Aunque intento contentar a todos nunca lo consigo, de una manera o de otra siempre acabo siendo criticada…Si aparezco, alguien piensa que estarían mejor sin mí, si me esfumo, no tardan en reclamarme… ¡Os dejo, me voy a hacer un Arco Iris precioso!
Autor: María Dolores Moya Gómez
Fecha: 13.05.11
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TODAS LAS VIDAS. Ojos, cientos de ojos, esperando su turno en el fondo del congelador. El embalsamador escoge un par y lo examina con mirada experta. Pertenecieron al estrangulador de Moratalaz. Los probará esta noche, al salir del trabajo, y entonces sabrá lo que se siente. Ahora lleva puestos los de su padre, los mejores para el negocio. Al principio le hacían daño, pero ya ha aprendido a soslayar esa lucidez reprobatoria suya, condenándole en todo momento.
Autor: Alberto Corujo
Fecha: 13.05.11
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IN DUBIO, PRO VITA.
Con el tiempo me he vuelto más nervioso e inquieto aunque he aprendido a esperar. Devanando un presente sin futuro y bebiendo para recordarte pasan las horas, en esta soledad, ya sin esperanza de volver. No han podido obligarme a dejar de amar y sé que nos encontraremos donde la oscuridad no existe. No estoy seguro de Dios pero el arrepentimiento no borra nada de lo que pasó.
Bebo un trago más. Hace frío. ¿A qué hora me matarán?
Autor: Óscar Carlón
Fecha: 13.05.11
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EN OTRO TIEMPO DE CUYO...
El médico salió de la penumbrosa habitación. Únicamente un joven aguardaba su diagnóstico.
-¿Y bien?
- Es melancolía.
- ¿Cómo?
-Las lecturas que acompañan toda nuestra vida se convierten en raíces-venas que recorren nuestro cuerpo hasta la misma punta de los dedos. Algunos escriben historias para lograr liberar su mal...
-¿Y bien?
El doctor miró al sobrino y, sonriendo levemente, le dijo:
-Sancho, amigo, te auguro grandes aventuras.
Autor: Connie Marchante
Fecha: 13.05.11
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No tuve otra opción que aceptar el reto y, la verdad fue que me sentí valiente al hacerlo gracias a las copas de esa noche. Me encerraron en el cuarto y la pelirroja no tardó en llegar. Apagó la luz y me lanzó a la cama. Intenté llevarle el ritmo pero mis músculos me traicionaron y el cosquilleo invadió mis sentidos. Su risa burlona ahogó mis gemidos. Entonces agarré su cuello con aquel sentimiento de culpa. No podía dejar que le contara a los chicos; no tuve otra opción.
Autor: Javier Alfredo Oliver
Fecha: 13.05.11
Votos: 59
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