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Sadoc Hernández, Rafael (Antonio Tavira)

El negro



 

El teléfono móvil sacaba de una merecida siesta a Carmelo Requena, afamado articulista del periódico local de San Fernando en Cádiz, “La voz de la bahía”.

-         ¿Si?, ¿Quién es? - Aún relamiendo el agrio sabor en la boca, de un par de cervezas tomadas de más en la freiduría El Serrallo.

-         ¿Carmelo estabas durmiendo?, son las seis de la tarde.- Preguntaba una voz afable y calida.

-         ¿Esteban?, ¿eres tú?- Respondía el joven escritor, mientras se reclinaba sobre uno de los brazos del sofá.  

-         Si soy yo.- Esteban Arango, era el presidente del colectivo de periodistas de la provincia gaditana. Profesor jubilado de la Universidad de Filología, y un amante de la literatura.- Te llamo, para recordarte que debes de pasarte por casa para recoger tus 120 ejemplares de relatos cortos.

-         Es verdad, perdóname. ¿Qué tiempo tengo para leer tal cantidad de formidable e interesante literatura?- La pregunta, la hacía con cierto aire de sorna.

-         Tres semanas justas. Suponen en total: unas 1.200 páginas aproximadamente, no te olvides. Hasta luego mi cansado y admirado amigo.- Con un toque sarcástico y lleno de exquisita educación se despidió Esteban.

-         Adiós. – Carmelo con una sonrisa en los labios, se pasaba la mano por el pelo mientras apagaba el Sony Ericcson.

Veinte días para leer más de cien obras, el certamen “La Mar de Cádiz” llevaba seis años de vida. Un concurso literario de cuentos y relatos breves. No más de diez folios a doble espacio y de temática diversa, que venían dando sentido a la recuperada feria del libro del mes de abril, a celebrar en los senderos del parque Genovés.

El jurado para tan importante desafío, no variaba de los que existen habitualmente en cientos de concursos literarios de la geografía hispana. El escritor de turno con menor o mayor fama, pero nacido en la localidad o provincia en cuestión, Carmelo. El profesor retirado o en activo, con una cierta credibilidad en el mundillo literario de la ciudad, Esteban. La concejala de cultura, en este caso cultureta”, de gafas anchas, peinado snob y siempre periódico bajo el brazo, Josefina Beltrami. Y por último, el pertinaz y camaleónico técnico de cultura del consistorio, Carlos Crespo.

A Requena, le sobraron siete días para dar el visto bueno a todos los trabajos presentados. Siempre teniendo de telón de fondo la aterciopelada voz de Pitingo y su Soulería, necesitaba leer las tres primeras páginas, para ir desechando lo bueno, lo excelente o lo malo.  Tres montones de ilusiones, de dramas, de sueños, de palabras encadenadas componiendo vidas e historias. El montículo de relatos de la derecha, iría directo a una bolsa de basuras, el situado en medio, a una vieja caja de cartón y el de la izquierda, el mas pequeño, el de los elegidos, al debate del miércoles en el casino gaditano, donde se tendría que dirimir los ganadores y vencidos.

 

                                                          Capítulo 2  

La plaza de San Antonio, es el punto de encuentro de casi todas las celebraciones de la  tacita de plata. Por carnavales, por primavera, cuando llega el verano, conciertos, muestras. En una de sus esquinas,  reside el número 15, allí esta situada la mimada joya arquitectónica de la trimilenaria capital andaluza: el casino gaditano. Pilastras, ménsulas, balcones, todo con un renovado toque isabelino. En el interior, sus arcos y columnas, te guían hasta una escalera de mármol que da pie a un habitación cuadrangular decorado con tapices. En el centro, una mesa de madera de nogal con un par de candelabros de alpaca, alrededor de ella: el jurado de “La Mar de Cádiz”.

-         Esta claro que todos coincidimos en que entre estos siete relatos debe de estar el ganador.- Esteban al tomar la palabra, como presidente del certamen, iniciaba la discusión señalando los nombres reflejados en un folio.- Debemos descartar cuatro y quedarnos con tres.

-         Vale, yo seré el primero, estoy acostumbrado a mojarme por mi profesión. – Carmelo Requena, viendo la indecisión de los demás miembros, no tuvo ningún reparo en decidirse.- Me quedo con “La Explosión”, “Vivencias” y “El negro”.

-         Espera, perdonad pero es mi primer concurso.- Dijo algo desconcentrada Josefina, su rostro reflejaba sorpresa ante la propuesta del periodista de la isla de León. Los ojos de Carmelo, se dirigieron hacía el rostro de la concejala de cultura.- El de “La Explosión”, es sobre lo del General Varela y Franco. “Vivencias”, va sobre la emigración a Argentina en tiempos de la Republica y ¿el último? ¿ese es el que habla de que los certámenes están amañados?

-         Así es.- Respondió escuetamente  Carlos, el trabajador municipal.

-         Por eso mismo, yo le daría sin dudarlo más, los tres mil euros a “El negro”.- Espetó directamente el articulista.- Imagina el valor de quien lo ha escrito, decir sin temor ninguno que los concursos están premiados antes de que se abran las plicas, que estamos comprados, que gana quien el político o la editorial de turno decida.

-         Si, mi querido Carmelo, reconozco que esta bien escrito, que es fresco, atrevido, pero los otros dos tienen un mejor tratamiento gramatical.- Esteban, miraba las diez páginas de las que constaba el relato en cuestión.- Aunque si no le damos el premio a “El negro”, tendrá aún más motivos y argumentos para decir que todo  esto es mentira.- Fruncía el ceño en una aptitud reflexiva e irónica.

-         Creo, por mi modesta experiencia en la delegación y  en el tratamiento de este tipo de concursos, que lo que ha querido conseguir el autor es esto, provocar el debate moral de quien debe ser premiado. – La voz de Carlos era débil, intentando no involucrarse mucho en la decisión final.

-         Crespo tiene toda la razón. – Resaltando Carmelo, el comentario del funcionario municipal.- Peo no me digáis, que no es genial, la parte en la que dice que hay concursos de primera, segunda y tercera división.- El periodista, reflexionaba en voz alta, abriendo sus manos en una aptitud de que “esto es inmejorable”.

-          ¿Y este en cual categoría está incluido?- Pregunto Josefina Beltrami, bolígrafo en mano con una exagerada pluma verde en el extremo.

-         Según el autor, este es de tercera jajajaj. Pues como bien dice él, en este jurado tenemos: escritor del lugar en concreto. – Señalándose así mismo. - Profesor de universidad y política de turno.- A la vez que dirigía la mirada a sus contertulios.

-         Sí, reconozco su arrojo, pero decir ¿que la mayoría de novelas las escriben otros? Que los que salen en la televisión, utilizan su imagen para vender libros a las editoriales, mientras son unos desconocidos los que de verdad dan forma a la novela. - La concejala no aceptaba el envite de Carmelo.

-         Entonces, los buenos concursos literarios son los que traen como jurados a escritores de una trayectoria contrastada, de renombre, con dietas y alojamiento. ¿Esos eran de primera categoría?- Preguntó Esteban sonriendo.

-         Si, esos eran los de primera. Los de segunda, eran los que tenían una difusión más que aceptable en los medios de comunicación, y el premio incluye una publicación aunque sea en el ámbito local. – Dijo Carmelo sin dejar de mostrar una mueca de ironía en los labios.

-         Reconozco que eso es verdad.- Proclamó Josefina.- Existen categorías en los certámenes, y también en la composición de sus jurados. Me parece algo real, imagino que ocurrirá en todo tipo de concursos: literarios, pictóricos, de fotografía.- La concejala se sentía insultada por el texto en cuestión.

-         No te enfades Josefina.- El articulista se remangaba la camisa y seguía hablando.- Además, negros en literatura, han existido, existen y existirán siempre. Y bien sabe Dios, que de ejemplos está el mundo editorial repleto.

-         Lo cierto, es que llevamos un rato discutiendo y aún no hemos hablado de las obras, ni de la calidad literaria.- Afirmó Esteban de manera rotunda.

-         Ves, eso es lo que ha conseguido “El negro”, provocar debate, desde cuando no existía uno de esta índole en esta mesa. Siempre teníamos la misma rutina, si se parecía a Antonio Burgos, Vázquez Montalbán, Jesús María, Rigalt, Cernuda, Gala. Que si era original, que si no lo era. – Carmelo defendía su elección.

-         Bien, la decisión no va a ser fácil.- Respondió Esteban Arango – Pienso que lo correcto sería darnos unos días de tregua, releer los tres finalistas y votar. Puntuamos con cinco, tres y uno. Sumamos el resultado total, y que sean las matemáticas quien de el ganador del certamen.- Todos asentían con un movimiento afirmativo de sus cabezas. – Veo que por fin llegamos a buen puerto. El martes que viene nos vemos de nuevo aquí, y saldremos de dudas.

-         El sábado será la entrega de premios.- Afirmó la edil de cultura, para luego preguntar.- ¿Dará tiempo a que estén los premiados presentes  en la entrega?

-         Si, el mismo martes se llama por teléfono y  se da la noticia a los medios de comunicación, Carlos lo ha hecho antes y nunca ha habido problemas.- Esteban serenaba a Josefina.- ¿No es así Crespo?

-         Si, no debe de haber ninguna anomalía.- El joven empleado del ayuntamiento, hablaba mientras recogía la documentación antes de pasar el acta a los otros tres miembros del jurado para que la firmasen.

-         Te has quedado muy serio mi querido Requena. ¿Qué te ocurre?- Preguntó el presidente del certamen.

-         Nada, pero me sabe mal que la valentía no se premie.- Las palabras del escritor,  inundaron el salón del casino de un reflexivo silencio.

-         Bueno, pues buena elección a todos.- Dijo el profesor jubilado, despidiéndose del resto de compañeros.                                                                                            Capitulo 3 

El sábado dieciocho de abril, había sido la fecha elegida para la entrega de premios de “La Mar de Cádiz”. El recinto para la entrega;  el Palacio de Congresos situado tras las Puertas de Tierra. En el patio delantero, un atril secundado por las banderas de España y Andalucía. A la derecha, una mesa rectangular donde estaban sentados los cuatro miembros del jurado. Una joven azafata, salía de entre el numeroso público asistente, para micrófono en mano,  realizar las labores de protocolo.

-         Un saludo a todos, lo primero que debo decir, es agradecer a los participantes la calidad y originalidad de los trabajos presentados.- Tras el aplauso de rigor, la joven prosiguió.- Y antes de que el jurado diga el orden de los premiados, demos la palabra a los tres autores finalistas, para que nos hagan una breve referencia de sus relatos. En primer lugar D. Virgilio López, profesor de literatura del IES Mediterráneo de Algeciras.- Un hombre de unos cincuenta años, con traje de chaqueta azul se acerco al atril e hizo uso de la palabra.

-         Buenas tardes, “La Explosión”, cuenta un hecho acaecido en agosto del cuarenta y siete en Cádiz, más de un centenar de gaditanos murieron por el estallido de varias toneladas de trilita. Ocurrió en un arsenal muy cercano de donde estamos celebrando esta entrega de premios. La trama, gira en si fue un accidente, dejadez del gobierno franquista o un atentado. Espero y confió que haya sido del agrado de jurado, y que podáis leerla en una futura publicación.

-         Gracias por ser tan conciso, por favor continuemos.- Comentó la conductora del acto literario, una vez silenciado a todos los presentes. Para seguidamente, presentar la segunda candidata al premio.- Mercedes Ponce, es doctora en pediatría y ejerce en el hospital Virgen del Rocío en Sevilla.

-         “Vivencias”, es parte de la vida de mi familia.- Una mujer alta, vestida con vaqueros y camisa blanca, comenzaba a desmenuzar su obra.- Mi abuelo, fue uno de tantos sindicalistas que tuvieron que marchar a Francia y de allí embarcaron para Argentina cuando el alzamiento del treinta y seis. En este relato, cuento lo que me contaron, una parte de la vida de uno de tantos emigrantes que se vieron obligados a huir. Para que su memoria siga viva, he realizado este cuento, y para que no tengan que volver  a huir de su patria, ni él ni ningún otro español.- La ovación de todos los asistentes, llenaron de un brillo especial los ojos de Mercedes.- La azafata, daba paso al tercer finalista, un joven de pantalones caídos, deportivas gastadas y camiseta de pull and bear.- Gonzalo Moreno, es estudiante de periodismo y realiza prácticas en un diario de Jerez.

-         Hola a todos. Mi historia, es una reflexión sobre el panorama literario actual, la titulé “El negro”, en referencia a muchos que como yo, si quieren escribir solo les queda esa salida, somos demasiado jóvenes para publicar, demasiado desconocidos para ganar, pero lo suficientemente buenos y preparados para escribir lo que otros no son capaces de hacer, y si firmar como si lo hubieran hecho. “El negro”, es simple y llanamente, la cruda realidad de muchos jóvenes escritores.- Otra atronadora salva de aplausos despidió al joven

-         Tras la agradecida, breve y escueta presentación de los tres finalistas, damos la palabra a Doña Josefina Beltrami, responsable del área de cultura.- La joven presentadora, daba por concluida su labor como guía del evento.

-         Antes de comenzar a leer el fallo de este jurado, debo felicitar a los finalistas porque cualquiera de las tres obras presentadas, tiene la calidad más que suficiente para vencer en este certamen. Pero debe de haber un ganador, y no fue fácil decidirse por uno en concreto. Una vez dicho esto, comienzo a daros el veredicto.- Tras beber un sorbo de agua, la concejala abrió el cartapacio con el logotipo municipal. En Cádiz, siendo las 20 horas del martes 14 de abril, y habiendo levantado acta, D. Carlos Crespo Hermosilla como funcionario municipal del ámbito de cultura. Queremos hacer constar: que tras un debate intenso, apasionado y muy fructífero, acaecido en todas y cada una de las reuniones mantenidas por este jurado se llego a una conclusión final, que ahora paso a detallar.- El sonido de pasar la página del dictamen, se escucho perfectamente en el silencio de la sala. Las caras de los finalistas reflejaban ansiedad.-  Prosigo, se decidió: premiar con mil euros y estatuilla de madera, el relato “La Explosión” de Virgilio López. Dotar con dos mil euros y estatuilla de madera, “Vivencias” de Mercedes Ponce. Y por último, proclamar ganador del sexto certamen “La Mar de Cádiz”, y dotar con tres mil euros. El relato titulado “El negro” de Gonzalo Moreno.

Una nube de fotógrafos y medios de comunicación, se apresuraban a dejar inmortalizada la decisión del jurado. Cordiales apretones de mano, besos y parabienes.                                                                                Capitulo 4

 

La Lola, es un local de copas ubicado en Jerez de la Frontera, en la calle Porvenir número 1. Propiedad de David de María, Antonio El Pipa y Juan José Padilla. Un punto de encuentro para la cultura gaditana, un café teatro distinto, donde se respira arte por cada uno de sus muros de piedra. En un rincón, dos hombres brindaban y reían.

-         Todo ha salido  bien. ¿Y ahora que?- Gonzalo Moreno, el reciente ganador del certamen literario “La Mar de Cádiz” y asiduo cliente de La Lola, le preguntaba al periodista Carmelo Requena.

-         ¿Ahora?, primero vamos a disfrutar de los tres mil euros que nos vamos a repartir.- Respondió el periodista gaditano.- Luego intentaré colarme de jurado en otro concurso, y tal vez esta vez la historia que tengamos que escribir sea sobre la corrupción política, si el ayuntamiento es socialista atacaremos al lío interno del PP y si es al contrario le daremos caña a Garzón, a la financiación de los socialistas. ¿Yo que sé?, algo se nos ocurrirá.

-         ¿Y para cuando una novela Carmelo?- Dijo el joven desaliñado escritor.

-         ¿Novela? Si estoy en el jurado de uno de los de primera” tal vez. Pero no todos los jurados son igual de maleables. Paciencia Gonzalo, todo llegará.

En el local empezaba a sonar Gwendolyne, la banda sonora de la película de Fesser “Candida”. La voz de Pitingo, hacía que La Lola oliese al sur, a la mar de Cádiz.

 

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