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Homenaje a Perec (y, al mismo tiempo, homenaje a Impedimenta y las espléndidas traducciones de Mercedes Cebrián): me acuerdo. Me acuerdo de Europa, una canción de Astrud, y no me acuerdo por la fantástica letra de Manolo Martínez (que habría sido un excelente fichaje para el festival: sugerido queda), sino por su condición de himno al amor en interrail.
Me acuerdo, entonces: al hojear el programa del festival, al decidirme entre una u otra tertulia, la sensación de que si el calendario indica lunes este suelo bajo las zapatillas es Praga, por ejemplo, y de que si el reloj marca las cuatro y me cobijan las columnas del Salón de Baile, la tropa en torno a la mesa de la conforman Félix Romeo y los editores de Contexto. ¿Escaparme a Panero, esperar hasta Puértolas? ¿Y El perro andaluz? ¿Stieg Larsson? ¿Marina? En dos días, ver el máximo de actividades; no dormir en el vestíbulo del Círculo, pero casi.
Bienvenida de Juan Barja, director del Círculo de Bellas Artes, y Alberto Anaut, director de La Fábrica. ¡Comienza el festival!