:28:15 | http://docuhistorias.wordpress.com/
Preciosa historia Pilar. Yo también creo que las historias alivian, acompañan y hay que verlas en los detalles más pequeños. Solo hay que saber escuchar. Gracias

Eugenio Marrón. 2010-06-02 14:26:10 | http://urleugeniomarron@gmail.com
Lo primero, Pilar, agradecer la cautivante lectura de "La cripta de invierno", que para mí ha sido posible gracias a tu generosidad. Y lo segundo, claro está, tu "peluquero curioso", que se me antoja con tres novelas posibles: la de su chica rusa, la de su comedor como bien apuntas y, en clave Henry James a lo Duque de Bomarzo, la que contaría José Asunción Silva como invitado very exclusive. Enhorabuena tus "pérdidas y ganancias". Y de nuevo: Gracias.

Ruth Toledano. 2010-05-12 13:28:22 | http://url
Pilar, ¿recuerdas esa comida con Juan en la que te aconsejé que usaras una clase de almohada y también te recomendé a mi peluquero? Pues una amiga con la que lo comparto (al peluquero) me ha enviado hoy por email esta entrada de blog, acompañada del siguiente mensaje: "Del nuestro podríamos escribir el libro nosotras, ¿verdad?". Verdad. Lo que ella no sabía es que la entrada era de un blog que escribes tú, lo que demuestra que los caminos reales y los virtuales se cruzan más de lo que creíamos. Qué bien.

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PILAR REYES
Bogotana de nacimiento (1972) y residencia, hasta que en 2009 se establece en Madrid como directora editorial de Alfaguara. Su trayectoria produce envidia y admiración: el largo camino que va de vender en el stand de la Feria del Libro de Bogotá 1993 a ser directora de Ediciones Generales del Grupo Santillana en Colombia durante siete años. Gran conocedora del mercado editorial latinoamericano, representa el puente ideal entre ambas escenas culturales. Trabajo constante e intuición parecen ser sus secretos, armas infalibles del buen editor.
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