El libro que estoy leyendo ahora, o mejor dicho, releyendo, es Relato de un cierto Oriente, de Milton Hatoum. Esta novela narra la saga de los inmigrantes árabes en Manaos, en el Amazonas brasileño. Hace mucho tiempo que soy admirador de la obra de Milton y me encanta cómo describe la región amazónica y sus personajes. Revela un Brasil completamente desconocido y fascinante para mí. El libro toca varias cuestiones extremadamente pertinentes hoy en día, y por eso me interesa dirigir su adaptación para el cine. La primera cuestión es la alteridad (cambiar la perspectiva de uno por la del «otro»), que aparece en el encuentro entre personajes de diferentes culturas viviendo en un lugar tan peculiar como Manaos: una ciudad marcada por el hibridismo cultural y donde conviven diversas lenguas y costumbres. La segunda cuestión, y tema primordial de la obra, es la memoria, la entidad y reconstrucción de los recuerdos. Los protagonistas de Retrato de un cierto Oriente consiguen mediante de la evocación de su pasado, y con la ayuda de otros personajes, enriquecer sus vida, y dar sentido y valor a sus orígenes.
Marcelo Gomes nació en Recife, en el nordeste de Brasil. Se
graduó en la escuela de cine de la Universidad de Bristol, Inglaterra. Su
primer largometraje, Cine, aspirinas y buitres, se estrenó en la sección
Una Cierta Mirada del Festival de Cannes 2005 y recibió el
Premio que otorga cada año el Ministerio de Educación de Francia. El segundo, Viajo porque preciso, volto porque te amo («Viajo porque tengo que hacerlo, vuelvo porque te amo»), codirigido con Karim Aïnouz, fue
seleccionado para la sección Orizzonti del Festival
de Venecia 2009 y ganó los premios a la mejor película en festivales como L'Alternativa en Barcelona, el Festival del Nuevo Cine
Latinoamericano en Cuba o el Festival Internacional de Río de Janeiro, entre otros. Actualmente se encuentra montando su nueva película, Érase una vez Verônica, la historia de una joven
estudiante de Psiquiatría.
© María Francisca Mendonça.