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Ardeu, Nicoleta (Dil Darah)

¡A Destajo!

                                        ¡A destajo!                                                                        De Dil Darah

- ¡No te lleves mi alma, cualquier cosa pero por favor no te lleves mi alma!

- ¿ Perdona ?

- Soy creyente. Y estos símbolos paganos son de mi prima, lo juro, digo lo prometo.

- ¡¿ Quién afirmó lo contrario?! Oiga señorita , yo no soy quien usted cree , de hecho ni siquiera estoy aquí. Malditas sean las vías ocultas - farfulló camuflando las palabras en un largo carraspeo.

- ¡Ah! , ¿no? - arqueó la ceja y la fe se deslizó por el rabillo del ojo hasta caerse al suelo - ¿A qué viene entonces todo este atuendo? Mira que es bueno, hasta hueles a azufre y todo. Me has asustado¡ já! , tienes  mérito eh. Y un buen …

Su tos acabada con una coletilla risita hizo que la palabra cayera en el estomago en vez de pasar de la puerta de los labios y Bel se sorprendió aguzando las orejas hasta que los cuernos se convirtieron en antenas pero le fue absolutamente imposible sacar la palabra entera del jugo gástrico. Aparte de ello los crucigramas no se le daban para nada bien así que tiró la “pe” como si fuese un boomerang pero sin el efecto retrocesivo de uno, la “ka” la envió a Grecia para un mejor desgaste y la “te” se la tomó sin remilgos y sin leche por la acidez .Una vez devuelto en si mismo bordeó con la mirada a la chica y tanteó el terreno pensando hasta bajársele las temperaturas que se enfrentaba a tres problemas: no saber dónde se hallaba, no estar siendo invisible ni mucho menos y no tener ni la más remota idea de cómo quitarse de su compañía sin atraerle demasiado la atención. Y lo último casi le parecía lo más difícil . La pelirroja de risa rayante, con pintas de no saber lo que la quietud era, se mordisqueaba despreocupadamente el dedo anular mientras le sopesaba a él los ángulos con tan abierto iris que seguramente acabaría descubriéndole el Pi el Ki y la dimensión del metacarpo .

- ¿Quieres tomar una clara?

Conocía el sustantivo aunque desentendiera la conjugación verbal , pero también creía conocer la raza humana y sin embargo la criatura ardilla se le hacía insondable. Y como nunca había tenido el incordio de verse acorralado sin misericordia no supo que contestar y optó por una vez , la primera de hecho en su larga vida , a mantener la boca prudentemente cerrada.

- ¿Un pincho? ¿Una tónica? ¡¿Algo?!

- Lo siento pero voy con algo de prisas - volvió a bordearla obstinado con la mirada y hasta intentó dar un paso para apostillar así su anterior afirmación -

- Mira, si te sientes incómodo dímelo y punto, no tienes por qué andarte con rodeos. Te quiero decir que sé perfectamente lo que se siente cuando uno se pierde y comprendo que estés aturrullado pero sólo va a ser un trago y tan amigos posteriormente. Te enseñaré el camino y hasta usaré mi móvil para llamar un taxi . Te aseguro que insistir tampoco me es habitual, con lo cual hoy es tu día de suerte lo mires como lo mires. ¡Porque has despertado mi curiosidad!

- ¡¡¡No!!! - gritó ahogado Bel recordando a Mata Hari luego se recompuso y repuso- No … no puedo. Soy alérgico al alcohol .

- Bueno … - arrastró ella peligrosamente la palabra- por ello te mencioné la tónica. No te preocupes , tengo una amiga bulímica, una que sufre de ansiedad , una celíaca y hasta una amiga que no quiere ser mi amiga y me pongo en situación de todas, y hoy, teniendo en cuenta que no tengo nada mejor que hacer me siento doblemente comprensiva. de hecho me siento magnánima. Ah, tuve un novio que era alérgico a las aceitunas, tanto que acabó ahogándose con un bombón pensando que era oliva; que cosas más extrañas que ve una en la vida y mira que tengo pocos años aún, me espanto con pensar qué habré descubierto para cuando cumpla los treinta. Uff … qué misterio es la mente humana, tan tortuosa, tan inconformista, siempre deseando cosas inalcanzables.

- Dímelo a mí - espetó él con la naturaleza de uno que pasa muy a menudo por apuros filosófico existencialistas.

- Por cierto, ni te he preguntado cómo te llamas, sólo sé que vas vestido de carnavales y tienes alergia al alcohol, esto me dice mucho sobre ti, pero el nombre de pila de uno es muy, muy significante, es como un escudo a mis ojos, hay personas que por un nombre inadecuado hasta pierden el escudo, algún día voy a escribir una tesis relacionada.

Teniendo en cuenta su visibilidad y el visible hecho de que ella no desistiese hasta no descubrir lo que pretendía, Bel hizo un esfuerzo y contestó aunque estaba a muchas nubes de altura, intentando comprender cómo había llegado a la Tierra y qué hacía exactamente antes del suceso. Su mente alcanzaba a ver a Pedro, un pelma de mucho cuidado, apoyado en su eterna cachava, mirándole de reojo mientras le exponía sus teorías sobre la capacidad de desquiciar de la humanidad y sobre todo de la denominada parte frágil de ella. Se habían despedido discutiendo, por supuesto, pero eso pasaba invariablemente y nunca había desencadenado ningún posterior extraño acontecimiento.

- Bel .

- ¡¿Bel ?! ¡¿Be E Ele?!De bello dudo mucho, no te lo tomes al revés, no es que seas feo es simplemente que …- acabó el castigo del anular y le tocó turno al vecino índice - te veo más de Miguel, de Pedro, Juan, hasta de Ismael fíjate tú . ¿¡Pero Bel!?

Sus gorjeos salieron limpios, como tañidos de campañas un domingo de Semana Santa cuando él más marginado se sentía .

- Bel de … ¡Bellini! Mi madre era italiana de profesión no imposable y mi padre no determinado.

-Ah. Tiene sentido - decretó ella menguando un tanto los ojitos y Bel casi saborea la tranquilidad- Aunque con un poco de simplismo y algo de deducción estamos en lo mismo. Pues siento decírtelo pero es como una mancha en tu reputación, tu escudo flojea visiblemente casi rozando a la desaparición.

- Como mi paciencia …

- No te preocupes , mientras te tomes el refresco te expondré un método de mantener ilimitadamente la paciencia bien alta, lo descubrí sola y lo pienso patentar . Es, por ejemplo, parecida a la respiración circulatoria, una técnica usada por los músicos : vas reciclando tus propios recursos a base de ondas neuronales positivas y cuanto más recicles, más positivo te tornas con lo cual evidentemente más onda tendrás para reciclar. Y el limite es el cielo.

- De cielo nada - se negó él rotundamente y ella soltó de nuevo la risa coletilla.

- Eres un rarito, permíteme que te lo diga . Lo afirmo con cariño, una palabra bien entonada puede llegar a ser el equivalente de un abrazo, es decir, produce el mismo efecto estimulante a nivel de corteza cerebral y desencadena las mismas reacciones en el cuerpo. Pero esto he de admitir que lo he leído en Google, no pienso asumir méritos ajenos, estoy más que contenta y conforme con los que yo misma tengo. Bueno … ¿entramos o vamos a una terraza ? - cambió de un zas el hilo de la conversación , miró de pronto el cartel del bar de enfrente que rezaba “El rincón del santo” y mucho antes de que Bel pudiera negarse, ella ya le había aferrado la muñeca y se lo llevaba a rastras a saber hacía dónde . Teniendo en cuenta el surrealismo del momento a Bel casi le daba igual mientras no fuera nada que aludiera lo sagrado.

- En Chez Pierre ponen unos capuchinos realmente exquisitos, hasta ponen dibujos en la espuma del café, les quedan preciosos. Ayer mismo me plantaron delante un reno tan bonito que me quedé embobada, mirándolo hasta el limite de pasar de estropearlo. Me lo hubiese llevado a casa, con la tacita y el platito para tenerlo así, para siempre, pero desistí: sé que la espuma hubiera perdido oxigeno y al cabo de menos de veinte minutos hubiera desaparecido . Así que lo dejé ahí vivo, con una moneda de un euro al lado y salí corriendo porque me esperaba Carla; no me dio tiempo a comprobar si mis cálculos eran exactos, pero ya da igual, en el pasado no se puede intervenir, en cambio yo, siempre puedo volver y pedir un nuevo reno con todo el oxigeno.

- Una inagotable fuente en tu caso- arqueó Bel una ceja hastiado, pero la ardilla estaba demasiado enfrascada en sus diatribas para darse cuenta de ello o simplemente su muñeca aprisionada a conciencia le parecía mucho mas interesante, el caso es que siguió imparable como el diluvio de Noe.

-Aparte de eso, te voy a confesar que no es que me guste tanto el café en sí, como cierta mesa que hay en la esquina derecha de la cafetería , la penúltima en particular. Ahí en la silla derecha dándole la espalda a la entrada se sentó mi ídolo, el mismísimo Menchu, el líder del grupo “Los flauteros de Bombín“. Es el mejor, tú solo dale una sala con buena acústica y déjale desenfundar su alma. Es el Dios o el demonio mismo, no lo sabría decir, pero sé que empieza a tocar y este mundo deja de existir, se difumina y deja paso a otro de unos colores totalmente distintos, tu cuerpo pierde la gravedad, tus átomos se unen a los átomos primordiales junto al sonido y forman un nuevo mundo. Es …. increíble.

Llegado este punto Bel se sorprendió escrutando su memoria por si encontraba algún pacto con el tal Menchu y también se asustó con la capacidad verbal de su interlocutora. Y lo más espantoso era que ella no necesitaba cuerda tan si quiera y él tenía muchísimos asuntos urgentes, pendientes e independientes a sus desgracias. De repente se sintió manipulado y molesto , se detuvo en seco y ella casi le suelta la muñeca .

- ¡ A ver! Como te llames …

- Ariadna- soltó la chica con la satisfacción de una que percibía su escudo con todo detalle y toda ranura plateada. Pensaba que jamás lo preguntarías .

- Sólo te he preguntado por el nombre para que me pueda dirigir a ti de forma clara. Es decir, y a ver si lo entiendes Ariadna, NO PUEDO tomar nada ni tengo tiempo para escucharte.

- Bueno … ya llevas dos horas , comparados con esto los cinco minutos que dedicarías a beberte un vaso de Kas representarían exactamente un … ¡ay, pues ahora no sé un cuanto por ciento ! Pero da igual, el porcentaje sólo viene a ser en este caso  muestra de pura cabezonería para no llamarlo fijación. Y no comprendería el porque de tanta rudeza , te he acogido como a un amigo más , te estoy tratando mejor que bien y por si fuera poco te he ofrecido mi móvil cosa que no hago muy a menudo ni con cualquiera . Porque me caes bien con tu ridículo disfraz y porque tu cara de extraviado da pena. Por ello te advierto que no suelo dejarme intimidada por infantilismos, estoy acostumbrada a tratar con chicos de mi edad que se llevan el palmo destacadamente y con todas las letras así que olvídate de protestas y rabietas , deja de sacudirte la muñeca como si te estuviera quemando y haz el favor de seguirme , la gente nos está mirando de una forma muy rara, no me gusta situarme en el foco de la atención, al menos no de esta forma porque te explico: participé en una exposición , sólo colgué dos cuadros pero fue una sensación incomparable a todo lo que había sentido jamás, en el mismo puesto con las sensaciones que despierta Menchu en mí cuando toca para que te hagas claramente una idea, y en fin, con la ocasión del susodicho evento me sentí más que cómoda gozando de tanto protagonismo pero esto es distinto porque aquí la gente solo me ve gesticulando y seguramente me miran con compasión , otra cosa que no aguanto.

- ¡Pero vamos a ver! ¿Es que no piensas escucharme ni un segundo? ¡Esto es visto y no visto! Ya van cuatro, seis o mil negativas, ya ni sé, ni me importa tampoco. ¿Qué es lo que tiene de especial ese refresco y POR QUÉ he de tomármelo sin comerlo ni beberlo?

- Muy sencillo, por lo que el simple mecanismo de la sociabilidad y la amabilidad supone, es decir, te lo simplifico para que lo entiendas: yo , educadamente te invito y tú dando las gracias aceptas - levantó irritada una ceja como si la explicación le hubiese disgustado hasta la médula ósea -salen mejor las cuentas y te ahorras tiempo . Mi tía paterna lo dice siempre y ella sabe lo que dice porque es catedrática en la Facultad de Psicología y se ha doctorado en ¡agárrate! : Disfunciones de la sociabilidad en las relaciones interhumanas, es decir he leído su tesis cuatro veces en lo que va de año , puedo recitarte palabra por palabra sus teorías y por supuesto sé reconocer los síntomas de cada trastorno y aplicarle su justo tratamiento según los métodos que la mismísima tesis predica. En tu peculiar caso de rechazo absoluto es evidente que te altera una suma de factores como tu desconocida ubicación, mi inédita atención y lo inaudito de la situación , pero … por si no te has dado cuenta mi tratamiento ha comenzado hace rato, de una forma delicada e imperceptible a tu corteza y si me dieras una oportunidad al acabar contigo habré aumentado considerablemente tu moral y de paso mejorado tu estado de humor que no es de menos.

- ¡No quiero que me aumentes nada, ni quiero terapia, ni ser el cobaya de una cría con tesis de tía en la cabeza!! ¡ME NIEGO!

Ariadna le miró de hito en hito y como respuesta le sujetó con renovadas fuerzas la muñeca.

- Te lo advertí : soy inmune a rabietas desmotivadas. Es raro, pero la gente se sigue fijando en mí y eso que acabas de soltar un grito digno de Hulk, por si fuera poco vas horrendamente disfrazado y me sacas el triple de talla, deberían inquietarse, pensar que hay algo raro, que me has raptado, que no estoy bien en tu presencia, ¿qué les pasará? Solamente hay veinticinco grados y no es hora de siesta, sus reflejos deberían funcionar con normalidad. Qué raro …

- No pueden verme- espetó Bel harto - y lo único raro en toda esta escena es cómo te las arreglas tú para hacerlo.

- ah … ¡Ah!¡Eureka! Ya sé , lo que les pasa es que activan de forma inconciente el mecanismo de defensa: tu presencia espanta, tu anchura de espalda impone y tu violenta demostración que acabas de ofrecer ha rematado la ya espantosa combinación, con lo cual no es que no te vean sino que evidentemente hacen como que no te ven para protegerse . Conforme a las ultimas estadísticas …

- ¡Pero te quieres callar! Eres insoportable, lo prometo, mira que he conocido miles de mujeres que incordian pero tú … TÚ …    Se detuvo notando que las llamaradas le escocían la garganta y vale que quería imponerse delante de Ariadna, pero no quería matarla en el acto, con lo cual se limitó a crecer otras tres veces , sacando el doble de pecho y dando cascotazos al suelo:

-  Escúchame porque no te lo volveré a repetir:  ¡Soy Belcebú! Lucifer, Azazel o como quieras llamarme porque tengo decenas de nombres de pila dignos de tus escudos y de cualquier escudo . Por eso no me ven y por eso TÚ no deberías verme. Ni deberías invitarme a beber nada ni tampoco agarrarte a mí con tanta soltura fuera de lo normal, porque no es … porque no. ¡Y punto!

Sus apretadas palabras retumbaron entre las nubes, volvieron a la tierra con la fuerza de un meteorito y provocaron instantáneamente un terremoto acompañado de un fortísimo torbellino que hizo que los cabellos rojos de la chica volasen acompañados del desquicio de la tela azul de su vestido durante un buen rato. Pero no borraron la expresión de sabihonda de su abierto e interesado iris ni tampoco apagaron la risa coletilla ni mucho menos la redujeron al silencio.

- Buen intento . He visto mejores trucos créeme, tengo un primo lejano que es especialista en efectos visuales y …

- ¡Noooooooooooo! Es imposible. Es increíble, es … es como si fueras mi hija en versión mejorada, es decir eres diabólica, ¡¿en qué aciaga hora te habré encontrado y qué exactamente tengo que hacer para demostrarte que soy YO y que tú deberías enmudecer?! ¡¡¡¡Me estás desquiciando!!!!

Apenas apagado el eco de su afirmación, sucedieron dos cosas: Ariadna hizo el amago de mover los labios pero en amago se quedó y una cachava dorada se clavó entre las costillas de Bel con bastante fuerza para hacerle girar sobre los talones y verse delante con la cara ancha de satisfacción de Pedro:

- Creo que me debes una disculpa eh … Bel. Quod erat demonstrandum , como tanto le gusta afirmar a mi amigo Arquímedes. Has comprobado en tu curtida piel el quemazón de lo que vulgarmente se define como: volverse loco. Y yo le debo a Ariadna su recompensa .    Dejó de mirarle a él dirigiendo ahora toda su atención hacia la chica ardilla infernal:  

-Querida, tu actuación ha sido digna del escenario del Colisseum debo decir; me has propinado unos buenos momentos, inolvidables he de admitir. Con lo cual y de inusual forma te dejaré elegir entre un cheque en blanco y un pase al paraíso. Eso sí, has de tomar tu decisión ya , tanto a mí como a mi anonadado amigo nos esperan asuntos sumamente importantes. ¿Y bien? -arqueó el santo portero su poblada ceja mientras el demonio dejó directamente de respirar-

Ariadna se limitó a mordisquearse el dedo anular mirando a Belcebú con ese iris suyo capaz de descubrir el Pi :

- Algo me dice que mis probabilidades de admisión en el infierno son iguales que las de Iván Turbinca(*)... Les dio la espalda  zanjando el asunto; su vestido azul tembló durante unos segundos difuminándose con la luz crepuscular mientras la risita coletilla subió a buscar la inmensidad del cielo.

(*) - Famoso personaje de cuento de la literatura popular rumana al que echaron del infierno

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