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De acuerdo: un festival de literatura no tiene que ser un congreso de letras. Pero tendrán que reconocerme que algo tiene que ver la cuestión. Ayer la introdujo Carlos Liscano, director de la Biblioteca Nacional, que en su charla adelantó que lleva media vida investigando en torno a la "o". Como si le hubieran oído (o tal vez porque le oyeron), el suplemento cultural de El País (aunque a los españoles les cueste trabajo aceptarlo, antes de El País de Madrid hubo y hay un El País en Montevideo) publica un interesante artículo que toca la cuestión. Lo acaba de descubrir el Inspector García, que ya ve fantasmas por todas partes. Sinceramente, el festival le está volviendo loco.
Volviendo a la "o", reproducimos por su interés el texto completo aparecido en El País (de aquí) escrito por W. Molina y que se titula Presidente o Presidenta.
"En español, el plural en masculino implica ambos géneros. Así que al dirigirse al público no es necesarios decir mexicanos y mexicanas, chiquillos y chiquillas, niños y niñas, etc., como puso de moda el ex Presidente Fox y otros ignorantes (políticos y comunicadores) que continúan con el error, incluso el Presidente Calderón.
Decir ambos géneros es correcto, sólo cuando el masculino y el femenino son palabras diferentes, por ejemplo: mujeres y hombres, toros y vacas, damas y caballeros, etc.
Ahora: ¿Presidente o Presidenta?
En español existen dos participios activos derivados verbales: por ejemplo, el participativo activo del verbo atacar, es atacante; el de sufrir, sufriente; el de cantar, cantante; el de existir, existente; etc.
A su vez, el participativo activo del verbo ser es "ente". El que es, es el ente. Tiene entidad. Por esta razón, cuando se quiere nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le agrega la terminación "ente". Por lo tanto, a la persona que preside se le dice presidente, no presidenta, independientemente de su género. Se dice capilla ardiente, no ardienta. Se dice estudiante, no estudianta. Se dice adolescente, no adolescenta. Se dice paciente, no pacienta. Se dice comerciante, no comercianta.
La Sra. Cristina Fernández de Kirchner es la actual presidente de Argentina, y su esposo no sólo hace mal uso del lenguaje por motivos ideológicos, sino por ignorancia de la gramática de la lengua española. Caso contrario en Chile, donde lo aplicaban bien: la Sra. Bachelet era Presidente.
Un mal ejemplo sería: la pacienta era una estudianta adolescenta sufrienta, representanta e integranta independienta de las cantantas y también atacanta, y la velaron en la capilla ardienta ahí existenta".
¿Tendrá nuestro el Inspector García algún colega en España al que le interesen estas cosas?