Mi nombre es Ernst Loos, y vengo a presentarles una reducida selección de testimonios pertenecientes a un proyecto que llevo desarrollando durante cerca de cuarenta años, titulado Eslabones de una infinita cadena de luz.
Comencé este trabajo cuando llevaba unos cinco años como corresponsal de guerra en uno de los periódicos más prestigiosos de Austria. La extrema sensibilidad que esta ocupación despertó en mí ante los problemas de la humanidad hizo que buscara un equilibrio, necesario, por otro lado. Es así como decidí emprender un trabajo paralelo de recopilación de testimonios y experiencias que sirvieran de contrapunto a toda la oscuridad que llevaba experimentando como corresponsal. Gente de todo el mundo narró sus mejores vivencias llenas de esperanza y sabiduría, iluminando, nutriendo y configurando lo que todavía hoy es un trabajo en continuo crecimiento y expansión.
Estas declaraciones que introduzco a continuación conforman una milésima parte de lo recopilado hasta el momento. Cuando empezaba a creer lo contrario, redescubrí que el mundo está lleno de luces que impiden la total oscuridad, que en todas las situaciones, incluso en las más dramáticas, sucede el milagro. Espero que lo disfruten.
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