Tienes las manos pequeñas, le dijo ella, con un deje de decepción en la voz, a su asesino.
Autora: Patricia Esteban Erlés
LA PESCADILLA QUE SE MUERDE LA COLA
La misma pescadilla que compro en el mercado. La metáfora enharinada de cada viernes. Cocino mis dudas, mis trenzados mentales que son siempre monólogos. Los niños, el marido cansado, todo tan familiar como la pescadilla que yo misma pongo a girar metiéndole la cola en la boca, para que se calle, ésa es la verdad. La estética es sólo una excusa para cubrir su naturaleza violenta y animal, así mis pantys y mis citas con la depilación.
Autor: Verónica Gómez
Fecha: 27.05.10
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R.I.P.
Agonizante, llamo con el patas libres al SAMUR. Comunica. Comienzo a hiperventilar. Me hago con el envoltorio de un chicle y respiro en su interior. Por fin, una voz humana responde. Le indico, entre crecientes espasmos, que soy una cucaracha que no puede caminar porque le faltan las dos patas de atrás. Lamentablemente, la telefonista no me cree y cuelga. Estiro la última pata. Mi familia escapó indemne al genocidio de escobazos. Arrieros somos.
Autor: José Agustín Navarro
Fecha: 24.05.10
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DUAL Aún hoy siento (sentimos) cierto rencor hacia el ginecólogo por administrar a mi (nuestra) madre un fármaco en vías de experimentación. ¡A causa de un simple resfriado! La cuestión es que vine (vinimos) al mundo con este lamentable aspecto y condenado (condenados) a soportarnos. Resulta incómodo esto de ser bicéfalo. Únicamente llegué (llegamos) a un acuerdo cuando elegí (elegimos) vivir del cuento. Lo malo es que yo trabajo de escritor, y éste, de crítico literario.
Autor: Manuel Merenciano
Fecha: 26.05.10
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ENCUENTROS CASUALES. “¿Tienes fuego?” Delante de él, una rubia que estalla por las costuras sostiene un cigarrillo. En lo que tarda en llevarse la mano a su chaqueta tiene tiempo para echar un vistazo a la perfección de su mandíbula. Rebuscar en los bolsillos de sus vaqueros le da siete segundos para detenerse en la redondez de sus caderas. Prende la llama sin estirar el brazo en una estratagema para respirar su perfume. El mismo que le regaló por su primer aniversario.
Autor: Celia Hernando
Fecha: 25.05.10
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COMPASIÓN CÓMPLICE La primera vez que la vi se guardaba unos yogures en el bolso. Pobre mujer, la pensión no le llega, imaginé. Días después fue una bolsa de merluza congelada. Ay, la crisis, pensé. Ayer la vi guardarse una bandeja de chuletas, la esperé a la salida y le exigí la mitad por mi silencio. El paro, le expliqué.
Autor: Sol García de Herreros
Fecha: 26.05.10
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Algo en el tono del timbre me hizo pensar que aquella llamada era para mí. Extraño, diréis, si tenemos en cuenta que nadie sabía de mi presencia en aquel tugurio de mala muerte. Se me adelantó el tipo aquel estrafalario, cogió el auricular y cayó fulminado en el acto, como siempre. Di un trago a mi tequila, recogí del suelo su bombín, sacudí el polvo acumulado y me fui, no sin antes pagar una ronda a los presentes, a buscar otro garito donde tentar a la suerte.
Autor: Alberto Corujo
Fecha: 25.05.10
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El caballero mató al dragón y rescató a la princesa. Sucio de sudor y sangre, la violó ahí mismo, en la torre. Luego se la llevó a su castillo. Desde entonces ella le prepara la cena, le cose los botones, le lava los calcetines. Piensa a menudo en el dragón.
Autor: Berna Wang
Fecha: 24.05.10
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Es curioso cómo haces que un lago helado lleno de trineos a vela y el bullicio de cien patinadores pase por una especie de embudo y salga al otro extremo con la misma superficie pero solo una niña en el medio, lloriqueando porque se ha caído, que sentada y sin moverse pasa a su vez por un embudo más chiquitito hasta condensarse y caber, de alguna extraña manera, en cada uno de los espacios que te dejas vacíos en los sms en los que me dices que hoy tampoco vienes a cenar.
Autor: Lucía Bermúdez
Fecha: 27.05.10
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CALMA CHICHA El contable volvía a casa al anochecer y cenaba con su mujer en silencio. Después ella dormía el aburrimiento frente al televisor y él retiraba su hastío al cuarto de invitados. Sobre la cama de matrimonio, el cocodrilo seguía creciendo. Hasta que llegó el despido. Esa noche, él dio un puñetazo en la mesa y gritó: “¡La sopa está fría!”. Ella le tiró la sopera a la cabeza. El saurio bajó de la cama y corrió por el pasillo. Lloró mientras los devoraba.
Autor: Lola Sanabria
Fecha: 27.05.10
Votos: 94
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DE CÓMO LA TEORÍA DE LAS CUERDAS ME CONVIRTIÓ EN UN AMANTE DEL BONDAGE Alguna vez has tenido ganas de estornudar y bostezar al mismo tiempo? Con idéntica urgencia y necesidad? No es desagradable. Pero, vamos, tampoco lo mejor que te pueda pasar. Simplemente es. Como cuando acercas tu rostro al mío, con ganas de besarme y morderme, con amor y odio, simultáneamente. Y yo dejo que aprietes más fuerte las cuerdas, porque no tengo adónde escapar. Átame, otra vez, alguna vez.
Autor: Adrià Rosell
Fecha: 25.05.10
Votos: 70
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