Acabo de leer De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami, magnífico libro, por cierto, pero en realidad me gustaría hablar aquí de sus otras novelas. Hace años, cuando aún Murakami no había sido traducido al español, un amigo neoyorquino me envió Crónica del pájaro que da cuerda al mundo con una escueta nota que decía «Te va a gustar... y mucho». Mi amigo me conocía bien; efectivamente, me dejó anonadado. La leí dos veces en inglés, y una tercera cuando al fin se publicó en castellano, y sigue pareciéndome, con mucho, la mejor novela de Murakami. Su facilidad para introducir un elemento extraño, a la vez que profundamente malsano, en la más prosaica cotidianeidad es algo que me provoca admiración. Como autor de cómic he buscado muchas veces conseguir ese mismo efecto, y sé cuán difícil es. La obra de Murakami, salvo excepciones como Tokio Blues, transita por ese camino. Con los años he ido leyendo todas sus novelas en inglés —simplemente, no podía esperar a que las tradujeran aquí— y puedo decir que ninguna me ha decepcionado. El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas pasa por ser la más extraña de ellas, la más delirantemente fantástica, pero es mi segunda favorita. Y ahora espero con ansia que se publique la segunda parte de 1Q84, que, si no baja el listón, acabará estando a la altura de la Crónica del pájaro... En fin, larga vida a Murakami, a pesar de que la crítica sesuda le tenga por un simple autor de bestsellers. Es cierto que el hombre no se complica la vida con el cómo escribe, pero sí, y mucho, con el qué. Y, sencillamente, ahí no hay otro como él.
Max (Barcelona, 1956),
nacido Francesc Capdevila, es un reconocido autor de cómic e ilustrador. Creador de personajes como Peter Punk, Gustavo o Bardín el
superrealista, en los años setenta formó parte del grupo El Rrollo junto a Nazario o
Mariscal, y es miembro fundador de la revista El Víbora. Su obra ha obtenido
diversos galardones en el Salón del Cómic de Barcelona, incluyendo el Gran
Premio en reconocimiento a su carrera. En 2007 consiguió un triplete (mejor
obra, mejor dibujo y mejor guión) con Bardín..., libro con el que ganó también el Premio Nacional
de Cómic.
Habitación 113. © Max.