PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Festival Eñe América / Backstage
El blog de Alberto Anaut
04 de agosto de 2010

La población está asombrada; las autoridades, también. Una extraña epidemia se ha propagado por las calles del centro viejo de Montevideo. En el paseo peatonal, en los alrededores del Centro Cultural de España (en el propio interior del edificio muy especialmente), en el museo Gurvich, en el Teatro Solís, en La casa de los escritores, el Punto del Encuentro del Ministerio de Cultura, en el Museo Torres García... se ha visto a numerosas personas levitando. A partir del mediodía del miércoles 4 de agosto el fenómeno ha comenzado a propagarse.

Los primeros síntomas han aparecido entre los miembros de la organización del Festival. Coincidiendo con la entrada del público para asistir a la conversación de Molina Foix y Brechner, alguien ha dicho: "¡Paola, estás más alta! " Y ha gritado: "¿Creciste?".  Permítanme que les explique: Paola es la persona que tiene toda la organización del Festival Eñe América en la cabeza. Como Fraga con el Estado, pero en plan cultural. El susto ha sido mayúsculo. Paola estaba más alta pero no había crecido. Simplemente levitaba. De hecho, nada más descubrir que andaba en el aire, unos cinco centímetros por encima del suelo, ha podido comprobar que ya no era más alta que otras personas. Un señor del público, que ha tenido que salir de la conferencia con una urgencia, se trasladaba diez o doce centímetros por encima del nivel habitual. Cien, doscientas, trescientas personas se han visto inmediatamente captadas por la epidemia. En Montevideo, la gente ha empezado a flotar. Así de increíble, así de real.

Las autoridades están investigando el caso. A la primera reacción de incredulidad, se ha unido inmediatamente una sospecha. El Inspector García, jefe de la Brigada de Investigaciones Increíbles, ha dejado de leer la prensa, ha dado una calada a su pitillo de Cerrito y ha sentenciado: "Epidemia Eñe". Al parecer, la tesis oficial insiste en que la proliferación de personas que flotan por las calles está directamente relacionada con la satisfacción que produce el Festival Eñe que acaba de comenzar. La conclusión, a la que el inspector García ha llegado con gran perspicacia, se basa en que la mayor parte de los casos se han detectado en las cercanías de los centros que estos días van a acoger a 150 escritores y creadores en 64 actos. Son las víctimas de la maratón literia que acaba de comenzar.

La población, abandonando cualquier preocupación, se ha tirado a la calle para disfrutar y contagiarse del fenómeno. El Festival, que acaba de comenzar, está contagiando a la población y parece ser que la mayor vía de transmisión es el oído. Se dice -pero es solamente un rumor- que el detonante que puede hacer crecer la epidemia y covertirla en pandemia es la aparición del escritor argentino Ricardo Piglia en el Festival. Según la  OMS, para que pueda aparecer una pandemia, se necesita:

  • Que aparezca un virus nuevo, que no haya circulado previamente y por lo tanto, no exista población inmune a él.
  • Que el virus sea capaz de producir casos graves de enfermedad.
  • Que el virus tenga la capacidad de transmitirse de persona a persona de forma eficaz.

Si todos los síntomas se confirman, estaremos ante un caso realmente inaudito. Quedará demostrado que el empacho de literatura, que el contacto con los escritores, eleva a los lectores.

Seguiremos atentos a las noticias. Tá!



03 de agosto de 2010

Organizar un festival de literatura no es tarea menor. Pongamos un ejemplo: este festival, suyo afectísimo. La cuestión consiste en reunir a casi ciento cincuenta escritores en un mismo lugar (un edificio, un barrio, una ciudad) y fijar un programa de intervenciones. Ya se sabe: conferencias, charlas, talleres, conversaciones, discusiones, acuerdos, desacuerdos, diálogos (incluyo de sordos). Todo ello con un calendario en el que las cosas empiecen y acaben a una hora precisa o imprecisa. Y que lo que se hable sea interesante. Y que haya público que siga apasionado o embelesado o sorprendido con las discusiones. Y que al final de cada pieza del puzle suenen los aplausos y la gente se quede con el sabor de que todo ha sido demasiado corto. Y que haya ecritores, lectores, libreros, editores, periodistas y demás personas de mal vivir. Y, naturalmente, que cuando cada uno se vaya a su casa se lo cuente a sus amigos y durante la noche sueñe y reviva la escena. Vamos, que organizar un festival de literatura es una tarea que necesita mucha fe. Y creer en los milagros.

Estamos a punto de empezar el Festival Eñe América de Montevideo y llega la hora en la que los sueños se hacen realidad. El Centro Cultural de España (un edificio magnífico en una antigua ferretería) se ha llenado de escritores y de lectores. María Palacios (la directora de la cosa, que diría Umbral) y Hortensia Campanella (la mujer que ha convertido el Centro Cultural de España en una de las puntas de lanza de la escena cultural de Uruguay) tienen todo a punto. Hoy termina un trabajo de seis u ocho meses y empieza la realidad.

En las aulas se están afinando todas las teclas para que Rafael Courtoisie explique en dos horas cómo se escribe y se lee poesía en los tiempos de internet; Álvaro Ojeda de un repaso a la nueva poesía a partir de los grandes autores y este humilde cronista recomiende la mejor manera de hacer libros, nada menos que de fotografía, en los tiempos en los que dragón electrónico amenaza con devorar el papel. Y sin atragantarse.

Éste es el principio, para abrir boca. A las 13 horas llega el primer plato fuerte. El festival de literatura se abre hablando de cine. Lo han leído bien. La cultura en estos tiempos huye de los ghettos y se refugia en lo multidisciplinar. Vicente Molina Foix y Álvaro Brechner hablan de literatura y cine. De eso hablamos después. Empieza la función.



06 de agosto de 2010

La pregunta se repite sin cesar. Con la pandemia extendida por todas las calles, la población en general y las autoridades en particular, no salen de su asombro. ¿Por qué Montevideo? En los noticiarios, cada vez que alguien pregunta por el festival, la cuestión es urgente, prioritaria, relevante, inevitable. ¿Por qué Montevideo?

Podría haber sido en Buenos Aires, tan grande, tan importante, tan pretenciosa en cierto modo. O en DF. ¿Se imaginan? La gran ciudad, el todopoderoso México. O en Bogotá, con su Gabo a cuestas. Y sin embargo ha tenido que ser aquí. Una ciudad de millón y medio de personas, con un centro histórico manejable, con el mayor índice de librerías y de libreros por metro cuadrado del mundo, con unas gentes amables, humildes, cariñosas. Donde todo el mundo está feliz y agradece el Festival y le encanta levitar. Y ya se están organizando concursos de a ver quién levita más alto y ves a las gentes en las plazas leyendo como poseídos y elevándose, elevándose sin parar. Quizás precisamente por todo esto, o en todas estas cosas, haya que buscar la respuesta al insistente, incrédulo, ¿Por qué Montevideo?

El Inspector García también se lo pregunta. Y se da golpes con la cabeza en la pared. pero añade una segunda pregunta. "¿Por qué a mí?". Dos preguntas seguidas. Difíciles de resolver. Pobre García.



07 de agosto de 2010

Anoche había máxima tensión. El Inspector García en persona se acercó al Festival Eñe. Había recibido un soplo: Rodolfo Fogwill llegaba de Argentina con la alerta disparada. Medio Montevideo levitando y encima se anunciaba la visita del escritor más polémico. Pese a su alergia cultural, García no es de los hombres que desaprovechan una ocasión. Ni ladean una pista sólida.

En el Centro Cultural de España la temperatura había subido. "Fogwill la va a liar". eso ya sabía. Lo que no había detalles era de la forma concreta. El escritor argentino ya la había liado a su llegada. Llegó volando. Mientras Montevideo levitaba, él estaba quince metros por encima. Es lógico: vivir todos los días con Fogwill debe producir vértigo... de la altura.

La conferencia, sin embargo, dejó a muchas personas con los pies en el suelo. Tal vez porque Fogwill nunca llegó a darla. Fue el personaje Fogwill quien entró en acción. El hombre es honrado, lo dijo nada más subirse al estrado vestido como para repartir los regalos de Papá Noel, gorrito incluido. "Me dicen de la organización que Fogwill está por llegar".

Y no se presentó. O se pasó de presentarse. El título de la conferencia era revelador: "Ahora, hablemos de mi". El propio mensajero lo acalaró: "El humor está en el ahora, porque no he dejado de hablar de mi nunca". La cuestión es que no se hablaba de literatura y la gente se sentía incómoda. Acostumbrados a estar levitando desde hace tres días, nadie quiere andar a ras de suelo. Pero un ejercicio de vanidad no es necesariamente literario. Y así hubo quien conectó bien con el autor y se mantuvo en su sitio, y quien se vino abajo.

No pasa nada. Caparrós se ha encargo esta mañana de volver a poner las cosas en su sitio. El Festival Eñe apura las últimas horas y García ya tiene claras varias cosas.



07 de agosto de 2010

Segundos fuera. El Festival acaba. Han sido casi cien horas de deliriro colectivo. Sesenta y cuatro actos, ciento treinta autores. Una enorme pandemia de literatura contagiando la ciudad y extendiéndose a otras ciudades: Piglia se la llevó a Buenos Aires, Reverte a Madrid...

El Inspector García ha abordado el caso en medio de un mar de dudas. Estábamos ante una gran epidemia... que solamente causaba felicidad a los ciudadanos. ¿Debía la autoridad intervenir?. Vaya pregunta: la autoridad interviene de oficio, no por necesidad. García, torpe pero curioso, ha sabido manejar el caso con sensatez.

Esta tarde se ha sentado en el despacho de su jefe, ha liado su enésimo pitillo y ha dicho: "Mañana se acaba todo". El teniente Pérez está confundido. "Pero, ¿que decís García? ¿Estás loco?". García se explaya y explica lo que los demás ya sabemos. Que la levitación colectiva es futo del placer inmenso que ha sentido la población como consecuencia de una sobreexposición a los literatura; de un auténtico empacho de libros y escritores. Que el fenómenos ha sido benigno y que la población está entusiasmada. Y que todo acabará mañana -añade- cuando la gente se despierte y piense que todo fue un sueño.

El teniente Pérez no está de acuerdo. Según informes secretos a los que ha tenido acceso, parece que la exposición intensa a los libros puede crear adicción. Y teme que muchos de los infectados sean incapaces de volver a su vida normal y a partir del lunes se genere en la ciudad un movimiento clandestino para seguir hablando de libros y que los escritores sean parados por la calle y felicitados a la vuelta de la esquina. Y que los cientos de librerías de nuevo y de viejo que hay en Montevideo tengan que hacer horario continuo de 24 horas y que las autoridades tengan que imponer la ley de entregar solamente un libro por persona.

García asiente y sentencia: "Entonces será mucho mejor de lo que pienso: la epidemia será crónica".

¿Los libros dan la felicidad? Por lo menos, nos la acercan. Los cuatro días del Festival Eñe lo certifican.




ALBERTO ANAUT
(Madrid, 1955). Periodista, editor, gestor cultural. Fue redactor jefe de El País Semanal, subdirector del diario El País y director de La Revista de El Mundo antes de fundar La Fábrica y lanzar la revista Matador. Entre sus proyectos destacan el festival PHotoEspaña, la producción de grandes exposiciones, La Fábrica Galería o La Fábrica Editorial, que se ha especializado en fotografía. En el campo de las revistas lanza la revista OjodePez, especializada en fotografía documental y la publicación de creación literaria Eñe, Revista para leer.
PUBLICIDAD
suscríbete a nuestros boletines
¿Quieres estar informado de todo lo que sucede en la web de Eñe? Relatos, información de eventos, noticias y mucho más...

PRENSA .   QUIÉNES SOMOS .   CONTACTA .   AVISO LEGAL

Eñe recomienda:
Un proyecto de