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Peña Fernandez, Salvador (Alias 22)

No me siento viejo



De verdad solo hay una

¡ Y que sea la tuya!

No podemos saber mas de lo que sabemos, hasta no entenderlo todo; El problema consiste, en que no siempre acertamos su verdad para continuar con otra verdad nacida de ella; Mas, el problema seguirá, si no continuamos con razón o sin ella, para saber si hay error o no, pero, lo que nos vale de verdad ante nuestro Yo, es el credo de actuar sensatamente; Por eso justo, somos lo que somos y a través de la experiencia y la razón, asimilamos a nuestra manera, lo que no sabíamos.

Todo es un conjunto anillado de verdades y las verdades son sencillas, entenderlas también es fácil, siempre y cuando, entendamos la consecuencia.

Todo esto conjuga en mas y en menos, a la nobleza de Espíritu de la persona, y aunque el valor verdadero no lo veamos, es nuestra Alma y los ojos de los demás, los que le dan la valía, al calificarlo con su propio ensayo de la Vida.

EL AUTOR.

La mente, va mas allá de las palabras.

Lo que da aliciente en la vida son, las relaciones

y la buena razón.                                                        NO ME SIENTO VIEJO

*

-Es complicado tratar de opinar del ser humano: porque no se rige por unos patrones de proceder totalmente predecibles y únicos. También aceptamos lo que nos venga si es propicio lo que obtenemos, y claro, luego lo defendemos, porque nos han dado la razón ¡en esto, los políticos saben un montón! Ahora sí, cuando vienen las discrepancias y las diferencias son ¡cuando tenemos que dar algo ya considerado nuestro, ¡siempre nos rebelamos! ¡no falla!

*

-A medida de evolucionar, se modela la manera de pensar y también, como no, la de hacer. Así, poco a poco, la mente comprende por experiencias y la información mediática. Todo lo logrado hasta ahora, ha seguido este proceso y desde luego seguirá siendo así, pero claro, más perfecto cada día (aunque a veces no lo parezca)

Alguno dirá, esto lo sé de sobras, es cierto; Pero, de aquí parte la base para comprender lo que viene luego. Si nos fijamos, siempre dependemos de nuestra inteligencia para subsistir y aun que sea a raíz de palos, aprenderemos.

*

-Todo tiene su utilidad, lo que hace falta, es saberla aprovechar para nuestro servicio, y yo añado ¡y en su momento!

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-Todos podemos contar historias más o menos interesantes, pero lo único que es imprescindible para hacerlo bien: es haber superado la situación (no basta en estar dentro) lo curioso del caso, es que para muchos (sobretodo a nuestros detractores) tendrá escaso o nulo valor la obra, mientras para nosotros, será una gran hazaña.

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-La confianza en uno mismo se mantiene, practicando lo mejor adaptado. Si dejamos de practicar, nos distanciamos en nuestras apreciaciones, porque no estaremos al día, luego nos parecerá, tenemos que volver a aprender.

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-No hay nada sujeto a no cambiar y a pesar de movernos en ello, siempre hay una nueva fórmula mejor, por eso, cada vez será más difícil, porque se abrirán nuevas posibilidades y si no estamos al día, quedamos al margen y daremos pié a la listeza de la competencia. Para corroborar lo dicho, fácil será, mirar hacia atrás para verlo.

*

-Cuando pensamos en nuestros errores anteriores, nos debilita nuestra fuerza en el credo hacia el yo interno que nos atemoriza y nos hace florecer una debilidad infundada, arruinándonos cualquier proyecto: aceptando inconscientemente esta debilidad, convirtiéndola en verdad. La inseguridad negativa, reverdece sus tentáculos y se afianza como poder destructor a nuestra empresa. Nos hace meditar negativamente y vacilamos, dando paso, a estas fobias y complejos que nos hacen enfermar sin saberlo. La mayoría, no sabe por donde empezar y por esto recurrimos al especialista, en este caso, a un psiquiatra. Caros y malos son los medicamentos para tratar estas enfermedades psíquicas, sabios son los consejos de los especialistas en estos temas, pero nunca son suficientes, si nosotros no ayudamos, pues la enfermedad permanecerá, hasta no saber excusar nuestros errores y aprender de ellos.

Los medicamentos ayudarán, si ayudamos nosotros. Si, el único remedio válido y real, lo tenemos nosotros mismos, porque inconscientemente los hemos creado y conscientemente lo tenemos que superar.

¡Lo hecho, hecho está y no hay remedio aparente! (se suele decir) el significado de esta frase es ¡que no hay que culparnos, si creemos actuar bien! por más, no hemos querido a propósito que ocurriese un desaguisado, es un problema normal que conlleva la vida en sí, porque, no somos perfectos, solo mortales, asimismo, no somos adivinos para saber lo que pasará y si creíamos era lo correcto, no es peyorativo decir ¡podríamos haber hecho algo más! porque ¡si hubiésemos sabido, lo hubiéramos hecho! sí, así de sencillo, con contundencia.

La inseguridad creada en los momentos difíciles, es la causante de no razonar equilibradamente en el momento adecuado, siendo la que nos hace -ser negativos- a nuestros ojos a través de la conciencia, luego recriminamos no haberlo hecho de otra manera y este es el veneno a eliminar.

¿Ahora decidme un fármaco, capaz de aliviar este veneno? ¡la respuesta, solución y medicamento verdadero, la tiene cada uno y dentro!

Si tenemos problemas, es porque no sabemos como solucionarlos. Si esto ers correcto, comprenderemos que, los problemas, son las premisas de un pensamiento inicial equivocado.

*

-Cuando nos hacemos mayores, siempre llegan unos momentos muy puntuales, que hacemos reflexiones hacia los acontecimientos pasados con una nostálgica sonrisa y siempre, con reproche y rencor, hacia algunos hechos anteriores.

Muchas vueltas son las que da la cabeza en estos fantasmas del pasado y solamente nos aferramos a los que nos han salido con bien, mientras nuestra mente lucha, tratando de olvidar o disfrazar los penosos, como si así nos libráramos de no estar en su historia.

Bien, todo esto es humano y no creo que haya ninguno solo, que no quisiera cambiar la manera de ser.

Esta incertidumbre creo viene fundada, por temor a la respuesta de la gran pregunta ¿hacemos o hemos hecho lo suficiente en la vida? agravándola en su sentido, al presentir, que se nos acaba el tiempo.

En la negatividad del momento, es normal caer en los derroteros del recelo en el dogma de la raza humana por el desenlace impreciso del futuro, que ya no se puede idealizar ni controlar, mientras nuestra mente lucha en la fatua realidad.

De pronto, nos damos cuenta de que ¡ha cambiado tanto a nuestras intocables concepciones! y ¡cada vez han ido más rápidos los cambios! que ¡hemos quedado desfasados! y por más, nos damos cuenta con pesar, de que, no somos más sabios como pensamos, somos en realidad ¡más torpes y lentos!

Por estas reflexiones es lógico comprender, que los mayores se solapen con los recuerdos, pues son, lo único tangible que si pueden maniobrar a su antojo y evocación.

Hablando de recuerdos y filosofando sobre ellos, veo con bien, que a pesar de los infortunados desaciertos, son los hacedores de haber labrado la manera de ser de cada uno, si, esto es verdad, pero también creo, que cada persona con su manera de ser, provoca las situaciones y desenlaces; Por esta parte veo en mi, que si me siento en paz y realizado, es que he logrado por fe y acierto a lo que esperaba y luchaba, sin embargo, aún así, mi corazón no se siente convencido y me dice: que tengo que pelear todavía ¿para qué? a veces me pregunto; De verdad que no lo sé si existen razones, pero si sé de fijo, que siempre hay cosas para preocuparse y al encontrarlas, formarán los principales raciocinios para hacerme olvidar de tomar una solución de ideal fatalista como respuesta.

Comprendo pues, que a pesar de la importante experiencia adquirida, reconozco que es imprescindible, una necesidad imperiosa de encontrar y aferrarse a una base sólida duradera y tangible, para no ofuscarse en contra de la vida, pero también he comprobado, que la situación, la he tenido que bruñir y pisar yo mismo -ayudado por el sentido común- para auto convencerme, que he actuado a mi parecer, en aquél momento y bajo sus circunstancias, bien. Deplorablemente lo peor, es que sé taxativamente, que ni yo ni nadie mortal, puede tener toda la verdad y razón siempre, pero a la contra me ha servido, para tener asumido el pleno convencimiento de la ventaja en el consuelo de la paz interior, además, es un buena aliada para curar muchas dudas, a pesar de algunas molestosas voces chillonas, pero ya, en lontananza por su virtud. Si ¡no hay peor juez para uno mismo, que su propia conciencia! siempre he temido el significado de esta frase, pero ahora, la he podido configurar, con otro final menos trágico.

Ya sé que esto es fácil de decirlo, pero, no lo es de hacerlo, además, es que no hay otra solución mas inteligente que esta, sin embargo confieso, que me ha costado una vida entenderlo.

Por todas estas experiencias vividas amigos, yo, no me siento viejo; El problema irresoluble es y será, que no puedo, ni humanamente se puede volver atrás, para cambiar la experiencia, por el ímpetu de la juventud y así luchar con mas ventaja. Sin embargo, ante la irrealidad de este idílico y faustiniano sueño, me consuelo con la evidencia, que todo lo que he luchado ha sido suficiente para saber quien soy, y esto, tampoco lo cambio formalmente por nada, porque al final he aprendido, que lo verdadero, es sentirse en paz y a la vez, realizado y por suerte, eso ¡no envejece, ni tiene edad!

Mientras con esta idea me pregunto: ¿será ésta, una verdad fundamental de la vida?

Las verdades siempre son sencillas.  

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