Cada vez son menos los que se resisten a caer en las redes sociales, con Facebook a la cabeza, y los escritores no iban a ser caso aparte… El escritor y periodista Julián Gorodischer realiza en el artículo Intimidad del escritor en Facebook un interesante repaso a las actitudes que los autores adoptan en su presencia en estas redes: paralela a su personalidad “textual”, más juvenil, espontánea y fingida a partes iguales… Contemplar la vida cotidiana de los autores, ¿reduce la fascinación que los lectores sienten por ellos o, al contrario, como dictara Roland Barthes, la potencia? No dejes de leer este artículo publicado en Ñ (el suplemento cultural del diario argentino Clarín).
El ensayista norteamericano Arthur Krystal trata en este interesante artículo, "Cuando los escritores hablan", publicado en la revista colombiana El Malpensante, un tema que nos gusta: ¿por qué “obligamos” a los escritores a hablar? ¿Debe una persona que trabaja con el lenguaje (escrito) ser también brillante en el habla? Es probable que te hayas hecho esta pregunta en más de una ocasión. Krystal se la hace a raíz de ver en Youtube esta vieja entrevista a Vladimir Nabokov, en la que el autor de Lolita consulta notas escritas para responder... William Hazlitt (del que pudiste leer un relato en el primer número de Eñe) decía no entender por qué un escritor “está obligado a hablar más de lo que estaría obligado a bailar, o a montar a caballo, o a practicar esgrima mejor que otras personas”. ¿Tenía razón?
(Imagen: Festival Eñe. Julio César González)
Cuando un gran escritor posa su mirada crítica sobre un genio, el resultado suele ser delicioso… Es lo que ocurre en Las dos muertes de Nabokov, el artículo en el que Martin Amis expone su devoción, pero no su ceguera de admirador, sobre el escritor ruso. Con motivo de la publicación (sólo en inglés, por ahora) de El original de Laura, la novela póstuma de Nabokov, Amis, muy en su estilo, no tiene complejos en definir esta obra como un texto entre la larva y la crisálida y otras lindezas. Publicado en ADN, el suplemento cultural del diario argentino La Nación, este pequeño ensayo es una maravillosa clase de literatura.