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Varela Pelarda, María (Changuetilla)

Carmencarcelada



           

CARMENCARCELADA

Querida Carmen:

Espero que al recibo de la presente te encuentres bien. Me imagino que ahora te estarás riendo, porque siempre empiezo las cartas de la misma manera, pero es así como quiero verte, riendo. Además ahora es real que espero que te encuentres bien, y no como cuando te has ido de aquí, aguantando las lágrimas, cerrando los puños y mordiéndote los labios para no llorar.

Mes tras mes la misma despedida: “cuídate”,”escríbeme”,  “te quiero”… y la reja que se va cerrando poco a poco, apartándome de ti una vez mas, “dale un beso al niño”…

Al niño…al niño… ¿Cómo puedes tener un niño, si tu eres una niña todavía? Dieciséis años y ya tienes un niño ¿qué he hecho con tu vida? Recuerdo la primera vez que lo trajiste, con él en brazos eras exactamente igual que cuando te conocí; solamente tenías seis años y jugabas a las muñecas con las otras vecinitas en el patio. Por aquel entonces yo, con sólo ocho años, que ya prometía, estaba intentando entrar por la ventana de doña Juanita,(la del segundo) a robarle los alfajores. Entonces me caí. Fue un milagro que solo me hiciera unos rozones, que tú me limpiaste con agua. Creo que en ese momento me enamoré de ti. Crecimos juntos, en la misma barriada en la que tú ahora malvives. Todo el mundo decía que eras muy lista, los profesores del colegio pensaban que llegarías muy lejos; pero te enamoraste de mí. Te enamoraste locamente y lo dejaste todo por ayudarme, por intentar que dejara las drogas, pero no conseguiste nada mas que amargarte la vida. Eso, y mi amor eterno e incondicional.

Pero ahora no estás aquí. Hace tan solo unas horas estábamos juntos. Cuando te ví entrar con tu vestido, tu larga melena y la cara aún demacrada por el  cacheo… ¡siempre has sido tan tímida!… Me consta que las funcionarias, impresionadas por tu dulzura, te tratan con sumo respeto, pero aún así tu sigues sufriendo ¡Qué tengas que pasar por esto…! Me arrepiento tanto de cómo te he recibido… tu querías hablar, desahogarte, enseñarme fotos del niño… y yo intenté poseerte como un animal, como un bruto, que es lo que soy… Se que no sirve como excusa, pero es tan evidente mi deseo, son tantas las noches que sueño con tu cuerpo, es tanto el miedo a que otro hombre pueda tocarte… pero tú siempre has sabido llevarme, me empujas con cariño y me envuelves con tus palabras, y solo después de un rato hacemos el amor, y te entregas a mi de esa forma en la que solo tu sabes hacerlo.

Te echo de menos. Cada día se me hace mas duro estar aquí. El educador me dice que yo me lo he buscado, y se que tiene razón. Pero se me hace tan duro, son ya tantos años… desde los 14 que entré en aquel centro de menores… Tantas entradas y salidas y en el medio algún hogar de protección y el centro de rehabilitación para toxicómanos donde ingresé cuando te quedaste embarazada. Solo aguanté 15 días, no sabes lo que me arrepiento de ello, pero en aquel momento llevaba tan mal que me quitaran mi libertad. Además no quería separarme de ti en aquellos momentos. Ironías del destino… ahora estaré separado de ti al menos cinco años.

Aquí la vida es muy dura, muy monótona y los días pasan lentamente, vacíos de contenido. El único momento agradable es la llegada del correo, con el que, siempre fiel, llega tu carta. Pero fuera de eso no hay un instante agradable, una sonrisa amiga…todos nos miramos mal, con odio y rencor. Encima esto está lleno de indeseables y gentuza… ¡ya está bien de quejarme! A mí al menos de dan de comer y un lugar para dormir, pero ¿ qué pasa contigo y el niño? Se que curras mucho, duermes poco y comes menos.  No me dices nada pero cada vez estás más pálida y delgada y se ha apagado el brillo de tus ojos. Trabajas de sol a sol, por la mañana en el super y por la tarde cuidando a una anciana (“eso no me cuesta”- me dices siempre-“si hasta me deja llevar al niño”). El poco tiempo que te sobra se lo dedicas al pequeño Juan, y tú, como siempre, la última. Todo te parece poco para darnos a nosotros, a tus dos Juanes, como nos llamas cariñosamente. Me siento tan egoísta cuando mes a mes me traes el tabaco (“no pienses en eso- me insistes- lo que tienes que hacer ahora es curarte”).            ¿Cómo pude meterme en la droga teniendo a mi lado una mujer como tú? Todo empezó como una bobada, el barrio, las malas compañías…pero no puedo culpabilizar a otros. A mi me gustaba el riesgo, la adrenalina de los robos, el subidón de la coca, tener un montón de pasta, las carreras de coches, que los demás me tuvieran miedo, que los chavales me admirarán… todo eso nunca fue importante para ti. Nunca cogiste las joyas que te traía, como hacían las chicas de mis colegas, ni siquiera dejabas que te invitase en el bar. Siempre has sido una mujer íntegra y honesta ¿Qué has podido ver en mí?.Al principio todo era divertido y emocionante, hasta cuando ingresé por primera vez en el Centro de Menores (del que ya sabes, me escapé tres veces) me pareció una aventura. Pero poco a poco todo se me fue de las manos, cada vez era mas agresivo y violento y necesitaba mas la droga. Robaba mas y con menos cuidado hasta que me cogieron y me enviaron a prisión. ¡Cinco años! Solamente tengo 18 años y van a dejar que me pudra aquí toda mi juventud. Si no fuera tan egoísta te dejaría libre, tienes derecho a una vida normal, a alguien que te cuide y te trate como mereces; pero no puedo imaginar la vida sin tu sonrisa. No puedo vivir sin ti y te encarcelo a mí en una prisión imaginaria mientras yo me pudro en esta prisión real.            Yo tengo que pagar por lo que he hecho. Es lo justo. ¿Pero qué pasa contigo y con el niño? No es justo para vosotros. Cuando te quedaste embarazada quise que abortaras, como todas. Tu te negaste. Nunca en la vida te había visto tan seria, a pesar de los malos ratos que te he hecho pasar, nunca me has amenazado con dejarme. Excepto ese día. “O los dos o ninguno”, por la expresión de tu cara supe que cumplirías tu amenaza y no quería perderte. Sin embargo la paternidad me daba tanto miedo. No quería ser como mi padre, todo el día borracho, pegándonos a mi y a mi madre, hasta que murió con el hígado reventado cuando yo tenía tan sólo siete años. ¡Qué fácil culpar de todo a mi infancia: padre alcohólico, maltratador… eso me vale para currarme la página con los educadores, pero no contigo. Ni siquiera a mí me has contado cuando empezó tu padrastro a abusar de ti. Yo me enteré cuando tenías 11 años. Todavía recuerdo la paliza que le dí. ¡Cobarde! Se fue de casa y no le volvimos a ver desde entonces. Desde ese día tu madre me odia, pero por primera vez vi brillar la alegría y la paz en tus ojos. Y a mí eso me vale. Será lo único bueno que he hecho por ti en mi vida. ¿De donde sacas tú el valor para superar una cosa asi? ¿Para seguir viviendo y creyendo en el ser humano? ¿Para ser tan tierna y fuerte al mismo tiempo? Yo, que siempre he ido de valiente y de gallito, y no he podido superar la vida sin drogas. Ni siquiera por ti, que te quiero con todo mi ser. Ni por nuestro hijo, ni por mí.            Sabes que he intentado dejarlo. Me has acompañado cada vez que he estado de mono. Vomitando, tiritando…hecho un despojo humano. Tu siempre a mi lado, aguantando mis gritos y mis paranoias. Soportando mi mal humor. Sin un grito, ni un reproche. A mi lado. Sabes que lo he intentado, pero me ha faltado valor. Incluso intenté buscar un curro repartiendo periódicos, pero era tan monótono, tan humillante, aburrido y  tan mal pagado… que abandoné, como siempre. Me pregunto si algún día podrás tener el tipo de vida que deseas: salir a pasear al parque, comer fuera los domingos, montar el árbol de Navidad…lo que tienen todos y que para ti es un lujo. ¿Lo conseguirás algún día amor mío?. Conmigo NO.            Quiero que sepas que a pesar del pasado, del presente y de lo que pueda venir en el futuro, TE QUIERO.  Te quiero mas de lo que ningún hombre ha querido nunca a una mujer. Te quiero. Amo todo de ti: tus ojos, tu cuerpo, tu sonrisa, tu pelo, hasta esa marca de la varicela que dices que afea tu cara. Amo tu ternura, tu valentía, tu inteligencia, tu optimismo, amo hasta tu gesto torcido cuando no te gusta algo. Has sido lo único que me ha hecho feliz en toda mi vida, has sido lo único. Recuérdame siempre como el hombre que te amó, aunque no supiera hacerte feliz.            Se que no compartes lo que hago. Pero yo no soy tan luchador como tú, ni tan valiente. Esta es la única manera que se me ocurre de dejarte marchar.            Por última vez, desde mi carta te grito: “CUÍDATE”,”RECUÉRDAME”,  “TE QUIERO” “DALE UN BESO AL NIÑO”…

TE QUIERO.

Siempre tuyo            Juan Ferreira.

Nota del autor: Juan Ferreira se suicidó en prisión tres horas después de escribir esta carta. Un año después Carmen aún llora su ausencia.

Firmado:  Changuetilla       

El mundo a través de tus ojos

          

¡Uf!. Alberto resopla cansado. Lleva una hora corriendo por la española playa de Los Lances,  con su padre. Es una costumbre que ambos adquirieron cuando el tenía ocho años y que han practicado cada día. Ahora Alberto ha cumplido 19 años y ya corre mas que su padre, aunque a veces todavía le deja ganar. Su padre y él están muy unidos. Es hijo único y su madre murió cuando él tenía cinco años, desde entonces su padre ha querido protegerle.            Alberto es un  buen chico, simpático, trabajador, guapo…un chico sano. Estudia segundo de Derecho y lo combina con sus estudios de guitarra en la Academia y de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas. Juega al baloncesto en el equipo de la facultad y siempre se le ha dado muy bien el deporte. En la facultad  es muy popular y tiene muchos amigos. Las chicas comentan que es un rompecorazones. Este verano trabajó como monitor de tiempo libre en un campamento para niños discapacitados. A Alberto le encantan los niños, y le duele verles sufrir.

En septiembre se apuntó a un grupo de voluntariado, que se dedica a asistir médica y socialmente a los inmigrantes que llegan en pateras a las playas. Alberto observa que tranquila y diferente se ve ahora la playa, sin aquellos cuadros de masacre y desolación que tan a menudo se repiten. Realizó un curso de formación de seis meses, pero cree que nunca podrá acostumbrarse a aquello. Sus amigos le miran como si fuera un bicho raro, no comparten que no tenga nada mas  divertido que hacer por las noches; incluso algunos le critican, por “ayudar a esa gentuza que solo viene a delinquir y a quitarnos el trabajo” Pero Alberto es feliz siendo útil, y está harto de vivir en un mundo tan injusto e inseguro. De alguna manera las cosas deben cambiar y no puede quedarse de brazos cruzados.            Alberto mira fijamente el mar. Es una costumbre que tiene desde que era un niño. Observa el mar desde su Tarifa natal, como si quisiera descubrir algo. Ama su ciudad, su país, y sobre todo su mar y su playa, pero hay algo que no le cuadra entre toda esa belleza del mar salvaje coronada por los surfistas. Busca respuestas tras el cielo azul y el brillante sol. En los días claros, consigue ver “el otro lado”, ese del que viene toda aquella gente, desesperada por conseguir una vida mejor. Alberto no entiende, nunca  ha entendido a esos inmigrantes que se juegan la vida y ponen en peligro a sus hijos por venir a España. No es capaz de comprender, por mucha ayuda que pueda prestar. En el fondo cree que es un tema de ignorancia, de avaricia…            ¡¡¡Ufff!!! Fátima resopla cansada. No sabe las horas que lleva caminado, pero por fin va a llegar a la ciudad de Tánger. En estos seis meses caminando ha recorrido miles de kilómetros hasta Marruecos, donde  tendrá que esperar antes de poder llegar a su destino final: Europa. No es la primera de su aldea que decide intentarlo. Ella misma vio partir a su padre para no regresar cuando solo tenía ocho años. Ahora Fátima ha cumplido 16 años y siente que es el momento de intentarlo. Encontrará trabajo con facilidad.

Muchos ya están en Francia, España… viviendo como reyes. De otros muchos no se sabe nada, quizá se olvidaron de la familia al llegar. Algunos resentidos volvieron y dicen que todo lo que cuentan las mafias es mentira; que muchos mueren en el mar  o les expulsan nada mas llegar, que en Europa no son bien recibidos, que les desprecian y les tratan como delincuentes… incluso hablan de muchas mujeres que son secuestradas por las redes de prostitución.

Pero Fátima está segura de que a ella no va a pasarle eso. Es una buena chica, simpática, trabajadora,  guapa…una chica fuerte y sana. Aunque ahora note un  remusgillo en el estómago.  Su aventura empezó hace seis meses cuando dejó Nigeria con un poco de dinero prestado y un único objetivo: llegar a Europa para trabajar. En el camino, vivió en Malí, pasó por Argelia y, finalmente, entró en Marruecos. Abraza fuertemente su vientre. Está embarazada. Fue violada en Oujda el la frontera con Argelia. Piensa en André, su otro hijo, fruto de otra violación, esta vez de un soldado. Este nuevo embarazo será su seguro, no podrán expulsarla de España con un hijo español, al menos eso le asegura la mafia, a pesar de que algunas cretinos dicen que su hijo no será español por nacer en España. Pero ahora es feliz, ya está harta de vivir en un mundo tan injusto e inseguro. De alguna manera las cosas deben cambiar y no puede quedarse de brazos cruzados.            Fátima mira fijamente el mar. Nunca lo había visto. Observa el mar, como si quisiera descubrir algo. Echa de menos su aldea, su país, y sobre todo a su hijo, pero ha llegado el momento de ser valiente y no mirar atrás. Busca respuestas tras el cielo azul y el brillante sol. Le han dicho que en los días claros, consigue ver “el otro lado”, donde vive toda aquella gente, los que tienen una vida mejor .Fátima sabe que se juega la vida y ponen en peligro a su bebé por venir a España, pero está harta de tanta humillación y miseria.

Alberto sigue mirando el mar. Sin saber porqué recuerda a su madre. Murió de cáncer, ni todos los profesionales ni medios del mundo, le cuenta su padre, pudieron hacer nada por salvarle la vida. Pero Alberto eso no lo recuerda, solo se acuerda de los cuentos de antes de ir a dormir, del abrazo y del último beso de cada noche. Ni siquiera fue muy consciente de su muerte. Cuando murió su madre, su abuela se hizo omnipresente en el hogar. ¡Cómo agradece Alberto el esfuerzo de familiares, profesores y amigos por suplir la ausencia de su madre!

Además de a su madre, insustituible, pese a todos los esfuerzos,  Alberto siempre ha echado de menos tener algún hermano. Es hijo único, como la mayoría de sus amigos, pero sería divertido tener algún compañero de juego, aunque fuera alguien con quién pelearse. Pero no puede quejarse. Ha tenido una infancia feliz, muy feliz Ha vivido en un mundo lleno de oportunidades y estímulos. Su padre es una persona cercana y comprensiva, que siempre ha tratado de ayudarle. Nunca le ha faltado de nada, es mas muchas veces ha tenido la sensación de que le sobraba de todo.

Es un chico valiente, seguro. Su trabajo como voluntario le está curtiendo como persona. Cada vez se nota mas fuerte y confiado. Siente que el mundo es un lugar abierto y amable, un reto al que se enfrenta con la cabeza alta y sin miedo, donde puede aportar todo el potencial que tiene.

Tiene ganas de pensar. Su mundo se le antoja pequeño. Cuando se licencie quiere trabajar para alguna ONG, en el departamento jurídico, y viajar por muchos países. El año que viene quiere aprender francés, los idiomas se le dan bien y no le cuesta estudiar. Cuanta mas formación tenga mejor, insiste siempre su padre. África, lejana y cercana al mismo tiempo, le atrae muchísimo. Pero no se fija límites, como en su libro favorito. “El cielo es el límite”

Se acuerda de Rocío, su última novia;  guapa, dulce, cariñosa… tan llena de vida ¡Pequeña Rocío! Y sin embargo, de nuevo, no pudo ser. Son tan jóvenes ambos para comprometerse, para pensar en un futuro juntos. Están e n la edad de salir, divertirse, conocer gente diferente, de formarse, de tomar decisiones como individuos y no como pareja, de ser libres… Sin embargo a veces la echa de menos, aún recuerda su cara llorosa cuando lo dejaron, sus ojitos tiernos…

Fátima sigue mirando el mar. Sin saber porqué recuerda a su hermano. Murió de sarampión a los tres años, una enfermedad que en España se vacuna y ni siquiera es peligrosa. Pero Fátima está acostumbrada, muchos niños mueren antes de cumplir los cinco años. Es ley de vida. A sus hijos no les pasará lo mismo.

Piensa en sus hermanos, catorce. Dos de ellos emigraron hace tiempo. Uno murió en el desierto y otro se ahogó en el mar. Otros continúan viviendo en la pobreza de su aldea, donde no hay agua corriente, ni escuela, ni servicios sanitarios, ni apenas comida. Pero no puede quejarse; ha tenido una infancia feliz hasta los diez años que se convirtió en una adulta.

Tiene miedo, se siente insegura.. Este viaje le está curtiendo como persona, cada vez es mas desconfiada, mas dura. Ha aprendido a no fiarse de nadie, ya las mafias la quitaron una vez todo lo que tenía y si quiere montar en la patera les deberá mas dinero del que pueda imaginar. Siente que el mundo es un lugar duro y despiadado, pero está dispuesta a cambiar, aunque para ello tenga que humillarse y bajar la cabeza.

Tiene ganas de pensar. Su mundo se le antoja pequeño. Cuando llegue a España buscará trabajo inmediatamente. Le han dicho que en las diferentes campañas de recolección siempre sale algo. No le asusta trabajar en el campo. Lleva trabajando desde los once años, todos los días de sol a sol, y el resto del tiempo cuidando de sus hermanos y su hijo. Mas tarde le gustaría estudiar. Nunca ha podido ir a la escuela, pero sabe que en España hay muchas y gratuitas. ¡Si pudiera aprender a leer! Para sus hijos todo será diferente.

Se acuerda de André, su hijo;  guapo, dulce, cariñoso… tan llena de vida ¡Pequeño André!. No sabe cuando volverá a verle, ni siquiera si volverá a verle. En el mejor de los casos pasarán años hasta que pueda llevárselo.  Será otro de tantos niños educados por las abuelas de las aldeas a los que las madres desconocidas y ausentes envían regalos por su cumpleaños. Ha sido él el que la empujo a tomar esta decisión. Desde que es madre es mas adulta, mas responsable. Ya no puede decidir por si misma, pensar solo en ella. Ahora están los dos y ya no puede hacer lo que le gustaría. Le echa de menos, aún recuerda su carita llorosa cuando se despidieron, sus ojitos tiernos…

Alberto cena con su padre y con su abuela. La abuela ha hecho tortilla de patatas, su plato favorito. En su casa todavía se come comida casera, de toda la vida, sana, consistente; no como en otros muchos hogares españoles, en los que ya solo se comen bandejas precocinadas. Si pueden, intentan cenar todos juntos, sentados en la mesa, nada de cada uno a su hora, delante de la tele; otra costumbre cada vez mas generalizada.  Alberto tiene mucho hambre y esta sediento, se ha pasado la tarde haciendo deporte, con sus amigos de la urbanización.

Vive en una urbanización a las afueras de Tarifa. Tienen un chalet de 200 metros cuadrados, casi demasiado grande para los dos, pero a menudo tienen invitados. Le gusta vivir allí, entre pinares, se respira aire fresco y el ambiente es muy agradable. La única pega es que está un poco lejos de la ciudad. Hasta ahora siempre se movía en bicicleta, pero este año, con el dinero del campamento, y lo que le ayudó su padre, se compró un coche de segunda mano. Le hubiera gustado trabajar hasta poder pagarse el coche completo, pero su padre no se lo permitió. Lo primero son los estudios.

Esta noche irá a la playa otra vez. Tiene turno con el grupo de salvamento.  Antes los jóvenes se juntaban en los Tánger  para charlar, pero últimamente ya nadie quiere ir por allí. La abuela intenta convencerle para que lo deje, es demasiado duro y peligroso para alguien tan joven como él. No le debe nada a nadie, no tiene porque ver morir a gente cada día. Alberto la sonríe y tranquiliza, pero irá de todas maneras. Le encanta su labor. Esta orgulloso de ella. Los primeros días no conseguía dormir: es tan duro recoger los cadáveres, atender a las personas casi sin vida, deshidratas y hambrientas, ver su desolación cuando les detiene la guardia civil…Sabe que a pesar de todo el sufrimiento, esas persona volverán a intentarlo hasta que lo consigan, o hasta que mueran. Pero ¿Por qué?

Sale de casa silbando y coge el coche. Es un conductor prudente. Debe tener cuidado, cientos de jóvenes españoles mueren en las carreteras cada año. Sin saber porqué vuelve a pensar en Rocío. Recuerda su primera vez, para los dos, además. Fue en casa de ella, un fin de semana que sus padres no estaban. Llevaban tiempo planeándolo, tenían velitas, condones… A pesar de toda la formación sexual que han recibido en la escuela, se pusieron muy nerviosos, pero todo fue tan bonito…  recuerda el suave tacto de su piel, su gesto excitado, su bello cuerpo desnudo, las caricias y los mimos, los besos y abrazos, sus movimientos dulces y acompasados… Nunca podrá olvidar su sonrisa mientras dormía después de hacer el amor.

Fátima tiene mucho hambre y esta sedienta, lleva tres días sin comer y apenas ha bebido nada… ha perdido mucho peso durante este viaje, pero no puede permitirse gastar dinero en comer. No sabe cuanto le va a costar embarcar en la patera, pero le están hablando de 2000 euros. Piensa en la comida de su madre, cuando se sentaban todos juntos frente al plato de mandioca, cada uno comía su parte, se repartía lo poco que hubiera, pero siempre reinaba la alegría.

Vivía en una aldea a las afueras de Abuja. En una chabola de 20 metros cuadrados, casi demasiado pequeña para los diez, pero nunca ha faltado un lugar para aquel que lo necesitara. No le gusta vivir allí, entre basuras, se respira podredumbre y contaminación. Además está muy lejos del agua potable y de la escuela. Desde niña, le tocó caminar dos horas hasta la fuente y volver cargada. Trabajando y con lo que le prestaron su madre y hermanos, con gran esfuerzo, consiguió dinero para el viaje Por supuesto nunca pudo ir a la escuela. “Sobrevivir es lo primero” decía su madre.

Esta noche embarcará en el cayuco. Tiene puesto en la siguiente balsa.  Le costó todo el dinero que llevaba y entregar de nuevo su vejado cuerpo. Antes los jóvenes inmigrantes se juntaban por Tánger para charlar, pero últimamente todos se dispersan, tienen miedo a la policía. Se alegra cuando ve a Edith, otra joven de su aldea, vuelve a casa. La han deportado tres veces. Estuvo a punto de morir ahogada. Ya no tiene dinero para volver a cruzar el Estrecho y le debe tanto a las mafias que será su esclava de por vida. Edith intenta convencerle para que lo deje, es demasiado duro y peligroso para alguien tan joven como ella. No le debe nada a nadie, no tiene porque morir. Fátima la sonríe y tranquiliza, pero se irá de todas maneras. Es su sueño. Últimamente no consigue dormir: sueña con cadáveres, tormentas, naufragios, con que le detiene la guardia civil…Sabe que lo conseguirá, aunque tenga que  volver a intentarlo. Prefiere morir que volver a esa vida de miseria y terror.

Cantando bajito sube a la patera. Está asustada. Casi un millar de inmigrantes africanos mueren al cruzar el Estrecho cada año. Sin saber porqué vuelve a pensar en André. Recuerda su concepción, fue su primera vez. Volvía de la fuente, tenía catorce años. Cuando aquel soldado baboso la agredió no sabía nada de sexo, se puso muy nerviosa, todo fue tan violento… aún recuerda el tacto de su uniforme, su gesto sádico, su cuerpo sucio, los golpes y los gritos, el dolor y los insultos, sus movimientos bruscos y torpes… Nunca podrá olvidar su risa despectiva mientras se alejaba dejándola tendida en el suelo sin poder moverse.

Alberto mira al mar. Está muy agitado. Habrá problemas hoy. En la playa se respira una calma tensa. Empieza a llover y un fuerte viento agita las olas. Alberto es católico, pero como muchos otros jóvenes de su generación, apenas cree. Sin embargo ahora reza en silencio, con la mirada perdida en la inmensidad.

Fátima mira al mar. Está muy agitado. Habrá problemas. En la balsa se respira una calma tensa. Empieza a llover y un fuerte viento agita las olas. Fátima es musulmana, ferviente creyente. Reza en silencio, con la mirada perdida en la inmensidad.

En un zarpazo el mar tira la patera al mar.

-         ¡Rápido tenemos una emergencia!

Alberto se pone el salvavidas y se lanza al mar en su lancha con sus compañeros.

Fátima, desprotegida, cae al agua, junto con sus compañeros de viaje.

El ritmo se torna frenético, entre la ONG y Protección Civil, rescatan al mayor número de personas posible.

Alberto recoge el cuerpo de Fátima tirado en la playa. Está viva, auque muy débil. Rápidamente le practica la respiración asistida. Fátima no responde y Alberto está cada vez mas angustiado.

De pronto el corazón de Fátima, y con él el de Alberto, vuelve a latir. Todavía muy débil le mira a los ojos en señal de agradecimiento. Los ojos azules de Alberto se funden y confunden con los grandes ojos negros de Fátima;  mezclando mar y tierra; África y Europa… esperanza y futuro.

Los camilleros recogen a Fátima. Seguramente nunca vuelvan a verse, pero ninguno de los dos olvidará nunca aquellos ojos.

Mirando desde otras tierras



MIRANDO DESDE OTRAS TIERRAS

Entró en mi aula despacio, caminando lentamente, todos los alumnos ya estaban sentados y él apenas había pasado el umbral de la puerta. La cabeza gacha, los zapatos demasiado grandes…

- ¿Eres el nuevo verdad?

Agachó aún mas la cabeza, pero ni me contestó.

-         ¿Te llamas…?

-         Darwin- tomó aire para seguir hablando- Darwin Danilo Santos.

Los compañeros se miraron y sonrieron. Tienen 12, 13, alguno 14 años… son casi unos niños, todo lo diferente les hace gracia. En la clase hay 26 chavales, entre ellos tres búlgaros, dos marroquíes y un ecuatoriano. Se sientan separados del resto. Hace unos años esto no era así, parece que lo exótico no atraía. No se cómo hemos podido llegar tan lejos.  Los dos grupos, nacionales y  extranjeros,  se miran entre ellos con miedo, casi con rencor; sería demasiado fácil echar la culpa a unos o a otros. Es demasiado difícil buscar soluciones. Pero yo sigo a lo mío:

-         ¿Y vienes…?

-         De Bolivia.

¡Ay..!- suspiré- ¿por qué nos lo ponen tan difícil…? Tantos alumnos nuevos, tantas problemáticas diferentes, idiomas diferentes, niveles diferentes… Cuando estudié la carrera tenía muy claro que quería enseñar matemáticas, no ser trabajadora social, y ahora, me veo tantas veces desbordada, hay tantos temas que no se como tratar, el racismo , la integración…No son sólo los chicos, claro, si fueran sólo ellos seguro que todo sería mas fácil, pero están también sus padres, amigos, la sociedad… Escucho a unos a otros, y sinceramente me gustaría que no hubiera unos y otros, que todos fuéramos los mismos. Pero el caso es que el muchacho sigue parado delante de mi como un pasmarote, sin levantar la cabeza, expuesto al cotilleo de sus compañeros y yo estaba empezando a ponerme un poco nerviosa ¿Pero es que no le corría sangre por la venas?

-         Siéntate, por favor.

Nadie se movió para dejarle pasar. Nadie le hizo un sitio a su lado. Se sentó solo, en la primera fila.

-         Sacad los cuadernos, vamos a empezar con la teoría. Comenzamos hoy el tema de las ecuaciones lineales. Una ecuación lineal es un objeto matemático que comprende letras, números o incógnitas…

En la clase un murmullo generalizado. Pedro “Se me ha olvidado el cuaderno… , Marta “Andrea ¿Qué tal el fin de semana?”…, Ismael “Yo esto no lo entiendo”…, Laura “Que rollo, esto no sirve para nada”… Hugo “¿Alguien vio ayer El internado?”…Irene “¿A qué no sabéis a quien me encontré ayer en el chat?

-         ¡PODEIS CALLAROS DE UNA VEZ!!!!

Entonces me miró, por primera vez,  con unos ojos grandes y profundos, con una mirada directa, de absoluta comprensión y respeto. Tuve que bajar la mirada, nunca había visto a nadie capaz de expresar tanto solo con los ojos. Era el único que tenía el cuaderno en la mesa. Toda su historia, que nos habían contado en la última sesión de tutoría empezó a pasar rápidamente  en mi cabeza, como una película de terror:

-         Darwin Danilo Santos, 15 años, cuidado con él- había dicho la orientadora- viene con un nivel muy bajo, debería entrar en primero de la ESO, y con suerte, intentad que no os de mucha guerra y no interrumpa a sus compañeros, lo último que necesitamos ahora son mas problemas. Me hago cargo de que no va a alcanzar al resto del curso y de que eso os plantea problemas pero legalmente no tenemos mas remedio que hacernos cargo de este alumno. Sabéis que los recursos del centro han sido recortados y ni siquiera tenemos sitio en los grupos de apoyo para él. Hemos pedido un profesor a media jornada de Educación Compensatoria, pero no os garantizo nada. De momento tendremos que aguantar así.

Saca la ficha y continúa hablando, mecánicamente, con precisión y con la desidia propia de los que llevan 20 años en la profesión y están cansados de todo. Se que ha sido una persona muy luchadora, pero los desengaños la han llevado a esa absoluta desmotivación.

-          A ver…, os cuento…, viene de un hogar para niños de la calle, de La Paz. Se escapó  de casa a los 7 años, parece ser que el padrastro le maltrataba y la madre se dedicaba a la prostitución. Vivió 5 años por las calles…, os podéis imaginar, droga, alcohol, pegamento, robos, frío, peleas callejeras, violencia…una joya, vamos. En este tipo de vida los chavales no aprenden nada positivo: no se escolarizan, viven en pandillas juveniles, se vuelven desconfiados, agresivos, pierden los valores fundamentales, el respeto a la vida propia y a la de los demás…

Hace tres ingresó en el hogar, sus informes son positivos, pero de estos informes tampoco nos podemos fiar demasiado.  Dicen  que en el Hogar lleva una trayectoria estable y que incluso ha empezado a ir al colegio, pero como ya os dije antes , su nivel es muy, muy bajo.  Incluso creo que puede tener algún problema de autismo, cuando le hice la entrevista apenas habló, solo asentía o negaba con la cabeza.  Está en España en régimen de acogimiento temporal; los padres de acogida estuvieron el otro día por aquí; unas personas encantadoras, un poco ilusos les vi yo, pero majos. Ha venido a operarse de un problema respiratorio, creo, de esos que no tratan en su país,   asi que tampoco estará mucho en el centro.                             

En aquel momento la historia fue solo una de tantas. Historias que hace años nos conmovían y nos hacían volcarnos y trabajar,  y ahora, desbordados, nos suenan solamente a nuevos problemas. Pero ahora empezaba a ponerle cara. Cara y unos ojos demasiado grandes.                       

Empecé a hablar, después de tantos años ¡casi 15!,   dando clase, todavía intentaba transmitirle (con poco éxito debo admitir) a mis alumnos la magia de las matemáticas. Poco a poco se hizo el silencio, observé sus caras, con una mezcla de aburrimiento y sueño, de cuando en cuando, me interrumpían para preguntar o con algún comentario gracioso. Darwin Danilo no abría la boca.

Y entonces le miré. Sus ojos brillaban de ilusión, con ansias de saber, de aprender. Noté como se iluminaba su cara, como se iba empapando de  saber; estaba muy quieto, casi rígido, no tomaba apuntes, pero ahora me miraba directamente a los ojos.

Entonces me di cuenta. Había estado hablando conmigo todo el tiempo. No de la forma en que nosotros estamos acostumbrados a hablar: rápido, sin mirarnos a los ojos, sin cuidado, hablando mucho y transmitiendo poco, sin preocuparnos de si nos escuchan o nos entienden. Me había estado hablando con los ojos, y solo con esos grandes ojos valientes, me había dicho, que sí, que valía la pena, que todavía era capaz de enseñar e interesar, que había muchas maneras distintas de hacer las cosas y que eso solo nos puede enriquecer, que no hay que tener miedo a lo diferente y sobre todo, y lo mas importante, que hay que seguir luchando por un mundo mejor.

Tengo casi un curso por delante para intentar  que aprenda matemáticas. Sólo espero ser capaz de enseñarle casi tanto como él me enseñó en una hora.

Seudónimo: Changuetilla

Pedrito y Kamal

           Hoy Pedrito no tiene “su día”: se ha peleado en el cole con Andrés y Marco, sus dos mejores amigos; la profe le ha pedido los deberes y no los llevaba, en el comedor no se ha querido comer las judías y le han castigado sin recreo, y encima, Martita, la repelente vecina del tercero se lo ha contado a mamá, y, claro, Pedrito ha tenido que tirarla del pelo, y claro, mamá se ha enfadado más todavía.            Mamá tiene razones para estar tan enfadada. Últimamente Pedrito no tiene “sus días”. Está claro que Pedrito no es malo; abuelita dice que solo es una fase, la de los siete años, que no hay que preocuparse, el abuelito dice que todo son tonterías de los papás y que Pedrito se porta con él perfectamente, Papá dice que es normal, que todos los niños de ahora está muy consentidos y que él también era muy travieso de pequeño; Mamá dice que Pedrito está muy afectado porque ella ha vuelto a trabajar y por eso se comporta de esa manera, la tía Pili que se siente el centro del universo y que lo que le hace falta es un hermanito; la profe que necesita un cambio de actitud urgente; Andrés y Marco que le han abducido los extraterrestres y le han metido un monstruo en la barriga… Pero Pedrito sabe que no, lo único que le pasa es que ¡¡¡¡¡QUIERE PORTARSE MAL!!!!!            -Estoy harta, tienes que empezar a portarte bien, todos los días me llaman la atención en el colegio, Pedro- cuando mamá lo llama Pedro es que está muy pero que muy enfadada- Vas a irte castigado a tu habitación a reflexionar sobre lo que ha pasado hoy.            En realidad Pedrito sabe que mamá no quiere que vaya a pensar un rato, lo que mamá quiere es librarse de él un rato para poder hacer las cosas de la casa.            Pedrito no sabe que hacer, encima de su cama encuentra un catálogo de juguetes. A Pedrito le encantan las Navidades: le gusta juntarse con toda su familia, comer turrón y polvorones, escribir postales navideñas, cantar villancicos, y sobre todo…LOS REYES MAGOS.            Pedrito empieza a hojear el catálogo, busca ansioso, por fin, lo encuentra…            Allí está…. El MEGAROCKETPLAY. El megarocketplay no es un juguete cualquiera, es mucho mas que un juguete, que un ordenador o que una consola, es el regalo con el que todos los niños sueñan estas Navidades.            Pedrito solo ha visto uno en una ocasión. Fue en el cumpleaños de su primo Borja, que siempre es el primero en tener todos los juguetes. Pedrito todavía se acuerda, era un paquete gigante, mas alto incluso que el tío Ramón, bueno, a lo mejor no tanto, pero muy grande, mas grande que el propio Pedrito; envuelto en un papel dorado, brillante, el de los almacenes DREAMERS, que es el único centro que tiene el juguete. El megarocketplay es genial, tiene 359 juegos y siete niveles de dificultad, posibilidad de jugar solo, acompañado, on line, proyector de imágenes, equipo de música, simulador virtual…se puede jugar sentado, en movimiento, pequeños, mayores… es genial. Nada mas salir del cumpleaños del primo Borja, Pedrito le pidió a papá que le comprara uno, pero papá le contestó que ellos no eran ricos, que mejor se lo pidiera a los Reyes. Pedrito sabía que papá estaba por lo menos tan apenado como él, porque se lo había pasado tan bien jugando con el  megarocketplay, hasta se había peleado con el tío Jorge. La verdad es que los fines de semana papá es guay.            *******************************

Mamá entra en la habitación.

-                      ¿Cómo te encuentras? ¿Estás ya mas tranquilo?

Mamá mira el catálogo.

-                      ¿qué estabas mirando? ¿ese es el bicho que tenía el primo Borja? ¿el megaronpei?

Pedrito se pregunta porque las mamás son capaces de aprenderse hasta 50 nombres de verduras diferentes y nunca se saben los nombres de los héroes de la tele, de los futbolistas o de los juegos de la consola.

- ¡El megarocketplay, mamá!

-Vamos, vamos…- continua mamá- pero si eso es carísmo,y una estupidez, y tal como te estás portando… tendrás suerte si no te traen carbón.

Mamá mira por la ventana. Por el patio de la comunidad está entrando Kamal.

-                      Mira. Ahí está tu amigo Kamal, ya podías juntarte mas con el , y no con esos brutos que te juntas.

Kamal viene con las bolsas de la compra, de hacerle los recados a su abuela. Mamá se cree que Kamal es guay porque ayuda a su abuela a hacer la compra, cuida de sus tres hermanos pequeños, no chilla, ni llora y nunca le riñen en el cole. Pero Pedrito sabe que Kamal no es tan guay: habla muy extraño, apenas tiene amigos en su clase, no puede comer jamón ni chorizo, no tiene consola, y encima lleva siempre esos horribles calcetines blancos. Nada de guay. En realidad a Pedrito le gusta Kamal, es simpático, amable y le gusta jugar al fútbol. A veces a Pedrito le gustaría jugar con él, pero le da miedo que los otros niños se enfaden.

-                      ¿Por qué no vas a jugar un rato?- pregunta mamá.

Pedrito coge el catálogo y sale al patio. Allí se encuentra con Kamal. Le enseña el megarocketplay.

-                      ¡¡¡GUAU!!! Es genial. Me encantaría tener uno.

Entonces Pedrito lo ve claro. Seguro que los Reyes le van a traer el megarocketplay a Kamal y no a él. Los Reyes siempre piensan como los papás, aunque son un poco mas blandos, como solo vienen una vez al año es mas fácil convencerlos. A Pedrito todo esto le parece una injusticia,. Se acuerda de Amalia, la vecina del tercero, que siempre está diciendo:

-                      Vienen aquí a quitarnos el trabajo, que se vayan a su país.

Pedrito, claro está, no piensa eso. Además su amiga Natascha ha venido de Ecuador y a él no le haría ninguna gracia que se fuera de nuevo, ya la echo bastante de menos cuando se fue este verano. Pero claro una cosa es el trabajo y otra muy diferente son los juguetes.

Pedrito ya no tiene mas ganas de estar allí con Kamal. Coge su catálogo y se sube a casa.                                   *****************

Pedrito está muy enfadado, furioso. Tiene que hacer algo, y rápido, porque ya casi no hay tiempo: ¡hoy es  1 de diciembre!.

Pedrito se pasa el día pensando y pensando, tiene que encontrar un buen plan. Con tanto pensar a Pedrito ya no le queda tiempo para hacer travesuras, ni para pegarse con los amigos, ni para discutir con los papás…hasta se come toda la comida del comedor para que no le castiguen y tener mas tiempo para maquinar. Piensa en máquinas, discursos, alianzas con monstruos extraños…            Y ¡por fin! Tiene una idea. Genial. Lo hará el día de la cabalgata del barrio. El día 5 de diciembre hay una cabalgata en su barrio. Los Reyes Magos pasean en sus impresionantes carrozas repartiendo caramelos a todo el mundo. Luego, en la asociación de vecinos, todos los niños pueden ver un montón de paquetes con sus nombres, de esos paquetes los Reyes les dan uno; los demás se los dejan por la noche junto al árbol. A veces los Reyes se olvidan de algún regalo, todos los años Pedrito ve algún paquete con su nombre que luego no aparece bajo el árbol, pero nunca le ha importado porque siempre ha tenido muchos regalos. Hasta este año.

El plan de Pedrito es el siguiente: todos los años, durante la cabalgata, los Reyes Magos dejan los regalos en una sala de la asociación. El año pasado Andrés,  Marco y él intentaron colarse a verlos, hasta rompieron el cristal para colarse por la ventana, pero les pilló el chismoso de Martín, el de la frutería.. Este año, aprovechando la cabalgata Pedrito entrará en la sala y cambiará el nombre de los paquetes,en el de Kamal pondrá Pedrito y en el de Pedrito pondrá Kamal;  será muy fácil reconocer el megarocketplay, tiene que ser un paquete muy grande y dorado. Pedrito no intentará entrar por la ventana como el año pasado, entrará por la puerta. La asociación está abierta para que entren los abuelillos y la puerta del salón solo está cerrada con un pequeño cerrojo. Pedrito sabe abrir los cerrojos con una horquilla; le enseñó Sergio, un compañero de clase, que tiene a su hermano en la cárcel. Sergio es un niño muy afortunado, porque su hermano le enseña mogollón de cosas útiles que molan un montón.            Pedrito ya lo tiene todo pensado, es un plan genial, nada puede salir mal. Pedrito recuerda que el año pasado papá y mamá le castigaron sin ir a la cabalgata, por la tontería de la ventana; seguramente ellos ya no se acuerdan, pero es importante que no le castiguen mas.            Pedrito empieza a actuar con muchísimo cuidado para evitar los castigos. Lo mas importante es sacar buenas notas, asi que Pedrito se esfuerza mucho y consigue que la profe esté muy contenta con él. Pedrito no sabe si mamá sospecha algo y quiere sonsacarle , porque últimamente está muy cariñosa y casi no le riñe. A Pedrito le da un poco de vergüenza, pero también es muy cariñoso con mamá. Todo tiene que salir perfecto.                                   ***********************

Hoy es el gran día. Pedrito sale de casa con papá y mamá.

-                      Este niño está malo- dice papá- tócale la frente, está sudando. ¿Quieres que nos vayamos a casa, hijo?

-                      Noooo, me voy- contesta rápidamente  Pedrito- he quedado con Andrés y Marco para ver la cabalgata. Os veo luego.

A sus amigos les dice que se encuentra mal y que se va a casa…Ya ha llegado el momento. Pedrito entra en la asociación de vecinos. Allí todo el mundo le conoce, asi que no tiene ningún problema; además casi no hay nadie, todos están en la cabalgata.

Pedrito está asustado, tiene mucho miedo, si  alguien le pillara se moriría de vergüenza, pero le pueden las ganas de tener el megarocketplay. Siente como si tuviera un enano en la barriga apretándole con fuerzas el estómago y los pulmones. El cerrojo parece que se resiste pero al final consigue abrir la puerta.

Y allí está, grande, dorado… su paquete. No tiene tiempo para fijarse en nada mas. Rápidamente quita del paquete el nombre de Kamal y pone el suyo. Ya está. Al final ha sido muy fácil.

Sale corriendo. Se choca con su abuelo.

-                      ¿Pero donde se había metido el mejor nieto del mundo?. Llevo buscándote un buen rato. Dice mamá que te encuentras mal. Criatura, tienes una mala cara… Mira que pasan los Reyes.

Pedrito siente como le mira con desprecio desde su magnífica carroza, está avergonzado, pero desea tanto ese juguete que no quiere pensar en ello.

En la asociación, Pedrito como todos los niños de sus edad recibe un libro. Kamal mira el suyo con gran alegría, como si no tuviera ninguno. Pedrito se extraña. El tiene  un montón.            Esa noche Pedrito apenas puede dormir, da vueltas continuamente en la cama. El enano de su barriga le aprieta cada vez con mas fuerza. Mamá se acerca un par de veces a ver como está y le acaricia suavemente.

A media noche oye ruidos en el salón. Nunca había oído a los Reyes, y si vienen a reñirle… Se esconde  bajo el edredón.

Al levantarse por la mañana…

¡¡¡Allí está!!! ¡¡¡El megarocketplay!!! Su plan ha salido perfecto.

Pedrito quiere dar saltos de alegría, chillar… pero no puede.

-                      Pero ¡abreló, mi vida!- dice mamá- ¿es qué no te hace ilusión?

Sin saber porqué se acuerda de Kamal. Kamal no tiene ningún juguete. El dice que tiene muchos, pero que los tiene en Marruecos, que aquí no os trae porque viven muchos en una casa muy pequeña  y no le caben, pero que juega con ellos cuando se va a Marruecos. Pero Pedrito sabe que es mentira, Kamal nunca va a Marruecos. Papá dice que no pueden ir porque sus papás tienen miedo a que no les dejen volver a entrar luego. Pedrito no entiende porqué la policía no les va a dejar entrar a los papás de Kamal que son tan trabajadores y nunca hacen daño a nadie, pero los papás a veces se inventan normas muy raras.

Pedrito agacha la cabeza y va a buscar el carro de la compra. Mete allí el megarocketplay y va a casa de Kamal.

Kamal abre la puerta.

-                      Hola

-                      Hola- contesta Pedrito- creo que los Reyes se equivocaron, dejaron esto en mi casa para ti.

Kamal abre emocionado el paquete. Cuando ve el megarocketplay sus ojos brillan de emoción. Como por arte de magia, el enano de su barriga desaparece, se siente contento, en paz.

Papá y mamá le han seguido hasta casa de Kamal. Pedrito les mira. Nunca había visto esa mirada de orgullo y alegría en sus padres. Pedrito es muy muy feliz.

-                      Por aquí no pasaron los Reyes, pero yo también quiero darte algo.

Kamal saca un paquete pequeño. Pedrito lo abre.

-                      ¡qué bien! ¡unos calcetines blancos! No tenía ningunos.

Los dos se ríen.

-                      ¿Vendrás a jugar conmigo? ¿todos los días?

-                      Desde ahora mismo.

Pedrito juega con Kamal. Se lo pasan en grande. De vez en cuando mira a sus papás, hablando con los de Kamal, tan felices, tan orgullosos… “nos ha dado una lección” repiten a menudo. Mira a Kamal, su nuevo amigo, y sabe que ha tenido los mejores Reyes de su vida.            Desde el cielo , Melchor le hace un guiño. Nieva. Nieva para Pedrito que la encanta la nieve, para Kamal que no la ha visto nunca, para sus papás que tienen ganas de jugar y sentirse niños por un rato, para Andrés, para Marco y para Sergio, para los abuelillos y hasta para el chismoso de Martín. Nieva para todos porque …

PARA TODOS ES NAVIDAD

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