Hace unos meses vi la publicidad de una conferencia con un título precioso que me llamó mucho la atención: Mark Twain, el hombre que no tenía puntería. Y con ello me enteré de que se cumplían cien años de su muerte y de que había algunas nuevas ediciones de su obra celebrando su aniversario. He sido muy fan de Tom Sawyer, de Un yanqui en la corte del rey Arturo y, sobre todo, de Huckleberry Finn, pero había oído que también había escrito relatos breves, así que aproveché para comprar Cuentos selectos, que acababa de publicar Debolsillo. Me ha encantado. Hay relatos preciosos como «El diario de Adán y Eva», fascinantes en su manera de ser críticos como «Un legado de 30.000 dólares» y divertidísimos como «Canibalismo en los vagones de un tren». Hay autores que envejecen mejor o peor, pero Twain sigue siendo tan actual como debió serlo en el XIX, y me parece que ha envejecido estupendamente. De verdad, merece la pena leerlo, una maravilla.