Acabo de leer dos libros casi sin respirar entre el final de uno y el
comienzo del otro. Y en el Finisterre francés me recupero de la
agotadora pero intensa experiencia. Uno de los libros, El juego del
mono, de Ernesto Pérez Zúñiga, llegó por correo, toda vez que el cartero
habitual de mi barrio ha muerto y lo han reemplazado por otro que no odia
los libros, o algún milagro parecido. El otro libro, Las niñas perdidas,
de Cristina Fallarás, tuve la suerte de adquirirlo tras la presentación
realizada por la autora en Tipos Infames (suerte de poder asistir y
tener dinero para comprarlo, alineación astral poco frecuente). Pérez
Zúñiga me inquietó —y me inquieta todavía— con la historia de un hombre
al limite de sí mismo, que podría ser cualquiera nosotros, sin saberlo, al mismo tiempo que señala, recuerda y acusa algo evidente pero obviado: somos monos
vestidos, fieras apenas civilizadas y con tarjeta de crédito. Muñeca
rusa en La Línea de Gibraltar, El sueño del mono es un libro dentro de
un libro dentro de un libro dentro de un hombre que a su vez contiene un
libro. Muy recomendable. En cuanto a Las niñas perdidas, ha venido
conmigo en este viaje y desvela mis noches en Penmarch, donde acaba el
mundo conocido, si es posible conocer en realidad alguno. Su detective
(rabiosa e íntegra en su miseria moral pasada) no hace más que
recordarme que este mundo es tan bestial como pensaba y aun más si te lo
cuenta Fallarás con palabras creíbles y bien ensambladas. Una Barcelona
que los turistas no conocen, pero acecha en la realidad de estas
páginas. Mientras llueve y sopla el viento, no puedo dejar de leer.
Carlos Salem (Buenos
Aires, 1959) es escritor y periodista. Su primera novela, Camino de ida (2007), fue galardonada con el Memorial Silverio
Cañada de la Semana Negra de Gijón. Desde entonces ha publicado los poemarios Si Dios me pide un bloody mary (2008), Orgía
de andar por casa (2009) y Memorias
circulares del hombre-peonza (2010); las
novelas Matar y guardar la ropa (2008), Pero sigo siendo el rey (2009) y Cracovia
sin ti (2010), y los libros de relatos Yo
también puedo escribir una jodida historia de amor (2008) y Yo lloré con Terminator 2 (2009).
© Cortesía del autor.