«Aunque en Santander he nacido, me siento vegapasiano. No me licencié en Bellas Artes. Todo cuanto sé se lo debo a una academia de dibujo, pintura y arquitectura irrepetible y a un compañero de viaje. He hecho numerosas incursiones en la pintura, pero el lugar donde me siento más reconfortado es en el papel y su antagonista, el lápiz. He editado por cuenta propia un estuche distribuido entre conocidos y desconocidos con trece litografías titulado Bix y, por cuenta ajena, una petaca-libro y un libro sin petaca. Nada me gusta tanto como acomodarme en el sofá ante una taza de café y unos pitillos y oír unas cuantas caras de discos de los años veinte y treinta en una vitrola de aspecto futurista-anacrónico.»