Un descubrimiento... sobre la vida y sobre la escritura. Porque parece ser que, de alguna manera, suele ser así, que la razón (y/o la emoción) produce monstruos, pero también produce instantes de unión, simpatía, comunidad, complicidad y comunicación, en resumen, una historia de tantas, tipo mi dulce pueblecito, pero que difumina las clásicas líneas entre lo dicho y lo silenciado, la liberación y la culpa, entre el poder y la violencia y las resistencias... ojo, mi alma tierna sufrió lo indecible con algún episodio de esta novela, aunque en otros se regocijó bastante