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Martínez Alcaraz, Antonio

¡Aguita compadre!



¡AGUITA COMPADRE!

A Susana…

_ ¿Qué ha sido? – pregunto la abuela cariacontecida.

_ Gemelos. – afirmo el doctor con una media sonrisa y socarronería.

_ NO es posible. – chillo el abuelo paterno sin poder reprimir una incipiente sensación de intranquilidad y desasosiego.

_ Pues es así. – continuo el galeno. – si no me cree puede entrar a comprobarlo.

_ No te alteres Eusebio, - intervino la abuela paterna,-  si el medico lo dice será verdad. No hay que dudar de su visión de los hechos y su experiencia.

_ Gracias señora. – dijo el pediatra.

_ Yo tampoco lo creo demasiado, - respondió ella en voz baja, - pero debía calmar a mi esposo. Y sabe el colesterol, la subida de azúcar, los triglicéridos, las isoflavonas…

_ Entiendo. En la Residencia Sanitaria Montenacho habían venido al mundo 2 hermanos a simple vista idénticos, pero todo recién nacido guarda sus secretos.

_ Ya soy papa doble. – soltó Eugenio eufórico tras asistir como espectador privilegiado el feliz acontecimiento. Y mientras lo decía le vino a la cabeza una idea.- ¿Tanto whisky doble en la barra de los bares habría tenido la culpa de tal duplicidad?

_ Enhorabuena Hijo. – murmuro Ifigenia emocionada.

_ Son igualitos, como los cupones de la once, idénticos. ¡Como 2 gotas de agua!

Al escuchar semejante dislate, ese atentado contra la lógica, la madre naturaleza y el rigor científico, se apareció ante los presentes Santo Tomas Nonato, acompañado por su fiel escudero, San Pascual Bailón.

Los familiares se quedaron perplejos, visiblemente sorprendidos, inmovilizados por la etérea aparición, abrieron la boca y cerraron los ojos, pues las lentillas salieron en furibunda estampida al vislumbrar el espectro, el tío Ambrosio volvió a echar de menos el tabaco después de 25 años y hubo alguno del que comenzó a brotar un leve manantial en los bajos, el cual formo un charco en el piso.

_ Me deben disculpar buenas personas, pero no he podido quedarme inmóvil e invisible ante tamaña incongruencia.

_ Tomas es un santo pacifico, expectante e introvertido pero no soporta la falsedad y el engaño. – intervino Pascual tratando de aclarar los motivos de tan desaforada aparición.

_ Disculpe no sabia… - comento el padre avergonzado.

_ No se preocupe, a menudo alguno de nosotros los santos vinculados a una profesión o una situación de la vida humana, nos toco vulnerar nuestra invisibilidad, y tenemos que intervenir. De lo contrario nuestra existencia seria muy aburrida, todo el día de espectador y nunca de protagonista.

_ Es cierto. – dijo Eusebio.

_ Tu cállate, no vayas a empeorar las cosas. – le respondió su mujer enojada o confusa.

_ Yo estoy aquí para explicarles la verdad y que nunca más vuelvan a confundir a 2 gotas de agua.

_ Aha. – musito Ambrosio.

_ Las gotas de agua son como los pitufos, en principio parecen iguales pero si las ves con atención y detenimiento, compruebas que esto no es así.

_ Si fuera tan amable y…

_ NO se preocupe que ahora mismo desarrollo esta tesis que parece tan…

_ ¡Absurda! – intervino de nuevo Eusebio.

_ No. Iba a decir extraña. – respondió el santo varón ofuscado y algo molesto.

_ Buen hombre le recomendaría que no enojara a Tomas. – musitó Pascual al hombre, - no tolera la impertinencia.

_ Gracias. Lo tendré en cuenta santurrón.

_ No haga caso a mi esposo su excelencia…

_ Perdone mi buena señora, pero soy santo con aspiraciones de ángel, no alcalde, ministro o embajador. – intervino él con cierta socarronería, y a la vez encantado de la ingenuidad y desconocimiento de la abuela.

_ ¿Qué decía del agua? – pregunto la otra abuela intrigada.

_ Si. Voy. – dijo Tomas, y añadió dirigiéndose a su escudero.- Pascual saca la pantalla para las diapositivas y los esquemas.

_ Eso está hecho jefe.

_ Excelente. Me he visto obligado a transformarme en materia, y abandonar por unos instantes mi aspecto habitual de energía y luz, al escuchar… NO quiero ni repetirlo. Casualmente mi tesis doctoral verso sobre ese tema. “El agua, su magnitud, recovecos y múltiples dimensiones”.

_ Aha. – respondieron al unísono.

_Pero como veo que se encuentran en un momento de evidente nerviosismo, impaciencia e irritabilidad si les entretengo demasiado, resumiré.

_ Es una buena idea. – añadió Ifigenia.

_ El agua… como podría sintetizarlo… H2O para los amigos.

_ Ya esta Tomi. – grito Pascual tratando de sacar a su amigo de la duda y el agobio. Se había percatado que no sabía por donde empezar y que las diapositivas podían ser de gran ayuda.

_ Bien. En la primera diapositiva vemos al típico buhonero con la colección de CD, dvd, ipod, mp3… y a su lado el entrañable, jocoso y locuaz trilero desarrollando su actividad con capacidad y entrega a sus clientes, pero en la lejanía aparecen de pronto los agentes de la ley. Pueden ver como el gancho se apercibe de esa circunstancia y empieza a gritar para advertir a sus cómplices, ¿que grita?

_ ¿Agua? – musito el abuelo paterno.

_ ¡Exacto! Siguiente. Aquí podemos ver a un aficionado de un equipo que tuvo la desgracia de perder algo importante, a su lado un novio al que acaban de dejar, el anciano al que le robaron nada mas salir del banco su pensión, la muchacha que perdió el décimo premiado al intentar guardarlo en el canal sin prever la fuerza del viento, en fin, que decimos entonces….

_ Ajo y…

_ ¿Agua? – intervino otro abuelo.

_ ¡Perfecto!

_ Continúe. – rogó la mujer de la limpieza, la cual había interrumpido su labor por la curiosidad de tan espectral acontecimiento.

_ Eso pensaba hacer...  - ¿Quién será esa mujer de uniforme, la niñera quizás? – pensó el santo al percatarse de la presencia de Encarni, la limpiadora por horas.

Gracias. Tenemos unas cuantas mas, si mi ayudante se esmera puede que no me demore demasiado, no se preocupen que hemos parado el tiempo, cosas que tenemos los santos sin alas…

De nuevo una imagen que nos recuerda a nuestra infancia. Un aula repleta de chiquillos que en apariencia atiende a lo que explica el profesor, algunos suponemos que lo harán, pero los que nos interesan, que creen que están haciendo….

_ Hablar de Esopo, Dante o Descartes… - argumentó el abuelo paterno que se pensaba culto por jugar al trivial y ver los concursos de la tele.

_ Mal, muy mal. Juegan a los barquitos.

_ También. – reconoció Ifigenia.

_ ¿Y que se dice cuando no aciertas con las coordenadas?

_ ¿Agua? – musito Encarni encantada de esa breve dosis de popularidad.

_ Así es.

_ Parece que usted puede tener razón – mascullo el abuelo intrigado.

_ Suele pasar. – comento el santo varón. – al principio reniegan de mis teorías, pero con la explicación y la muestra de imágenes….

_ Pues yo todavía no lo veo… - interrumpió la suegra.

_ De acuerdo. Seria bueno por lo tanto, continuar con nuestra exposición… En cuanto Pascual me lo indique… ¿Ya? De acuerdo.

El auxiliar de Don Tomás le hizo una seña, pactada entre ellos con la que le decía que todo estaba preparado para ver las 6 ultimas diapositivas.

_ En la que les mostramos ahora, pueden apreciar al típico marido obseso del bricolaje, de lo mas orgulloso de su innato don para las chapuzas, considerado por el mismo un manitas, aunque en realidad sus nociones y habilidades están muy por debajo de su ego.

_ Que ente mas dañino y rencoroso pa ser santo. – cavilo la abuela materna.

_ Su entorno familiar le deja manipular maderas, metales, metacrilatos, pana y pvc para que su autoestima no se vea afectada, porque saben que es en lo que mas disfrute en su tiempo libre, aunque al final, siempre acuden al tío Eustaquio que de joven fue ebanista en Logroño, y posee un curso de siderometalúrgica y marroquinería a distancia.

_ Definitivamente, con santos así, quien quiere diablos. – dijo la misma asombrada.

_ Que suele usar sin ton ni son este tipo de personas, pa limpiar casi todo…

_ Mm... No se. – Intervino Ambrosio dubitativo y confuso, pues se había visto reflejado en el comentario de Tomas -  ¿Agua?

_ Va bien, pero le falta algo.

_ ¡Aguarrás! – afirmo el auxiliar de aire acondicionado, que había abandonado a su jefe por unos minutos, el cual permanecía ensimismado en plena reparación.

_ Exacto. – grito Tomas. – parece que ya van cogiendo la idea.

_ ¿Lo captan?  - inquirió Pascual.

_ No seas mal educado, no vayan a pensar que en el ángelus no disponemos de cortesía y buenos modales. Que se note que hemos dado conferencias en los mejores purgatorios, e incluso nos han invitado alguna vez a comparecer ante nuestro señor…

_ Este ser inmortal no ha oído lo de... le dijo la sartén al cazo… - mascullo la suegra del hombre. – como mucho les habrá invitao San Pedro que tiene fama de hospitalario y excelente anfitrión, por algo es el portero del paraíso.

_ Perdón. – dijo Pascual avergonzado. – La siguiente es tripartita.

_ Ya lo veo amigo. Se trata de una imagen tripartita o triunvirato, un trío, si dejamos aparte las connotaciones carnales.

_ Por supuesto, por supuesto.  – se apresuro en afirmar pascual.

Para unos entes incorpóreos y asexuales como ellos, cualquier desliz hubiera sido muy mal visto por los integrantes del consejo, su impecable y prometedora carrera de emisarios, a Ángeles y de hay a arcángeles se hubiera visto visiblemente afectada por un borrón y una afrenta, de la que jamás podrían escapar, que nadie podría olvidar.

_ Pues a mi me gusta, me parece bonito. – comento Ambrosio, y ante la fiereza de la mirada de su mujer y para evitar futuras represalias añadió. – me refiero a los trillizos y las trilogías.

_ Esta bien. Aquí se muestran 3 escenas de la vida cotidiana… Una tarde de lluvia, una piscina publica abarrotada de chiquillos y un señor en el registro civil inscribiendo a su recién nacido, algo que harán ustedes en breve.

_ ¿Y que tiene que ver eso con el agua? – pregunto el otro abuelo.

_ Un poco de paciencia señores míos.

La lluvia va asociada a días grises, a no poder salir a jugar de niño, carreteras húmedas y peligrosas, hoteles de playa vacíos, suspensión de acontecimientos lúdicos y deportivos, prendas empapadas puestas a secar… pero también es esencia de vida.

_ Al grano, que nos falta tiempo pa ir a ver a nuestro niño.

_ Eso, eso menos cháchara y diga que significa todo eso.

_ De acuerdo. Disculpen es la costumbre. ¿De quien creen que son las frases melosas y divinas de los correos, las postales de enamorados etc.?

_ Me lo imaginaba. – protesto el abuelo.

_ Bien. ¿Como se le llama a la tromba de agua fugaz y caudalosa?

_ Agua claro…

_ Casi…. Aguacero.

_ También se le puede llamar agua cate no. Ejejeje. – comento el padre que se creía gracioso.

_ No necesariamente. Pero eso en realidad es un fruto de temporada y ahora no venia a cuento. – respondió el santo ofuscado, cortante.

_ Disculpe.

_Pero cuando llueve poco se le llama agua chirri, ¿no? – pregunto Encarni a la cual  a menudo le había sorprendido ese tipo de tormenta en el camino a su casa.

_ Es cierto. Me lo apuntare es buen material.

_ ¿Y la piscina y los niños? _ indico Ambrosio al que la muerte del hijo del vecino en el mar de Alboran le había tocado la fibra sensible.

_ Pues es sencillo. Nunca un primo mayor, o el hermano envidioso del benjamín, les ha hecho una aguadilla….

_ Si, si. – asevero el padre abnegado

_ No me lo recuerde, aun tengo la marca de sus uñas. – murmuro apenado el abuelo paterno, creando la duda y el desconcierto entre los presentes, pues era habitual oírle presumir de su hombría y adoración por la adrenalina y los deportes de riesgo. Y aquella era una nimiedad que cualquiera hubiera pasado por alto, hasta el más retraído y sieso de los ancianos del inserso.

_ ¿Y lo del registro?

_ Es evidente. ¿Cómo es su apellido?

_ Aguado

_ Ay lo tiene.

_ Es sorprendente, que capacidad de análisis conserva, como une cosa con otra, que velocidad mental, es algo asombroso. – comento la abuela incapaz de entender porque su esposo vivía del sofá a la cocina y ese santo varón tan longevo derrochaba energía y certidumbre. – Podías aprender de el.

_ ¿Ahora que hice?

_ Que no hace es el problema.

_ A que te refieres.

_ Cuando el rió suena, agua lleva.

_ Señora, quien le dio permiso, acaba de cometer una falta muy grave, esto es la gota que colma el vaso.

_ Señoría que dispone pues como compensación o penitencia.

_ Estoy pensando.

_ Disculpe, no sabia, pensé que….

_ Pensé que, creí que… no sirve.

_ Ya la fastidiaste Amalia.

_ Quien es Amalia, acaso tenes una amante secreta

_ Como castigo propongo que el recién nacido reciba un recuerdo visible, palpable y vital que le acompañe en todo su existencia

_ No es un poco exagerado.  Como podría hacerle cambiar de opinión.

_ No hay manera, y haber si en vez de 1 centilitro, le dejo un recuerdo de un litro… había pensado en una gota pero….

_ Quien padece de gota.

_ Una gota incluso puede ser atractiva y peculiar, un tatuaje natural.

_ Al final les tendremos que estar agradecidos…

_ No estaría de más.

_ Señor tenemos otra cita en el caribe, deberíamos apresurarnos.

_ De acuerdo, vamo ya.

-Y nos va a dejar así

_ nunca llueve a gusto de todos.

_ Y eso. Que tiene que ver

_ La lluvia es agua no

_ Si pero…

_ Espero que su discusión se quede en agua de borrajas y que el tiempo del niño fluya como el agua en un manantial, entre la naturaleza, al aventura y la esperanza

_ Gracias, es usted un ángel.

_ A eso aspiramos todos.

¡AGUITA COMPADRE!

A Susana…

_ ¿Qué ha sido? – pregunto la abuela cariacontecida.

_ Gemelos. – afirmo el doctor con una media sonrisa y socarronería.

_ NO es posible. – chillo el abuelo paterno sin poder reprimir una incipiente sensación de intranquilidad y desasosiego.

_ Pues es así. – continuo el galeno. – si no me cree puede entrar a comprobarlo.

_ No te alteres Eusebio, - intervino la abuela paterna,-  si el medico lo dice será verdad. No hay que dudar de su visión de los hechos y su experiencia.

_ Gracias señora. – dijo el pediatra.

_ Yo tampoco lo creo demasiado, - respondió ella en voz baja, - pero debía calmar a mi esposo. Y sabe el colesterol, la subida de azúcar, los triglicéridos, las isoflavonas…

_ Entiendo. En la Residencia Sanitaria Montenacho habían venido al mundo 2 hermanos a simple vista idénticos, pero todo recién nacido guarda sus secretos.

_ Ya soy papa doble. – soltó Eugenio eufórico tras asistir como espectador privilegiado el feliz acontecimiento. Y mientras lo decía le vino a la cabeza una idea.- ¿Tanto whisky doble en la barra de los bares habría tenido la culpa de tal duplicidad?

_ Enhorabuena Hijo. – murmuro Ifigenia emocionada.

_ Son igualitos, como los cupones de la once, idénticos. ¡Como 2 gotas de agua!

Al escuchar semejante dislate, ese atentado contra la lógica, la madre naturaleza y el rigor científico, se apareció ante los presentes Santo Tomas Nonato, acompañado por su fiel escudero, San Pascual Bailón.

Los familiares se quedaron perplejos, visiblemente sorprendidos, inmovilizados por la etérea aparición, abrieron la boca y cerraron los ojos, pues las lentillas salieron en furibunda estampida al vislumbrar el espectro, el tío Ambrosio volvió a echar de menos el tabaco después de 25 años y hubo alguno del que comenzó a brotar un leve manantial en los bajos, el cual formo un charco en el piso.

_ Me deben disculpar buenas personas, pero no he podido quedarme inmóvil e invisible ante tamaña incongruencia.

_ Tomas es un santo pacifico, expectante e introvertido pero no soporta la falsedad y el engaño. – intervino Pascual tratando de aclarar los motivos de tan desaforada aparición.

_ Disculpe no sabia… - comento el padre avergonzado.

_ No se preocupe, a menudo alguno de nosotros los santos vinculados a una profesión o una situación de la vida humana, nos toco vulnerar nuestra invisibilidad, y tenemos que intervenir. De lo contrario nuestra existencia seria muy aburrida, todo el día de espectador y nunca de protagonista.

_ Es cierto. – dijo Eusebio.

_ Tu cállate, no vayas a empeorar las cosas. – le respondió su mujer enojada o confusa.

_ Yo estoy aquí para explicarles la verdad y que nunca más vuelvan a confundir a 2 gotas de agua.

_ Aha. – musito Ambrosio.

_ Las gotas de agua son como los pitufos, en principio parecen iguales pero si las ves con atención y detenimiento, compruebas que esto no es así.

_ Si fuera tan amable y…

_ NO se preocupe que ahora mismo desarrollo esta tesis que parece tan…

_ ¡Absurda! – intervino de nuevo Eusebio.

_ No. Iba a decir extraña. – respondió el santo varón ofuscado y algo molesto.

_ Buen hombre le recomendaría que no enojara a Tomas. – musitó Pascual al hombre, - no tolera la impertinencia.

_ Gracias. Lo tendré en cuenta santurrón.

_ No haga caso a mi esposo su excelencia…

_ Perdone mi buena señora, pero soy santo con aspiraciones de ángel, no alcalde, ministro o embajador. – intervino él con cierta socarronería, y a la vez encantado de la ingenuidad y desconocimiento de la abuela.


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