Yo no suelo leer teatro, pero desde que la editorial KRK está rescatando la obra dramática de Javier Maqua -novelista, cuentista, director de cine y de televisión, autor teatral, fundador de Radio 3- le estoy cogiendo el gusto. Ahora mismo acabo de terminar de leer Coches abandonados, el texto en el que su autor se basó para dirigir su película Chevrolet. El argumento es el siguiente: frente a un asilo y en un Chevrolet abandonado, duerme Gaspar, un mendigo homosexual y alcohólico. De día, el coche se convierte en la oficina de Mus, yonqui que trapichea y ofrece a Gaspar su agujero. Mañana, ludópata y negrófila, casi nunca se atreve a entrar al asilo para ver a su madre: le compra pasteles mientras la anciana se convierte en un muñón. Los tres personajes se acompañan y se abandonan. Son coches para el desguace: la hez humana del capitalismo.
Menéndez Salmón en su prólogo habla de la conmemoración de la hez, de la trastienda del primer mundo frecuentada por Genet o Pasolini. Escatología: construir el conocimiento a partir de principio y fin, mierda y líquido amniótico. Maqua reconvierte la mística galdosiana de Misericordia en aproximación política: ajeno a la visión publicitaria o entrañable de la pobreza, esquiva el tópico lírico de la marginación -Charlot come una suela de zapato- y su lumpen no es culpable pero tampoco inocente. No hay pobres de estampita. Se dan calor pero también se odian: los mendigos a los viejos, los viejos a los yonquis, los perros a los mendigos... El sistema impele hacia una soledad aislante convirtiendo al ser humano en fiera. Pero la bestia sigue siendo humana porque los personajes aún son capaces de articular palabras como éstas: La muerte de uno no tiene importancia, lo que no puedo soportar es la muerte del otro. Todos los seres queridos deberían morir a la vez. Con conciencia del significado de la obscenidad, Maqua coloca en el centro de la escena lo que, oculto bajo la alfombra de las sociedades del bienestar, no existe: sangre, vejez, ratas, próstatas, la incógnita vida anterior del clochard... Maqua coloca en el escenario de la lectura, todo lo que en la realidad no resulta una exageración y, sin embargo, en un texto puede hacerse inverosímil: sería lamentable quitarle hierro al dolor por una desafinada dosificación retórica. Hay invasiones, excesos literarios, que merman lo espeluznante de la realidad: en Coches abandonados lo real fosforece como consecuencia del control de la palabra. La visibilidad de cada imagen es abrumadora: a un hombre congelado se le han prendido, como tatuajes en la piel, las noticias del día.
(Madrid, 1967) Doctora en Literatura Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid, Constantino Bértolo publicó sus primeras novelas en la editorial Debate. Premio Ojo Crítico de Narrativa 2001, finalista del Nadal en 2006, del Herralde en 2009… Un buen número de premios corroboran lo que ya saben todos los que la leen: es una de las mejores escritoras de nuestro panorama actual.