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Marcos Giralt Torrente
El escritor Marcos Giralt Torrente, ganador del Premio Nacional de Narrativa 2011. © Editorial Anagrama.
Marcos Giralt Torrente

Antes del Premio Nacional por Tiempo de vida, había ganado otro premio por su último libro de relatos, El final del amor, del que hablamos aquí.

(05.01.12)

«Es curioso que la vida nos ofrezca un número indeterminado de alternativas a cada momento, que constantemente tomemos decisiones que nos modifican, cogiendo unos trenes y desechando otros, y que sin embargo la mayor parte de los adultos, cuando echamos la vista atrás, nos recordemos de niños sustancialmente iguales a como somos hoy.

»Yo debía de haberme dado cuenta, tenía todos los datos para saber, y sin embargo no he sabido hasta hace muy poco.

»A los quince años, mi vida había sido algo más ajetreada de lo que es común a esa edad. Cuando tenía cuatro años, mi madre nos había abandonado a mi padre y a mí para irse a vivir con un hombre a Venezuela, y dos años después había visto morir a mi padre en un accidente de coche del que salí milagrosamente ileso. Durante una temporada había vivido con diversos parientes y al final había recalado en El Escorial, en casa de mi abuela materna, una mujer cariñosa y fuerte que me daba todo lo que podía, pero que estaba modelada por convicciones a la antigua, de esas que no consideran el infortunio una excusa para mostrarse más tolerante, sino un motivo para ensayar mayores rigores. El infortunado, claro está, huérfano y abandonado, era yo, y, por dicha razón, mi abuela me ataba en corto, no fuera a olvidar que la vida es dura, que no da tregua. Para colmo, mi abuela asumía como un fracaso propio el desastre de mi madre, su vida díscola y errática desde la adolescencia, su inexplicable marcha de casa cuando parecía haber rectificado el rumbo, y, en consecuencia, allí donde se había mostrado permisiva con ella era severa conmigo».

Así comienza uno de los relatos incluidos en El final del amor, libro con el que Marcos Giralt Torrente ganó en marzo de 2011 el II Premio Internacional Narrativa Breve Ribera del Duero. Nos hemos permitido reproducir el inicio de este relato, que se titula Joanna, como podríamos haber elegido cualquier otro. Los cuatro cuentos largos reunidos en ese libro comienzan de manera similar, con esa misma sutileza evocadora de un narrador-personaje que va desovillando en su memoria hechos ocurridos en el pasado, y tienen otras cualidades en común.

Los relatos de El final del amor, al igual que el libro autobiográfico con el que Giralt Torrente obtuvo meses después el Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Narrativa —el magnífico Tiempo de vida— están escritos en primera persona por alguien que fue testigo de los acontecimientos que narra, pero no su protagonista. Eso le permite al autor desplegar uno de los rasgos más brillantes de su prosa: la exploración psicológica de sus personajes y de aquello que los lleva a comportarse de determinada manera o a tomar decisiones en uno u otro sentido (o a veces a no tomar ninguna), y que a la larga van a marcar su existencia y modificar su futuro no solo inmediato.

Otra cualidad que comparten estos relatos es que en su mayoría están situados en un escenario acotado, a veces aislado (como El Escorial en el fragmento citado al inicio, o un pueblo costero cerca de San Sebastián en el último relato del volumen) e incluso opresivo (la isla africana en el primero de ellos), y entonces el drama que envuelve a sus personajes —pues al fin y al cabo se trata de historias sobre, justamente, el final del amor— adquiere una intensidad máxima de la que es imposible sustraerse como lector.

Hay una cosa más que quisiéramos decir sobre estos cuentos de Giralt Torrente y es que, a diferencia de otros autores de prosa más sencilla o premeditadamente seca que suelen ganarse la voracidad del lector presentando una sucesión trepidante de acciones y diálogos filosos, él lo consigue estableciendo un contrapunto entre lo narrado y la serena y sutil conjetura de lo narrado. El narrador no deja de pensar mientras va contando la historia, lo cual es un recurso habitual en la novela, en parte porque en ella todo está permitido, pero que en el relato breve significa caminar casi por una cuerda floja de la que es muy fácil caerse. Y en eso, Giralt Torrente, avanza como un seguro funambulista.

Hemos querido presentarte de esta manera a nuestro flamante primer jurado de Cosecha Eñe 2012, en parte porque imaginamos que en los últimos días debes haber leído abundante información biográfica sobre él, pero también para inspirarte y animarte a que participes enviándonos tu relato.

Los pasos a seguir son muy fáciles y se resumen en tres:

1. Lee en este enlace qué es Cosecha Eñe.

2. Lee las bases del premio aquí.

3. Entra en este formulario online, rellena con tus datos los espacios en blanco, escribe tu seudónimo, el título del relato, y copia y pega el texto. Presiona el botón de «enviar» y... ¡Ya está!

Recuerda que la convocatoria termina el domingo 01 de abril de 2012 a las 23.59 horas (hora española) y que hay 3.000€ para el máximo ganador.


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