Estoy leyendo Diez días en un manicomio (Ediciones Buck, 2010), de Nellie Bly, pionera del periodismo gonzo y, para mí, una especie de bisabuelita kamikaze reencontrada en el trance de ir buscando algo parecido a «mi propia tradición». Con su cintura de avispa, Bly se infiltró en una institución para enfermos mentales haciéndose pasar por loca. Era mujer y era sensacionalista, allá por el siglo XIX. Escribió: «Cuanto más sensatamente hablaba y actuaba, más loca me consideraban todos».
Gabriela Wiener (Lima, 1975) es escritora y periodista. Ha publicado Sexografías (Melusina, 2008) y Nueve lunas (Mondadori, 2009), una
descarnada novela de «no ficción» sobre su embarazo y los mitos de la
procreación. Hay lectores que la conocen desde
mucho antes, de sus crónicas en la revista peruana de periodismo
narrativo Etiqueta Negra, en
la que Wiener comenzó a perfilar su estilo, lleno de episodios estrambóticos que le ocurren a ella misma y
frases memorables para subrayar. También escribe habitualmente para el diario El País, la revista Marie Claire, el diario
Público, el diario El Comercio de Perú, y lleva el blog The Gonzo Files en el portal terra.com.pe. En marzo de 2011 se
publicará Nueve lunas en Estados
Unidos. Actualmente
escribe el ensayo-crónica-confesión Complejos físicos, una
investigación «hacia dentro y hacia fuera, entre Umberto Eco y Betty
La Fea» en los contornos del imperio de la estética, la belleza y la
fealdad, los traumas, los negocios, la cirugía y los defectos, y prepara una novela sobre sus orígenes espurios, en
particular sobre el viaje de su tatarabuelo, el arqueólogo y viajero
ilustrado Charles Wiener, que trasladó de América a
Europa cuatro mil piezas arqueológicas que hoy todavía se exponen en el
Museo de
Etnografía de París.