Juan Benet dice en el prólogo que «todo el libro es Conrad cien por cien y, además, el mejor Conrad». De principio a fin, el autor atrapa al lector contando episodios sueltos de su vida en la mar, y lo hace con una literatura reposada y excelsa, que convierte un libro que no es ni una novela ni un ensayo en una demostración práctica de lo que es la literatura. De lo que se puede hacer cuando se tiene el don de escribir y las circunstancias para hacerlo; aunque en el caso de Conrad, estas no fueron siempre las mejores. En cuanto a la traducción de Javier Marías, también requiere la atención de Benet en el prólogo: «Si Javier Marías ha logrado —no sin mucho esfuerzo— dar con la mejor expresión de Conrad en castellano, no será en balde. Será para beneficio del afortunado lector que lo lea, pero también para su propio provecho; pues yo creo que una traducción de éstas forma de tal manera que lo que sale de ella es el estilo, bastante conforme con el de Conrad, de Javier Marías».