En estos momentos ando leyendo dos libros:
Dag Solstad
Novela once, obra dieciocho
Lengua de trapo, 2010
Traductoras: Kirsti
Baggethun y Asunción Lorenzo
Estoy leyendo Novela once, obra dieciocho, el segundo libro de Dag Solstad que se traduce al castellano. Me gustan particularmente los textos escritos en, desde y sobre el estado de bienestar: Solstad es noruego y sus personajes (al menos los de los dos libros que han llegado a mí en traducción castellana) son hombres cincuentones que viven en una Noruega donde aparentemente tienen todo lo necesario para vivir. Me interesan los personajes de Solstad precisamente por eso: aunque no padezcan carencias materiales, sí las tienen espirituales. La desazón e incomodidad que sienten es del orden de lo insoportable. El bergmaniano Solstad, sin alzar demasiado la voz, nos hace ver que el mundo civilizado es un lugar frío e inhóspito, y no sólo porque la acción de sus novelas transcurra en Noruega, desde luego.
Édouard Levé
Autorretrato
451 Editores, 2009
Traductora: Julia Osuna
El autorretrato de Levé consiste nada más y nada menos que en una sucesión de frases con las que su autor trata de describirse, de hacer un collage de sí mismo: de sus filias, fobias, vergüenzas, defectos, debilidades. También cuenta anécdotas que le han ocurrido, a menudo banales, que nos ayudan a enfocar la foto verbal de sí mismo que logra que el lector obtenga. Dicho así, parece un texto poco interesante, pero cuando me empecé a dar cuenta de que el libro no era cualquier cosa fue al comprobar la maestría con la que Levé “toma las curvas” y pasa de un tema a otro. Es un libro-pantone que te lleva cromáticamente de una temática a otra, de unas anécdotas y descripciones a otras como si su narrador fuese un esquiador profesional deslizándose con elegancia por la nieve. Es en la elección del material donde veo que Levé ha hecho un trabajo fino y meticuloso porque, finalmente, qué es la escritura sino la selección de las letras y palabras más adecuadas en el embrollo de la lengua en la que se escribe.
Sólo le hizo falta una colección de relatos, El malestar al alcance de todos (2004), para ser “fichada” automáticamente por todos los lectores que buscan nuevas formas de narrar la realidad más cotidiana. Luego vinieron sus poemas narrativos y sociales (Mercado Común) y traducciones de Alain de Botton y Georges Perec, entre otros. En otoño Mondadori publicará su primera novela. Agudeza visual, contención e inteligencia son tres de sus más poderosas armas.