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El entusiasmo es una liebre y a veces uno llega antes que pronto. Esto me ocurrió hoy mismo. Entré al CCE como una tromba y el monitor del lugar, el que está en la puerta, me dijo amablemente: ¿cómo estás?, ¿adónde vas?
Apenas le empecé a explicar se rió y agregó: sí, sí ya sé, pero lo que ocurre es que todavía no abrimos.
Ya me parecía que algo no funcionaba, porque era demasiada quietud tras el tsunami de la víspera. Ahora estoy en un café de la Ciudad Vieja y pienso en todo lo que sucedió en la apertura del Festival Eñe. Me comporto entonces como tortuga y repaso el camino transitado hasta ahora.
Recuerdo, para empezar, un par de cosas:
1. Al cuida coches de la cuadra que me dijo: Amigo, ¿qué está pasando hoy acá? Apenas le comencé a explicar se largó a reír con picardía y desconfianza y entre dientes susurro: ¿No me va a decir que existen tantos escritores…?
2. A Rafael Courtoisie en su taller exprés sobre la poesía en tiempos de blogs/twitter. Mientras garabateaba el pizarrón, aseguró que todo va a cambiar pero que la cultura tipográfica no va a desaparecer porque cambie el soporte; que la web sirve también para potenciar un artefacto tan antiguo que es el libro; que la hibridación de lo icónico con lo tipográfico nos puede dar una nueva forma de poesía, aunque los puristas digan otra cosa; que una poesía estructurada creada para el medio blog no puede ser igual que la tipográfica; que el medio reformula parte de nuestra fenomenología poética; que no nos queda otra que integrarnos; que su amigo Juan Grompone (Ingeniero y escritor uruguayo) cree que el libro en soporte de celulosa desaparecerá pronto y que con ello parece un integrado demasiado optimista y hasta exagerado; que el blog es como bitácora secuencial rígido y antiguo, tal vez más antiguo que el libro; que podemos darnos el lujo de ser apocalípticos pero sin dejar de ser optimistas.
Y contó una anécdota de Umberto Eco:
En su castillo de Bolonia tiene todas sus computadoras desde las primera Comodote 64 y la Spectrum, hasta las últimas. Y tiene todos los archivos y discos de época en funcionamiento. Para ello gasta una pequeña fortuna. Eco es apocalíptico e integrado, las dos cosas.
Courtoisie se definió a sí mismo como un apocalíptico nostálgico pero integrado. Y aseguró que un libro es un aparato absolutamente tecnológico, una realidad virtual que tiene soporte de celulosa con manchas de tinta, un sistema tecnológico pero no necesita baterías y se activa con la mirada. Una tecnología más retardada necesita ser conectada porque se acaba la batería, mientras que un libro permite tener miedo, oler, soñar, una carga de adrenalina que tal vez no nos provoque el mismo cuento en un soporte web.
Todavía un blog no legitima mis poemas como una editorial. Cuando Internet empiece a generar un sistema de legitimación aumentarán los costos. Lo inteligente tal vez sea sumar los caminos porque por ahora 10 mil lectores de mi poema en mi página web no legitiman tanto como los 100 que tengan el libro. Por lo menos por ahora.
A la salida del aula que se encuentra en el mismo piso que la exposición sobre el genial Angel Rama, me detuve sin nostalgia pero con asombro renovado en algunas de las cartas manuscritas que mandó y recibió en vida el crítico y pensador uruguayo. Y ahí me quedé.
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Cuando la pasión se une con el buen trato y el conocimiento generoso, un taller exprés tiene doble medida estimulante. Llegué tarde al que brindó Lorenzo Silva y por eso mismo dudé tantear la puerta e interrumpir lo que ya estaba andando. Dos minutos después me felicitaba por mi impertinencia.
Con claridad, escuchando a todos y proponiendo desde el arranque una presentación individual que terminaría incorporando a su magisterio, Silva expuso sobre el reto que supone un personaje para su creador.
Si un buen personaje es aquel que se te queda en la memoria aunque esté encuadrado en una mala novela, un maestro es aquel que recordarás fácilmente por el impulso que le dio a tus ganas y el aislamiento gozoso en el que te sumió.
Cosas claras expuestas con transparencia:
Hay una serie de rasgos que son necesarios para que un personaje sea importante:
1. Debe tener una contradicción, un conflicto. En una historia tiene que ocurrir algo, una tensión, algo que se sale de lo común. El personaje siempre encierra un conflicto que se traslada a la realidad que le rodea.
Ejemplo. Sherlock Holmes y Watson.
El primero tiene un conflicto interior que no puede resolver. Es un drogadicto que consume cuando está en absoluta soledad o depresión. Es un personaje que se contrapone a la realidad, que está en permanentemente oposición con ese mundo exterior que considera de menor profundidad de la que él maneja. Por otro lado Holmes no sería nada sin Watson que representa el sentido común, lo racional, el interlocutor que le permite a Holmes templarse y convertir lo negativo en positivo. Holmes es una evolución del arquetipo planteado por Poe en sus diálogos, y tal vez una evolución del arquetipo planteado en los diálogos de Platón. Y Watson además aporta más que los interlocutores de los diálogos de Poe y Platón.
Ejemplo. Don Quijote y Sancho Panza.
Don Quijote le habla a la nada, está para hablar a nadie, a su imaginación; pero Sancho lo provoca y lo hace evolucionar. Al final de la historia, cuando Don Quijote recupera la cordura, cuando su locura ya no está para protegerlo, ahí aparece panza para salvarlo.
Otro ejemplo. Philip Marlowe, el detective privado ficticio creado por Raymond Chandler.
El mejor personaje de la novela negra, el superior. Un detective privado en la California de los años 30, 40 y 50. Tiene una visión sentimental de la vida. Elijo la palabra sentimental a propósito porque se mueve por sentimientos y es esa California el lugar más lejos para los sentimientos. Un lugar donde se ignora la ley, donde el interés es lo que rige, donde el dinero ha comprado y corrompido todo, incluso hasta a la Policia. Es un Quijote en un sitio donde los Quijotes son imposibles.
2. El personaje debe tener un misterio. Holmes lo tiene y lo sospechamos aunque nunca lo averiguamos con certeza.
3. El personaje debe tener la capacidad de representar su tiempo y su espacio.
Los libros sobre Bridget Jones no me parecen memorables, pero ella representa a un colectivo. Eso le da capacidad de empatía con los intereses de muchas personas. Incluso un personaje estrambótico como Ignatius Reilly -el de la Conjura de los necios- al negarse a participar en la gran fiesta consumista de los demás, representa una mirada sobre su tiempo. Lo mismo pasa con Holden Caulfield (personaje central de El guardián entre el centeno de J. D. Salinger) es capaz de encarnar una mirada sobre una situación de un pasaje de la historia, una sensibilidad especial que representa los conflictos de su época.
Y finamente 4:
El personaje tiene que vivir aventuras y no será bueno si no es el adecuado para vivir esa aventura. Es decir, requiere tener una mirada propia, personal, que no es consabida con anterioridad.
Chandler, y otros escritores de su generación y de su género, recibieron en sus comienzos muchas críticas por publicar sus historias en ediciones baratas. Decían que se trataba de autores que “leen los mecánicos en el metro a la vuelta del taller”. Al respecto Chandler decía que para considerar el valor de la obra no importa si el escritor tiene entre manos un gran asunto; ponía como ejemplo la cantidad de obras espantosas que existían sobre Dios. Y agregaba que lo verdaderamente importante era quién lo escribe y que tiene dentro para escribir lo que escribe. Porque esa fuerza interior se traslada al personaje.
Lorenzo agota el tiempo de su taller pero se queda un rato más, porque según dice, no tiene apuro. Luego le sacan fotos, sigue charlando con algunos de los talleristas y más luego se va tranquilo, sin estridencias.
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Curioso título para esta charla: Editoriales de Culto.
Curiosa charla para este título: Editoriales de Culto.
Distintas maneras de defender un lugar bajo esa etiqueta, que no es mucho más que eso: una etiqueta que es mucho menos que lo que representa cada una de las editoriales que fueron convocadas para hablar de cómo es ser una editorial de culto.
¿Se entiende?
Por Ed. Hum de Uruguay, Juan Carlos Reche.
Por Ed. Eloísa Cartonera de Argentina, Washington Cucurto.
Por Ed. La Fábrica de España, Alberto Anaut.
Frases escuchadas de la boca de cada uno de los expositores:
De Reche:
Ser un editor de culto hoy día se acerca a ser responsables de una edición independiente, preocuparse más por la oferta que por la demanda.
El mejor libro que puede escribir un editor es su catálogo.
Hay que editar pensando en los lectores y no pensando en regalos de cumpleaños.
Hay que crear una familia, desarrollar una labor pedagógica, crear un fondo, ampliar el canon, inventar lo que no existe
Un editor de culto es aquel que nos presenta el hoy y el ayer como si fuera el mañana. O sea hay que ser absolutamente moderno -como decía Rimbaud- a riesgo de que se nos gangrene una pierna.
Una editorial de culto se crea marcando hitos, siendo honestos con las expectativas que nos trazamos.
Una editorial así debe ser fiel a una idea y si la idea se desvirtúa saber largarla a tiempo.
Un proyecto tiene éxito si se cumplen las expectativas del que crea el proyecto.
De Cucurto:
¿Cuál es la función social del libro, de los escritores? ¿Qué hacen los libreros? ¿Cuál es la función de los lectores? El libro pasa por una crisis tremenda: Los libros hoy no generan nada para la sociedad y todo lo que está alrededor del libro es bastante parasitario al cumplir las funciones relacionadas con lo establecido.
¿Por qué los libros son tan caros, excesivamente caros? ¿Qué hacen los libreros con el libro cuando lo reciben? ¿Sólo tienen una relación de rédito económico? ¿Y cuál es la reacción de lectores y escritores frente a ello?
En Eloisa fuimos aprendiendo que es lindo hacer un libro que sea económico. El libro ayuda a las personas a relacionarse, ayuda a que las personas se conozcan.
¿Y por qué eso se rompe y el libro se va solito sin que nadie esté cerca de él?
Una editorial se lo da a una imprenta, luego un distribuidor lo lleva a una librería y cuando llega al librero el libro muere. Es algo mecánico. No le veo mucho sentido El libro se pierde. Se lo abandona. Las editoriales llamadas independientes hacen lo mismo que las grandes. Hay que buscar alternativas y para eso hay que comprender y tratar de resolver estos problemas. No ser flojos, esforzarse, no quedarse con lo más fácil. Cuando hay un proyectoy las personas se enamoran del proyecto, empieza a cambiar la historia, sea ese libro de bolsillo, convencional, o de cartón.
Al libro básicamente lo que le falta es amor. El libro hoy es una mala noticia. Cuando vamos a una librería nos encontramos con un precio desmedido. Eso me cae mal porque no puedo comprarme un libro. El libro tiene que ser una buena noticia. En Eloisa somos una cooperativa y eso hace que el libro cumpla otra función. Gracias al libro damos cursos en los colegios, plazas y tenemos amigos. El libro nos acerca a los demás, es un pretexto, lo que quiero es comunicarme. El gran problema del libro es el editor que no hace su trabajo correctamente. Un editor como cualquier trabajador tiene que saber lo que hace y hacerlo bien. Tiene que saber sobre distintos tipos de papeles, precios, como se usan las máquinas que imprimen, cómo se diseña, conocer las librerías, todo lo que corresponde a ese trabajo. Conozco editores que no saben nada de eso y si se muere el diseñador, no pueden seguir.
De Anaut:
Coincido que el libro tiene que ser una buena noticia, es una buena y hermosa manera de expresarlo.
Nosotros queremos hacer libros que nos gusten a nosotros, queremos llenar huecos. Jamás publicaríamos para vender. Defendemos lo que publicamos y luego intentamos venderlo. No hacemos libros para que queden en las bodegas. Hay que defenderlos, acompañarlos.
Si editamos libros de fotografía de autor estamos obligados a encontrar quien quiere ver nuestras cosas, tenemos que crear un club. Yo soy futbolero y quiero ver a mi equipo jugar con un estilo definido y mantener eso aunque se gane o se pierda. No quiero que cambie su idea de juego cada domingo.
Si fuéramos sensatos deberíamos editar entre 1000 o 2000 ejemplares por edición, pero como no lo somos editamos entre 2000 y 4000. Después tenemos que meter mucha presión para llegar al público. Por eso aspiramos al mercado internacional.
Nos interesa la alegría que sentimos al editar un libro. Somos una editorial grande pero minoritaria, que trabaja artesanalmente.
A mí me revienta cuando un distribuidor me quita el 60 por ciento del precio de tapa del libro, pero lo único que me consuela es que ya le he mandado otro que no le dejará un solo peso de ganancia.
No somos alternativos ni podemos intentar ser lo que no somos. Somos convencionales con pretensión de calidad.
Un día un amigo me dijo: ¿y si sois tan buenos ordeñando piedras, no han pensado ordeñar vacas?
¿Se entiende?
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Festival de frases:
De Vicente Molina Foix:
La gracia de la literatura es que te permite imaginar, usurpar.
Cuando tu vendes una novela larga para cine, el primer proceso lógico es el de la eliminación.
Cuando como novelista oigo que los escritores abominan de sus adaptaciones, pienso que al vender una novela al cine se vende el derecho a la traición. No se puede hacer una adaptación total de un libro extenso.
Jamás participaría en el guión de algo que yo escribí. Sería como escribir dos veces la misma cosa. Podría adaptar a otro escritor, pero no adaptarme a mi mismo.
La literatura tiene un poder sugerente mayor que el cine. En este la imagen es patente delante de ti: Nicole Kidman es ella aunque haga de otra persona. No se puede ignorar la arqueología del actor. El lector no tiene la arqueología del personaje a no ser que se trate de un personaje histórico. Uno de ficción es creado sólo para ti.
¿El futuro del libro? Bueno, no lo sé. La ventaja que tiene el libro aparte de su comodidad, es la capacidad de establecer una relación incomparable de intimidad con el lector. Uno piensa que está leyendo algo que ha sido escrito para él, un mundo imaginario que cada lector realiza por sí mismo. La imagen del cine está mostrándote un mundo enteramente realizado.
Cuando hago una película nunca mezclo al escritor con el realizador.
Un guión es un memorando, no es un género literario.
Las películas tienen que estar escritas por la cámara.
Ver la foto de una pintura no es lo mismo que la pintura, aunque la foto sea mejor. Hay pintores que reproducen mejor en foto. Edward Hopper por ejemplo, no es tan buen pintor, es mal pintor, es un chapucero, pero es muy cinematográfico. Un gran narrador que pintaba mal.
Lo que me gusta en la literatura, la pintura y en el cine es la calidad de la pincelada. Si me cuentan una historia vibrante sin riqueza de pincelada me gusta menos. Hopper es un gran guionista.
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De Álvaro Brechner:
En una película el tiempo que funciona es el tiempo presente. Generalmente los sueños y fantasías son una de las cosas más difíciles a tratar.
Mirando la televisión uno no deja de ser uno en su casa. En el cine la relación con la película es más íntima.
Pueden haber guiones muy buenos, adaptaciones muy buenas, pero que la película sea pésima. Y hay veces que una adaptación que no es tan fiel a la novela provoca una visión cinematográfica muy buena. Por otro lado una adaptación que no deja de ser fiel al libro, no tiene gracia.
Lo bueno de poder dominar la técnica en el cine es que como sale caro no se puede errar, hay que dar en el blanco. Lo peor, es que exige mucha experimentación. Si se desarrolla la técnica se libera el inconciente.
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de Silvia Lago:
Carlos Quijano recomendaba leer toda la obra de un autor antes de criticar un libro. Y además pedía a sus periodistas que, de ser posible, lo leyeran en el idioma original.
Carlos Real de Azúa en su curso sobre Estética decía que había que acercarse al objeto literario desde la intencionalidad de la conciencia, hacer como si uno despejara el fruto de una cebolla, sacando las membranas secas hasta que aparezca el fruto brillante. Y entonces, el que tenga ojos y oídos, que vea y que escuche.
El buen lector tiene la capacidad de auto orientarse en la lectura.
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de Vicente Muleiro:
Los que estamos para las bibliográficas estamos para el cachetazo, porque las ediciones nos superan y la disconformidad acompaña la tarea. Una revista como Ñ, con el apoyo de un multimedia como Clarín, alcanza 80.000 ejemplares por edición, una barbaridad aún para Buenos Aires. ¿Cómo estar afuera de los fuertes productos culturales circulantes? Un multimedia no se puede quedar fuera de los productos que lo sostienen, así que incluso debes dar cuenta de El Código da Vinci.
Hay que recordar los consejos de Baudelaire a la hora de hacer crítica: rigurosidad, plasticidad, objetividad, honestidad.
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De Ana Inés Larre Borges:
Angel Rama decía: La crítica está en la calle, porque la literatura está en la calle .
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De Rodolfo Fogwill:
Narrar secuencialmente las cosas no es narrar bien. Narrar con gracia requiere burlarse del orden temporal.