Hubiese querido quedarme cinco minutos más en la cama. Es temprano en realidad. Antes la madrugada era apenas el comienzo del sueño… Pero hoy tengo que correr… Al incorporarme me goleo la cabeza con el estante que cuelga sobre mi cama. El libro cae de bruces en mi regazo. Lo vuelvo a poner en su lugar.
Me enjuago la cara. Abro el diario. Año Cortazar. Mundo Cortazar.
Titulares:
1. Casa Tomada
2. Cronopios y Famas
3. La autopista del sur…
Que cierta bestia…Que cierto Bestiario… Y todos jugando a la Rayuela por aquella Nueve de Julio…
La realidad es simétrica… por eso resulta tan antinatural…
Me subo al colectivo. Amo los medios de transporte públicos, todos balanceándonos a regañadientes… leones de circo…
Llego a la oficina. La casilla de e mails esta vacía. Me preparo un café, no puedo fumar. No esta permitido. Hay que mantenerse saludable sea lo que sea que eso signifique…
Mi atención recae en una mancha en la pared. Juraría que es la misma mancha, sus bordes exactos, esa precisión atemorizante… Juraría que es la misma mancha... Cuarteto de cuerdas…
…mi pensamiento es acrónimo.
Entra un correo entonces tengo que olvidarme, de la mancha, focalizar en el trabajo mientras en mi pequeña silla me cruzo de piernas.
Hoy se nos permite la informalidad como una suerte de “nueva etiqueta” y yo caigo en la trampa por que me hace sentir menos lejos aun cuando la distancia sea insondable.
Y es que me dejo en casa antes de salir… No sea que me pierda por ahí… Para que cargar conmigo cuando se que soy inútil e inapropiada…
Entonces me dejo en casa, un poco tirada en un rincón entre un montón de ropa… y no es que me tenga desprecio, es solo que ahí me siento a gusto, esperando…
Llego alrededor de las siete y media, me sacudo un poco, me despierto, me subo a la cama conmigo… prendo el equipo de música, pongo a Rachmaninov. Claro que no soy una entendida en música clásica, pero me gusta Rachmaninov y voy a leer ahora.
Busco en mi bolso. Abro en la pagina…. ¿Era la 78? No, no…
Mi buena memoria ES siempre que lo que haya que recordar no tenga ningún tipo de aplicación práctica. Y sé que todo esto suena snob e impostado pero simplemente es así; deje atrás el snobismo literario hace mucho tiempo y entonces me di cuenta que algunas cosas simplemente me son naturales como la estupidez, por ejemplo.
Bueno, pagina 132.
Me tiro a leer. Vuelvo a darme la cabeza con el estante. El libro vuelve a caer de bruces en mi regazo. Tendría que poner más estanterías. Claro que el libro no es mío y aunque estuviese bien acomodado caería siempre en mis narices, acusador.
No quería en verdad escribir sobre él pero él se me impone… Así es con lo inacabado. No quiero verlo. El libro es suyo y no lo sabe. Él no tiene sentido de la estética. Él siempre arruina el momento. Es por eso que el libro siempre cae tan inapropiado rozándome ahí abajo…
Por eso es suyo.
Yo quería escribir alguna historia fantástica llena de alusiones a él por supuesto, pero en fin, una historia fantástica donde yo pudiese mentirme tranquila y ustedes pudiesen considerarme un genio. Pero desde que lo conocí no sé escribir. Esa es la verdad. Y no puedo echarle la culpa.
Encontré en el diario una pequeña nota de un concurso y a pesar de que siempre considere nefasto escribir a comisión me agarre a ella como un naufrago.
Me senté entonces, de noche, con un cuaderno, como antes…
Pero antes es irrecuperable. Antes quedo atrás y como todavía lo espero, como no le di el libro y él esta adelante para mí ya no puedo voltear.
Entonces me levanto, hoy, e intento algo nuevo y me traigo conmigo a trabajar, prendo la PC, abro el procesador de texto, me pongo a escribir.
Él es el tiempo que me rige. Él ahora. Él mañana y no busquemos donde no esta. Yo tampoco estoy ahí.
Él no entiende. El no entiende nada de estética y yo soy leonina con ascendente en sagitario y el es escorpiano y se fue.
Sé que soy difícil. Soy un lobo disfrazado de oveja disfrazada de lobo disfrazado de oveja disfrazada de mujer disfrazada de vieja disfrazada de niña... Pero se amar.
No pudo con eso.
Ya paso. Él no entendía nada de estética y lo tuve que dejar ir. Creo que no lo quiero… pero ya no puedo escribir y él es mi punto de inflexión.
Quizá su única culpa fue hacerme crecer. Quizá mi escritura era solo una fantasía infantil. Entonces ¿que? Ahora trabajo, me abastezco, “soy solvente”. Espantosas palabra.
Yo quería volcar mi visión del mundo en el mundo, quería despertar la conciencia social con belleza y perspicacia… Probablemente el punto sea que no tenga visión del mundo ni conciencia social y tan solo sea una ego-maníaca más producto de esta sociedad.
Quizá hubiese sido mas apropiado dejarme en casa durmiendo y encontrarme conmigo cuando se que estoy cansada y recién despierta y que no hay forma de compaginarme.
Esto no es un relato. Es un Brian Storm. No tengo filtro, me estoy “deschabando”… Y se que no estoy usando las palabras apropiadas para una redacción literaria, por que aunque se reniegue, por que todos somos populistas ya hace bastante, existe un parámetro establecido de palabras apropiadas para decir las cosas en determinados contextos. Pero en fin creo firmemente que “el lenguaje ha sido creado para el hombre y no el hombre para el lenguaje” y estas son las palabras apropiadas para que yo hable de mi verdad, aunque esta resulte insignificante y poco académica, aunque sea burda y gastada. Esta es mi verdad de trapo sucio igual a todas, a la única que es humana y huele mal. Por más filosofía y lingüística que le adjudiquemos a las cosas, nuestras verdades están en la vida y son terriblemente comunes. La vida es común. En la vida esta uno, hombre, como todo el resto. Nos mueven las mismas cosas aunque no hayamos leído los mismos libros, y un hombre o una mujer resumen siempre nuestro credo.
Y yo me senté hoy a escribir entera. Como soy. Quizá eso no guste, pero es mi verdad. Y mas allá de toda parsimonia político religio ideológica no puedo escapar de mi verdad.
Nací en una familia burguesa, por ende soy burgués. Nací romántica y neurótica, por ende soy un cliché. Nací en Argentina. Soy Argentina. Tengo veintidós años y por más que me combata y lea y lea y me recree a mi parecer soy lo que soy.
Y lo quise. Ya no tanto. Ya no de esa forma. Ya no lo quiero. Pero lo quise.
Entonces, venia diciendo que me hubiese gustado quedarme cinco minutos más en la cama… pero no había tiempo y me levante y el libro cayó una vez más en mi regazo. La realidad es simétrica. Luchar es encantador por que es en vano.
Entonces me siento a escribir para un concurso y me encuentro haciendo una confesión terriblemente paranoica de mi misma.
No puedo evitar ponerme a la defensiva frente a la palabra. Y es que, no lo olviden, yo ya no escribo.
Y es que era necesario que él ya no estuviese y que yo hubiese dejado de escribir y que fuese esta en vez de la otra, que es la misma pero esta cambiada, para que lea la nota del concurso y me siente a escribir. Y que en vez de escribir haga una apología de mi inconformismo y me delate y sea sincera.
Llevar la realidad hasta sus últimas consecuencias tuvo en mi efecto fulminante.
Ahora dudo…
No es que las ideas no sean autenticas, solo que nunca son condecibles con la suma completa de mis actos… Entonces ¿¡como!?
¿¡Como, como, como, como!?
¡Hoy quiero ser yo!
Y es que yo me encuentro hermosa… con todo mi asco y mi inutilidad y mi redundancia…
Yo me encuentro hermosa.
Quiero compartirme.
Y él es parte de mí. Aunque ya no lo quiera… Soy parte de él.
No se bien donde estoy parada.
Se que el libro es suyo y tendría que dárselo.
Se que necesito una palabra de aliento.
Que soy feliz.
Que no estoy feliz.
Que quiero reconocerme como algo completamente opuesto cuando relea esto que acabo de escribir. Por que voy a releerlo. No lo voy a corregir.