Publicó su primer libro de relatos, El alfil malo, en 2003, tras ganar el concurso cuentos Manuel Llano de Santander. Sus autores preferidos van desde los clásicos decimonónicos Stendhal y Dostoievski hasta contemporáneos como Capote y Donoso. Define su estilo como «ameno y poco rompedor, con cierta profundidad filosófica no exenta de cruel ironía». Su cuento Suavidad de terciopelo hace honor a esto último.