María fuma un nuevo cigarro, tiene las manos manchadas con el residuo que deja el óleo. Nadie sabe que fuma, menos que pinta.
-¿Y tú no serás capaz de decirlo por ahí?
Mira desde su piso trece la ciudad, como se ilumina ante sus ojos, todo sería tan bonito si no fuese tan estéril. Madrid es muy grande, es tan anónima... una ciudad en toda regla. Suena el teléfono y lo deja sonar un rato largo dudando si atender o no, decide dejarlo en el sillón y ahogarlo con un almohadón. Nunca atiende.
02:22 -1 hora menos en Canarias-.
Martín quema una nueva piedra para un nuevo porro. El mate ya está frío y hay que volver a calentar el agua. La guitarra está un poco desafinada, y vuelve a repetirse que debe comprarse un afinador y vuelve a pensar que no se hará caso. Antes de encenderlo camina despacio, con paso normal pero flaco hacia la habitación de los nenes. Sasha duerme, Bruno también, todavía son chicos, quizás hasta tengan el privilegio de soñar.
02:47.
Cristina llega de las frías calles de Lugo con unos versos metidos en su cabeza, tiene que escribirlos, saca el pequeño cuaderno donde antes tomará algunos apuntes y se planta frente al portátil. Seguramente se quede allí hasta que les de la forma que quiere.
02:53 -1 hora menos en Canarias-.
El porro lo mareó apenas un poco, pero la costumbre es la costumbre. La noche está bien, como para mirarla desde el balcón pasar. Se respira distinto, seguramente calima, pero hay armonía en algún lado.
-Mirá que lo fumamos a media, no es culpa mía que vos no estés. ¿Sabés algo de la
niña? ¿Sigue por Madrid?... No sé que es peor que te hable o que no me contestes...
03:27.
-Si sabías que no iba a atender, no me pongas esa cara que me matas, tal vez mañana atienda y todo otra vez lo mismo. Pero esta noche estoy cansada, quiero que sea mía y nada más... a veces extraño... siempre. ¿Te acuerdas cuanto vértigo?... Necesito dormir un poco, mañana curro... mañana, quizás mande todo al carajo. Voy a apagar la luz.
La luz sigue encendida, pero hay un silencio propio, que casi tiene nombre y apellido,
los ojos se le cierran.
04:13.
- ¿Sabes? A veces escribo por escribir. Por eso de no perder el tiempo. ¿Lo sabes, verdad? Sus palabras van tomando forma, sabe como hacerlo, no es ninguna improvisada en esto, tiene la lírica justa en el verso preciso, y el talento... -Mañana... mejor dicho, en un rato clases, y estoy cansadísima.
05:29 -01:29 hora Argentina- .
Nina escribe en un pedazo muy pequeño de papel blanco, junta palabras que al parecer no tienen sentido, pero el sentido no lo dan las palabras en sí, sino, las ganas con la que estén escritas.
Bosteza, y piensa que tal vez, alguien a esa hora en otra parte del mundo también esté escribiendo algo. También piensa que hay gente que está durmiendo.
05:38 -1 hora menos en Canarias-.
La noche es de las que se miran desde el balcón, pero el sueño es de los que se duerme
desde la cama.
06:11 -02:11 hora Argentina-.
No hay ninguna idea nueva, piensa en llamar a su novio para que se acerque hasta casa, pero es tarde y él mañana trabaja.
-Que desgracia trabajar... que desgracia no tener trabajo. Que jodido que es vivir... que bueno que vivimos.
La hoja sigue en blanco, ella repentinamente cierra los ojos, se acuerda, ¿de qué?, seguramente no sea de eso.
08:54.
Camina muy rápido, ya es costumbre en ella, piensa aún más rápido, otra fantasía se le aparece en la cabeza, le da forma en sólo unos pasos, la redondea; en la calle hay frío, se le nota en la cara pálida, el cerebro hierve, por suerte para todos. -No me pidas que pare a escribir que sino no llego a clase, y ya tengo bastante con el guión. Entro deprisa en la escuela, saco un folio en blanco y a volar.
09:35
Hace ya tiempo que sonó el despertador, la ciudad es una masa de hielo fría que rompe cualquier sonrisa que asome por la mañana. Se ducha a toda pastilla, olvida la mitad de las cosas y se sube al mini para emprender el atasco nuestro de cada día en La Castellana. Mira de reojo su teléfono pensando si marcar el número que la llamo en la madrugada, no lo hace, pero no por causa de la multa, sino porque no quiere.
10:36 -06:36 hora Argentina-.
Duerme.
-¡No! ¡No! ¡Sueño! ¡Sueño! Acá no duerme nadie, todo el mundo sueña. Es mi sueño y yo elijo lo que la gente hace. Así que todos sueñan... y vos escribís.
Bueno, sueña, y sueña lo que ella quiere, no sé bien lo que quiere, pero debe estar bien, porque es lo que ella necesita.
Moja un poco la almohada con la baba caliente, y se sube la sábana hasta que esta le tapa los hombros. Espero que no le den ganas de ir al baño justo ahora que está soñando.
10:44 -1 hora menos en Canarias-.
Es un día para escuchar Pink Floyd, quizás con un porrito. Ya dejó a los nenes en la escuela y queda todo el día por delante...
-En realidad, es un día para tocar a Floyd.
Camina la calle saludando a todos con los que normalmente suele hablar, y hablando con todos a los que realmente suele saludar, le lleva un buen rato llegar a casa.
14:53.
Tres pacientes en lo que va de día. Unas muelas picadas y una extracción, apenas ha comido y aprovecha un rato libre para desvanecerse en el sillón de la consulta. Intenta no pensar, no hablar, no hacer ningún ruido, sólo flotar si fuese posible.
-Por tu culpa llegué tarde, anoche me entretuviste con tus meditaciones... Si, si... te prometo que en cuanto pueda como algo. Es divertido hablar así, al menos no hay derecho a réplica... ¡Escóndete que viene un paciente!
16:59 -1 hora menos en Canarias-.
El Negro golpea la puerta, los abrazos de siempre, los besos de amigos de siempre y las puteadas de siempre con respecto a todo... el ritual de siempre.
Martín le dice que tuvo una extraña conversación por la madrugada, El Negro se ríe, pero parece que le cree; hablan de hacer algo, que de dinero y que sea artístico,... pero que de dinero, organizan todo, montan el espectáculo, fuman un porro.
17:00.
Se abstrae, de un sueño, el sofá es la cama perfecta para la siesta que hace las partes de noche. El teléfono tiene una invitación para un bar, para unas cervezas, quizás alguna servilleta encuentre otro verso que le dispare la mente. -y en cualquier caso, si es posible que esté bastante fría.
17:03 -13:03 hora Argentina-.
Sigue durmiendo... perdón, soñando.
19:24.
-Madrid me ofrece tanto. ¿Bolso Gucci o Armani?
20:22 -16:22 hora Argentina-.
Es un día normal, la pava está a punto para comenzar las rondas interminable de mates. Hace calor, pero con el ventilador se aguanta bastante bien y...
-¡Che! ¿Por qué no te venís a tomar unos mates acá? De paso traete una facturas de manteca... ¡Que boluda!... Cierto que no estás... bueno en realidad sí, pero porque yo quiero... Podés estar o no, pero hablar sola es de locas ¿sabés?
Se inmiscuye en las conversaciones que realmente puede mantener, pero hay algo que está esperando, una respuesta... Pufff, hace tanto calor.
21:55 -1 hora menos en Canarias-.
-Mirá lo que saque con la viola... ¿y qué tal?... lo que pasa es que vos sos muy popero.
Sigue con su riff, mientras la noche trae un poco de brisa fresca, y una cerveza. Decide que esta noche si se queda en el balcón a mirar la oscuridad, piensa que tuvo suerte de llevar un sillón allí... además la noche se presta para escuchar a Floyd.
21:56.
-¿Hoy no piensas escribir nada? Estaba mucho mejor después de las cervezas, poéticamente, se inventaba a si misma como surrealista, se... -Pero el surrealismo hoy, estoy segura de que no es lo mismo que era para Dalí. ¿Qué era para Dalí o surrealismo? Enciende el televisor, pero no le hace caso, otra vez es abducida por su cuaderno pequeño.
21:57.
Se nota en ella un síntoma claro de cansancio, tal vez por la ciudad, Madrid estresa, o tal vez por la edad, o por la vueltas de la vida, o por la ciudad.
No quiere caer dormida pero los ojos se le cierran sin que pueda evitarlo, entre ida y venida se acuerda de cuando actuaba, de cuando bailaba tango, de cuando cantaba... de cuando era ella.
-Prométeme que no le vas a decir a nadie que pinto... y menos que...
La frase es incompleta pero se entiende.
23:55 -19:55 hora Argentina-.
Hace zapping mientras pasa las hojas vacías de una revista, duda entre levantarse e ir a escribir algo o seguir allí reposando.
Suena el timbre, besos, abrazos y el sofá se convierte en un lugar para dos, se la ve contenta... se los ve contentos.
-La idea tendrá que esperar, prefiero los abrazos y los besos.
Está bien.
00:27.
El sueño parece vencerla. Pero sabe que el sueño es lo más real, porque es lo único que no está contaminado por la realidad. No le da miedo dormirse, es mas, lo desea porque quizás así cree otro mundo dentro de poemas.
-Hasta mañana. ¿Estuviste alguna vez en... Se duerme y crea. Puede, que sea un sueño reservado para algunos pocos, esos sueños creadores, de los Dalís, los Buñuel, los otros.
04:33 + 1 día -00:33 hora Argentina-.
Caminan uno atrás del otro a la habitación, cada tanto se detienen y se besan. Los pasos son cortitos y amenazan con tropezar. La puerta se abre suave, es todo muy armonioso...
-¡Stop! Acá no podés entrar, es área restringida y hoy sólo hay dos invitaciones.
Él le pregunta con quién habla, ella le quita el aliento, él no se preocupa más. Después de la faena quedan dormidos, pegados, pero el calor no les importa, ya es otro día.