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Guzmán Martínez, Fernanda (Leandra Brunet)

Amar en tiempos de crisis

Para mis lectores

“De nacimiento soy chilena, aunque mi corazón esta repartido entre mis dos hermosos países: Chile y Noruega.   Suelo decir también que soy de todas partes. Como me llamo no tiene importancia, mis padres me dieron suficientes nombres a elegir, por lo que elijo ser

“ Leandra ” para mis lectores.

Más que escritora soy lectora, aunque desde niña he llevado al papel mis cuentos, mis poesías y mis propias fantasías. Me encanta crear, soy amante de todo tipo de arte sin menospreciar ninguno; Prefiero ser amplia y tener una visión completa.  Enfoco la vida con gratitud, vivo y disfruto intensamente cada momento. Afortunadamente me siento premiada por dos ricas culturas, las cuales valoro y amo a cada minuto.  No niego mis años, porque perdería con ello parte de mis experiencias vividas. Muchas cosas llaman mi atención y día tras día aprendo algo nuevo. Los sueños se forman y realizan en cada individuo; los míos prefiero compartirlos con mi familia, amigos y con ustedes mis lectores, a quienes quiero invitar a leer mis libros.


No siempre se puede amar en tiempos de crisis.  ¿Crisis que es eso? Me pregunté en la cocina mientras preparaba el almuerzo. Es que acaso mi vida entera desde que soy una niña no la he vivido en crisis. Nací al sur del continente Americano al término de una crisis que pudo haber costado la tercera guerra mundial. En una crisis de vivienda y con escasos recursos mis padres me trajeron al mundo. No por qué no tuvieran recursos propios sino más bien por el orgullo paterno que arrasaba a mi padre en esos tiempos. En tiempos de crisis comencé la escuela, espere que llegara mi uniforme, mis zapatos nuevos mi maletín y nada

¿Vivimos tiempos de crisis?  Dijo mi madre: El uniforme que dejo la hija Junín será tu consuelo. En tiempos de crisis me llego mi primera menstruación ¡Crisis y pánico me dio al no saber que hacer y sin saber que ponerme! Fue en la parcela de la hermana de mi padre que note unas pequeñas góticas. Ya mi madre me había hablado pero no me dijo cuando ni a que hora iba acontecer. Mi primer amor lo tuve en tiempo de crisis, por ser hijo del enemigo tuve que dejarlo. Me case apurada antes que la gente del pueblo notara que estaba embarazada. Y ante una crisis de nervios mi madre me dio el consentimiento. Mi padre fue asesinado por los gorilas de Pinochet. Ante una crisis del gobierno de la Unidad Popular Y ante una nueva crisis por sobrevivir tuvimos que abandonar Chile. En fin que más crisis puedo esperar. Para que hablar del amor, cuando este siempre ha estado en crisis para mí. Muchos cambios bruscos se han producido en el transcurso de mi vida. Podría decir que nací a causa de una crisis y de una ruptura o con la falta de amor. Pero... pensándolo bien dudo que mi padre se trepara en un árbol en Av. Príncipes de Gales con Américo Vespucio para cortejar a mi madre si no hubiese estado enamorado. Aunque a punto de una crisis de nervios estuvo la tía de mi madre al encontrarlo en la habitación, sobre las nueve de la noche un sábado cualquiera. “Y sin haberse casado” ¿Qué clase de crisis tiene que haber tenido? Ella que de por sí vivía en crisis de asma. Asma  que constantemente atacaban su sistema, apenas pudo con la crisis que habían provocado mis padres. Se casaron antes que una nueva crisis sufriera la tía de mi madre. Al que si le dio crisis fue a mi abuelo al enterarse que su hija predilecta se casaría con un rebelde del catolicismo. Frente a esa nueva crisis mando a llamar a sus hijos mayores para que pusieran fin a tal noviazgo. Tarde llegaron ellos ya el matrimonio estaba consolidado y apunto de una crisis monetaria y mi madre barrigona. ¿Qué clase de crisis?

Antes que una nueva crisis me llevara consigo conocí al padre de mis dos segundos hijos que por cierto venia saliendo de una crisis amorosa luego de haber encontrado a su mujer en la cama con otro hombre. Síntomas de mejoría eran casi imposibles al lado de un hombre que vivía en crisis por el despecho de su exmujer. Luego de infinitas crisis, una nueva crisis llego a mi vida acompañada del divorcio. Pensando lo bien, las crisis se producen, por qué nos pillan con los pantalones abajo y frente a no saber que hacer caemos en crisis me pensaba yo.  

Gracias a mi juventud y mis enormes deseos de salir adelante antes que me viera envuelta en una nueva crisis despegue mis alas sin mirar a tras. Comencé a darle nueva forma a mi vida, evitando cualquier cosa que pareciera o tuviera semejanza a una crisis. Por lo que consume mi vida a mis hijos a darles paz y tranquilidad. Una meta tenia yo con mis chicos, educarlos y enseñarles los valores más importantes en la vida. Los convertí en reyes herederos de un trono lleno de ternura pura para ellos. Sin embargo, sin poder evitarlo en medio de una crisis interna embalé mis cosas y crucé fronteras, me fui a Chile en busca de paz conmigo misma. Intentar llevar los nuevos cambios no era tarea fácil, pero nada imposible. Cada septiembre era un mes de crisis, las excesivas cuentas, las fiestas, los recuerdos amargos de la dictadura me envolvían a mí como a muchos otros en una crisis de sentimientos no encontrados. Fue así como me reencontré con el hijo de una amiga de mi madre. Un viejo amigo que el tiempo nos unió como pareja. También él hijo de la crisis del gobierno de la unidad popular. Él con sus crisis neuróticas y yo con las mías. Nos encontrábamos a medio camino y nos encomendábamos al destino. Lo ame con pasión y puse a sus pies todo el amor que tenia almacenado durante años. Los celos nos envolvieron en una nueva crisis. En el parque Juan XXIII en Ñuñoa nos juramos amarnos, protegernos, respetarnos y cuidarnos. ¿Qué nos paso? Frente a la primera crisis se perdió el respeto. Luego antes varias crisis nos fuimos dejando de cuidar y por fin en un arranque, sin detalles dejamos de protegernos. Enamorarme de él fue un error fatal pensé al momento que lo dejaba. Lo aloje en mi interior y deje que el tiempo se encargara. Sin duda tenía razón. El amor fue lo más difícil de olvidar, indignada con migo misma, pensaba que me volvía loca, me era imposible vivir sin él, necesitaba de su calor para poder dormir, de su aliento para respirar, lo veía en todas las esquinas, me levantaba sonámbula por las noches. De modo que un día por la tarde apareció nuevamente en el jardín. Con una facilidad me pidió que le abriera la puerta de mi corazón. Sin dudarlo un instante baje las escaleras, todo mi cuerpo ardía de tenerlo en mis brazos. Al sentir su aliento me dijo: ? ¿Vamos a intentarlo de nuevo que sin ti no puedo vivir? No sé si era verdad ¿o qué? Lo que sí sé es que estaba flaco como un perro abandonado. Nuevamente llegó a mi vida la luz, la esperanza de volver amar. Una flor o un caramelo traía siempre en los bolsillos al volver a casa.  Los niños nuevamente volvían a sentirse en familia, hasta una vaca en Peñaflor compramos para darle el cariños que nos sobraba. Un cachorro trajo él, para que los niños olvidaran los tiempos malos. Un excelente esposo ante los ojos de todos. Mucha felicidad envuelta en tan poco meses. Una nueva crisis asomaba sus narices, los años 90 comenzaron en Chile a notarse y con ellos furia acumulada de los hijos de ejecutados. “El gobierno democrático no pudo asumir los muertos y desaparecidos de Chile” Debíamos hacer borrón y cuenta nueva. Un informe llamado, Informe Retting debía ser nuestro consuelo. ¿Cómo le decía yo a mi alma que olvidara y dejara de buscar? Si 18 años llevaba yo buscando respuestas. Poco a poco fuimos nutriendo la pequeña esperanza de saber, hacer o pedir justicia. Hasta que un día cualquiera nos vimos obligados a dejar de pensar y pedir. Y aceptar la nueva crisis. Llegó la hora de analizar antes de seguir adelante para no verme envuelta en una nueva crisis pensé nuevamente... ¿Qué es una crisis?.Una crisis es un estado temporal de trastorno y desorganización, caracterizado principalmente, por la incapacidad de nosotros mismos, para abordar situaciones particulares, el resultado radicalmente puede ser positivo o negativo. Los estados de crisis se extienden desde el nacimiento hasta la vejez, abarcando así el ciclo completo de la vida humana. No necesariamente es una actitud negativa. Hay momentos de nuestro ciclo de vida vital relativamente apacibles y estables alternados con otros donde aparecen nuevas exigencias y demandas. Normalmente necesitamos de un periodo de transición entre los periodos o estadios del ciclo vital para adecuarnos a estas. Para curar cualquier tipo de crisis se necesita tiempo   para desprenderse de una situación pasada y adaptarse a otra nueva. Otras veces los cambios por lo contrario nos reflejan turbulencia emocional y psicológica y nos marcan un periodo de crisis: ya sean internos o externos. Nos enfrentan a la estructura mental y emocional con exigencias que sobrepasan nuestra capacidad de adecuarnos y por supuesto nos sobrevienen las crisis. Se quiebra el orden previo, lo que antes servia para explicar y resolver resulta ineficaz, y a la vez, las nuevas alternativas nos llenan de temor y de desconfianza. ¡Estamos en crisis! Solemos decir en un sentido amplio de la palabra. También podemos decir que la vida es un estado de crisis, casi permanente, apenas interrumpido por lapsos de relativa inestabilidad. Una crisis va a aparecer en nuestras vidas cuando un suceso amenace con alterar nuestro equilibrio personal, en el sentido tanto favorable como adverso. La crisis va a depender de nuestros propios recursos, pudiendo aparecer, bien en una situación estresante o bien que un suceso vital estresante las precipite. También solemos huir como forma de tapar la crisis sin darle la cara. Entre los tipos de crisis más frecuentes encontramos: las crisis accidentales, las crisis inesperadas o imprevisibles. Estas son las crisis cotidianas como separación, perdidas, muerte, enfermedades, corporales, como los desastres y las catástrofes. Estás son las mas frecuentes en nuestras vidas. Puedo definir crisis como: un estado temporal de trastorno y desorganización, caracterizado principalmente, por nuestra incapacidad para abordar situaciones particulares. ¡Crisis! Significa para muchos ¡peligro! Sin ver que también pude ser una nueva oportunidad en nuestras vidas. Es muy probable que podamos protegernos de las diferentes crisis si llevamos una vida ordenada. También podemos manejarlas con un poco de flexibidad. En fin, no creo que en realidad exista un manual exacto para enfrentar las diferentes crisis, puesto que asumimos de diferentes formas la vida, lo que sí sé, es que si somos flexibles podremos enfrentar las diferentes crisis con mas poder en nuestras manos. Regrese a Noruega con más espíritu de flexibilidad a buscarme nuevamente y tratar de olvidar. Consume mi vida al trabajo, a mis hijos, mis sobrinos y a olvidarme del amor, puesto que este siempre estaba en crisis para mí, de todas formas las energías se queman de mil formas pensaba ¡yo!

Dos años a 1200 Km pasado él circulo polar al norte de Noruega consumida en el trabajo y mis pequeños niños estaba yo. Un día mi hermana menor ante una crisis de nervios me pidió que la ayudara un poco más con sus hijos. La tarea no me desagradaba en absoluto muy por el contrario asumí mi nueva vida integrada por mis sobrinos. Una tarde de abril fui a casa de mi hermana. Su casa quedaba en una isla, isla que solo admitía este nombre durante los meses de tormentas de nieve. El resto del tiempo es la isla más hermosa del norte. Las noches largas comienzan en abril. En junio el sol nos alumbra de día y noche. Las auroras boreales nos enloquecen y nos alegran con sus juegos de luces a partir de septiembre.

Un sábado, al término de una tormenta fui en busca de mis sobrinos. Asombro sentí yo al divisar unas sombras masculinas en la sala de mi hermana. Pero en especial recuerdo, que una de ellas me llamo mas la atención que las otras. Sorpresivamente no quise darle importancia. Pero al sentir una cierta curiosidad interna y el incomodo sentimiento de soledad, de desolación junto al creciente y extraño imán me deje llevar. La sombra de ese esbelto cuerpo masculino volví a divisar yo, al abrir mi hermana la puerta de su casa. Ese olor profundo, propio cuando hay hombres en una casa, fue lo que salió al cerrar ella la puerta. Sin poder evitarlo intranquilidad tomo mi cuerpo acompañado de esas maripositas que vienen al estomago cuando una sensación de atracción masculina te llaman la atención y te echan andar las hormonas. Había dejado de nevar, y con el crujido placido de las goteras de nieve entré. La nieve había llegado hasta la mitad del bacón. El balcón lo adornaban unos pequeños pajaritos que comenzaban a llegar del sur para pasar el verano. La carita morena de expresión insolente, sus ojos de un intenso color café oscuro, cejas gruesas y profundas. Cuerpo esbelto, era inteligente, guapo de manos fuertes. Razones suficientes para enamorarse de él.  A pocos días de conocernos el atrevido cuerpo masculino tomo nombre y un lugar en las vidas de mis hijos y la mía. El amor de mi vida estaba esperando por mí al norte de Noruega, era distinto, maduro. Él llena todos los espacios, culmina todos los momentos. Añoramos y disfrutamos de la compañía de ambos. Aprendí nuevamente a gozar, reír, a sentir como nunca antes había sentido. Es intensamente romántico, apasionado, exigente de por vida, celoso aventurero, trabajador, es discreto, reservado, misterioso en su faz resulta muy seductor, es cómico y las penas suelo olvidarlas junto a él. Él conoce mis encantos, mis sueños difíciles, mis momentos de angustia, mis rabietas.  Se conmueve ante mi respiración ligera y espaciada.  Toma la distancia necesaria cuando ve que estoy a punto de caer en un estado de crisis. ¡Crisis, en crisis cayo él! La primera vez que me ausente de casa por motivos de trabajo. Diciéndose honestamente a sí mismo que no sabia cocinar, que más bien la cocina era alérgica a él. Asegurándose que no sabia cocinar, antes de que él cayera en un estado de crisis se llevo a los niños a comer al MacDonald y así se la paso los quince días que me ausente de casa.

Quince años consolidados, son suficientemente para aguantar cualquier crisis, económica, amorosa o familiar. Es un verdadero placer compartir mis días junto a él.  Por su honor no exagero. Alguna que otra vez trate de imaginarme una dicha así y también en mis desvelos me imagine mi desdicha. No creo que halla dicha eterna pero la disfruto mientras cuente con ella.

Sin crisis nacieron nuestros dos machitos que más que crisis son dos caribeños lejos de ser crisis. Aunque pensando lo bien ante una crisis nació el menor. Era tan grande y cabezón que el cuerpo de guardia de la sala de partos por poco entra en un estado de crisis, mi niño se dio vuelta en la barriga a pocos minutos de nacer. Con una crisis de nervios lo recibió su padre, que por poco se desmaya al ver que el médico del cuerpo de guardia en el aire cogió al recién nacido.  Lo que sí esta en una constante crisis es el país de mi esposo, crisis de comida, de luz, de agua, de ropa, todo en ese país suele estar en crisis. Nuestras vacaciones en Cuba solemos llevar de todo, no vaya a ser cosa que caigamos en crisis. A nuestro encuentro al bajar el avión viene un aroma inesperado de café con chicharos tostados, es propio de Cuba. El aire flota sofocante y lluvioso, luego de unas horas de sol el vapor continuo elevándose lentamente de la tierra, de la yerba, de las palmas. Grandes lagartijas azules y verdes se asolean inmóviles desde el aeropuerto a Varadero. Al mínimo intento de los chicos en tratar de atraparlas huyen a refugiarse a sus escondites. Desde que aterrizamos en Varadero los niños se quedan descalzos y les encanta sentir la tierra caliente en la planta de los pies. Jugar béisbol con los chicos del barrio, con una pelota y un bate inventado por la crisis. Que a los pocos tiros se gasta la pelota de trapo y el palo suele desastillarse. Me cuesta trabajo acostumbrarme a ese ritmo, pero más me cuesta acostumbrar mis oídos a esos musicotes tan altos en toda La isla, por qué sí tengo, algo claro, es que una de las cosas que no está en crisis en Cuba es precisamente la música y el baile. Me trae recuerdos de la primera vez que a mi pequeña se le ocurrió ir al baño en el centro de la ciudad. Miré alrededor de la plaza. Nada. A lo lejos, por una de esas casualidades tuve que frenar bruscamente al ver un pequeño bar. Una historia fue conseguir que nos prestaran el baño. Frente a la crisis de papel higiénico mi sobrino hurgando en sus bolsillos saco de la cajetilla de cigarros el papel, lo froto, pensado que era suficiente para que la niña fuese al baño. Ante semejante crisis de papel, debo sumarle la crisis de bombillos. Mi niña prefirió contener los deseos de ir al baño antes de que una nueva crisis se sumara a las anteriores. Al volver por la crisis de petróleo las carretas son nuestro consuelo. Adecuamos nuestras miradas para elegir la mejor. En todo caso todas son producto de la crisis. Cuba es uno de los países con el porcentaje más alto de divorcio. Las parejas no disfrutan de su intimidad como en otras partes del mundo, por lo que traen constantes crisis. Y a eso hay que agregarle que las zonas caribeñas suelen ser calientes en todas las formas de la palabra y junto a ese calor suelen venir crisis por lo que nosotros preparamos nuestro matrimonio con mucha antelación, no sé vaya a ver envuelto en una de esas tantas crisis matrimoniales que hay en Cuba.  No hay razón para alarmarse, me decía, en verdad mi esposo cuando una crisis eléctrica y de agua azoto su ciudad natal. Solo es una de las cuantas crisis que debe asumir el cubano para sobrevivir. Tienes que sentirte contenta que en Cuba sin duda alguna es el sitio más seguro comento él. Pero bueno ante un centenar de crisis los cubanos siempre suelen inventar y salen adelante.

A él no le queda mucho pelo, a pesar que dice que yo soy la culpable de su falta de cabello y esas arrugas profundas no son nuevas, se las marcó el sol de Cuba desde hace muchísimo tiempo. Está más gordo, es cierto, pero cuando le menciono la palabra dieta me dice, mami si desde niño me la pase en dieta. En Cuba siempre ha habido crisis de alimentos por lo que él prefiere ser querido gordito, que al flaco la primera indigestión se lo lleva.  ¿Verdad que está y se ve mucho mejor gordito? Sin tener que preguntar a nadie en particular. Sin hacer comentarios. No intentó justificar su gordura solo que me encanta verlo así. Se limitaba a comer sano dice él y de vez en cuando se propone bajar de peso, poco le dura hasta que hay una crisis de sobre trabajo que lo hacen bajar involuntariamente. A medida que han ido pasando los años el amor ha ido creciendo y fortaleciéndose en aquellas zonas que era un poquito débil.  Somos incapaces de pensar en vivir separados; por primera vez en mi vida me atrevo y me siento con la capacidad de decir que: Cuando hay amor verdadero sobreviven todas las crisis.  FIN                                           

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