En el metro anunciaban La novela de Perón, de Tomás Eloy Martínez, pero esta es mejor. Y es que pocas veces he leído una historia tan bizarra como la del cadáver de Eva Perón, aka Evita, y tan bien contada como lo está en esta novela. La historia, como ya he dicho, narra los avatares de su cadáver desde el momento de su fallecimiento hasta su traslado a Europa, centrándose sobre todo en el personaje del coronel encargado de la protección del cuerpo de todo el que pudiera querer acercarse a él, especialmente los grupos de peronistas devotos de la primera dama. La historia de la creciente perturbación del coronel se mezcla con la de los últimos tiempos de la vida de Eva y con algunos flashbacks a su fulgurante ascenso al podio del culto a la personalidad en Argentina (con Gardel y Maradona, entre otros). El cadáver, por cierto, fue devuelto a Perón en Madrid y actualmente está en el cementerio de La Recoleta, en Buenos Aires, donde casi siempre tiene flores y a donde acuden los turistas inspirados por Madonna cantando No llores por mí Argentina en inglés y algún que otro seguidor genuino. Ya dijo ella que volvería y sería millones.