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El Festival Eñe América llena todo el día. Sin embargo, los libros también reclaman una escapada. A la vuelta del Centro Cultural de España está Linardi y Risso, tal vez la mejor librería de libros antiguos de Montevideo. Una escapada estratégica, haciendo novillos, te permite adentrarte en los pasillos del tiempo.
La primera sorpresa, al entrar, es que sus bibliotecas, de cuatro metros de altura, están perfectamente preparadas para la fiebre que llena la ciudad. No hace falta escalera. Si pides ver las obras de alguno de los autores que ocupan los estantes más altos, el empleado no tiene nada más que coger el programa del Festival, que tiene estratégicamente situado en el mostrador, leer alguna de sus páginas y subir volando a por el pedido.
El señor Linardi no está cuando llego. ¿También ha hecho novillos? Parece que sí, y en sentido opuesto al mío. Se ha acercado al Festival para ver la charla de Javier Reverte y Martín Caparrós. Hablan de la literatura de viajes. Linardi ha hecho pellas porque ama la literautura. Cuando llega, flota. Ya se imaginan. Si yo fuera él, flotaría incluso sin necesidad del Festival Eñe. De hecho, creo que el Inspector García debería extender sus investigaciones a locales como Linardi y Risso. Seguro que tienen el antídoto del virus, porque deben llevar incubando la enfermedad bastantes décadas.
Si yo fuera Gacría me pasaría por la trastienda de Linardi y empezaría a mirar los libros de la generación del 27. La colección de Alberti. Los cánticos de García Lorca, los desgarrados poemas de Cernuda o Felipe León.
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La pregunta se repite sin cesar. Con la pandemia extendida por todas las calles, la población en general y las autoridades en particular, no salen de su asombro. ¿Por qué Montevideo? En los noticiarios, cada vez que alguien pregunta por el festival, la cuestión es urgente, prioritaria, relevante, inevitable. ¿Por qué Montevideo?
Podría haber sido en Buenos Aires, tan grande, tan importante, tan pretenciosa en cierto modo. O en DF. ¿Se imaginan? La gran ciudad, el todopoderoso México. O en Bogotá, con su Gabo a cuestas. Y sin embargo ha tenido que ser aquí. Una ciudad de millón y medio de personas, con un centro histórico manejable, con el mayor índice de librerías y de libreros por metro cuadrado del mundo, con unas gentes amables, humildes, cariñosas. Donde todo el mundo está feliz y agradece el Festival y le encanta levitar. Y ya se están organizando concursos de a ver quién levita más alto y ves a las gentes en las plazas leyendo como poseídos y elevándose, elevándose sin parar. Quizás precisamente por todo esto, o en todas estas cosas, haya que buscar la respuesta al insistente, incrédulo, ¿Por qué Montevideo?
El Inspector García también se lo pregunta. Y se da golpes con la cabeza en la pared. pero añade una segunda pregunta. "¿Por qué a mí?". Dos preguntas seguidas. Difíciles de resolver. Pobre García.