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El Festival Eñe América llena todo el día. Sin embargo, los libros también reclaman una escapada. A la vuelta del Centro Cultural de España está Linardi y Risso, tal vez la mejor librería de libros antiguos de Montevideo. Una escapada estratégica, haciendo novillos, te permite adentrarte en los pasillos del tiempo.
La primera sorpresa, al entrar, es que sus bibliotecas, de cuatro metros de altura, están perfectamente preparadas para la fiebre que llena la ciudad. No hace falta escalera. Si pides ver las obras de alguno de los autores que ocupan los estantes más altos, el empleado no tiene nada más que coger el programa del Festival, que tiene estratégicamente situado en el mostrador, leer alguna de sus páginas y subir volando a por el pedido.
El señor Linardi no está cuando llego. ¿También ha hecho novillos? Parece que sí, y en sentido opuesto al mío. Se ha acercado al Festival para ver la charla de Javier Reverte y Martín Caparrós. Hablan de la literatura de viajes. Linardi ha hecho pellas porque ama la literautura. Cuando llega, flota. Ya se imaginan. Si yo fuera él, flotaría incluso sin necesidad del Festival Eñe. De hecho, creo que el Inspector García debería extender sus investigaciones a locales como Linardi y Risso. Seguro que tienen el antídoto del virus, porque deben llevar incubando la enfermedad bastantes décadas.
Si yo fuera Gacría me pasaría por la trastienda de Linardi y empezaría a mirar los libros de la generación del 27. La colección de Alberti. Los cánticos de García Lorca, los desgarrados poemas de Cernuda o Felipe León.