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Festival Eñe
El blog de Elena Medel
13 de noviembre de 2009

Una, o uno, lee. Y antes de caer en nuestras manos, los libros poseen su historia previa: se escriben, se editan. Sabemos que existe algo más que una musa y un inversor, nos lo recuerdan algunas de las actividades de esta tarde en el Festival Eñe, pero este encuentro exprés se centra en esos dos aspectos: el responsable del manuscrito, y la encargada de su materialización.

A la cita de las nueve de la noche, en la Sala Valle-Inclán, comparecen alguien que escribe libros y alguien que los edita. Por una parte, Antonio Luque: les sonará como Sr. Chinarro, y les sonará también por su relato en Matar en Barcelona (Alpha Decay, 2009) y por los cuentos que componen Socorrismo (también en Alpha Decay, también en 2009). Por otra, Ana S. Pareja: responsable de bombazos como el debut de Gabriela Wiener (antes de su Nueve lunas editó, en Melusina, Sexografías), la antología Odio Barcelona o el Porno para mujeres de Erika Lust, Ana reinventa el panorama literario desde Alpha Decay. Brinco de la cuarta a la quinta planta del Círculo. ¿Describí Eñe como festival interrail? Pues cambio la metáfora: dieta-milagro. ¿Cuántas escaleras subiremos y bajaremos durante el fin de semana?

Esos tres textos (unos más breves, otros menos) que forman el corpus literario de Antonio Luque se escribieron en apenas tres noches: Ana S. Pareja cuenta cómo le invitó a participar en la antología sobre crímenes condales, interesada en el alto componente literario de las letras de Sr. Chinarro, y cómo el resultado le sorprendió hasta encargar dos cuentos más, los que conforman Socorrismo. Luque no sólo no ha flaqueado en el salto, sino que -asegura Pareja- rinde con excelencia considerable.

Me llama la atención que, en las últimas entrevistas que le leo o escucho, y en esta misma charla, Antonio Luque se perciba a sí mismo más como escritor que como músico. Al mundo del indie que suena (el que se lee y edita, ya lo afirma Félix Romeo, también existe) lo tacha de «circo» y, sin renegar de él, sí confiesa que le aburre. Así, Luque apuesta por «otra manera de hacer las cosas»: aunque «seguramente», se lamenta, «no se consiga con párrafos de dos kilómetros». Antes su editora habrá comentado que el trabajo con el texto fue mínimo: sin errores pese a lo complejo de su escritura, surreal y de largo aliento, Antonio no parece un recién llegado, ni tampoco -disculpen mi cosecha- flor de un día. Y comparan la labor de productores y editores, y comparten bromas, y desvelan -aún más- el proceso de gestación de Socorrismo.

Única intervención en el turno de preguntas: un fan (he compartido trayecto con el público de Agustín Fernández Mallo, que ahora -con muchas incorporaciones de, eso sí, un perfil similar) ocupa la Valle-Inclán) quiere saber si Luque ha copiado a Bukowski. El autor admite que sólo leyó El cartero, y que en todo caso le hubiera gustado fijarse en el malo de Hank «más como cartero que como escritor».

En media hora cabe poco, imaginamos, pero en realidad da para mucho, como nos han confirmado. Una de las citadas cazadas en estos treinta minutos, en boca de Luque, remite a una canción de Ilegales: «todo es mejor que quedarse a mirar». Hoy en Festival Eñe, por el momento, desobedecemos.




ELENA MEDEL
Nació en Córdoba (1985) y es una escritora española, dedicada especialmente a la poesía. Su debut, Mi primer bikini (DVD, 2002), escrito con 17 años, cayó como una bomba en la poesía española. Luego publicó otros dos libros de versos, Vacaciones (2004) y Tara (2006), y el cuaderno Un soplo en el corazón (2007). Crítica literaria, gestora cultural y creadora de la editorial La Bella Varsovia. En la actualidad escribe una novela y un libro de cuentos.
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