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El Gran Premio final
El escritor Manuel Espada. © Elena López-Chaves.
El Gran Premio final

¿Qué tienen que ver las tradicionales muñecas rusas con el microrrelato de Manuel Espada? Un buen lector de Shakespeare podría responder: «De eso se trata, queridos amigos. De eso se trata».

(19.07.11)

El lunes 13 de junio fue el inicio de la sexta semana del II Premio Revista Eñe de Literatura Móvil, que por segundo año consecutivo hemos organizado en la web de Eñe con el auspicio de Movistar.

Hasta ese momento habíamos recibido unos seis mil microrrelatos de los casi once mil que habían de llegar —tanto a través de mensajes SMS como de nuestro portal web— durante las ocho semanas que duró la convocatoria.

Ese mismo lunes, Manuel Espada, seudónimo literario de Manuel Sánchez Vicente (Salamanca, 1974), envió su microcuento «Matrioskas».

Como todo el mundo sabe, el título alude a esas tradicionales muñecas rusas, huecas por dentro, que contienen otra muñeca en su interior, la misma que contiene otra, y esta a su vez otra, y así hasta el número que se desee. Siempre que sea un número impar, eso sí, pues es lo que manda la tradición en el país de Chéjov y Dostoievski.

Pero la pregunta es: ¿Qué tienen que ver las tradicionales muñecas rusas con el microrrelato de Manuel Espada? Un buen lector de Shakespeare podría responder: «De eso se trata, queridos amigos. De eso se trata».

Lee aquí mismo el texto de Espada y compruébalo con tus propios ojos:

El grumete toca la bocina del acorazado Potemkin cuando está a punto de llegar al otro lado del plato. El buque casi choca contra un fideo, pero una cucharada baja el nivel de la sopa y el navío sortea el obstáculo. En la orilla asoman el cimborrio de una catedral gótica, las escaleras de Odesa y un rascacielos soviético. En el piso cuarenta, Sergéi Eisenstein, pensativo, saca el barco de papel del plato y continúa escribiendo el guión de la película.

El jurado, compuesto por las escritoras Elena Medel y Vanessa Montfort, así como por Camino Brasa en representación de Eñe, también lo vio claro a la hora de valorar los ochenta microrrelatos (diez por cada semana) que llegaron hasta la etapa final y, por unanimidad, resolvió concederle a «Matrioskas» el Gran Premio final, dotado con 1.000 euros.

Aun así, Medel, Montfort y Brasa admiten que el texto de Espada tuvo que vencer a otros dos magníficos microrrelatos que también contaban con sus más altas valoraciones: «Empty Recycle Bin», de Marcela Massa, y «El hombre elefante», de Agustín Martínez, cuyo consuelo es que podrían considerarse, con toda justicia, ganadores honoríficos.

¿Los has leído? Si aún no, búscalos a través de sus títulos respectivos en el buscador que tenemos disponible en nuestra web y podrás comprobar la alta calidad de ambos.

En cuanto a Manuel Espada, podemos contarte que es periodista, escritor y guionista de radio y televisión, y que tiene ya dos libros publicados. Dos son de relatos al uso, El desguace (GrupoBúho, 2007, como Manuel Sánchez Vicente) y Fuera de temario (Policarbonados, 2010), muy celebrado por críticos como Fernando Valls, y el tercero pertenece al género por el que acaba de ser premiado por Eñe: los microrrelatos de Zoom (Paréntesis, 2011), «ciento y pico novelas a escala», cuyo texto de contratapa (muy recomendable en sí mismo en tanto inteligente reflexión sobre el género) puedes leer aquí.


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