He planificado infinidad de veces la posibilidad de arrancar mi casa y llevarla lejos, a cualquier lugar…
Con cuchillas afiladas he ido pacientemente separando del papel las palabras escritas en mis cuadernos.
Liberarlas de la frontalidad.
Descubrir el oscuro cuerpo de cada una de sus letras que, pegadas a la blanca pared, parecían esperar en el paredón su fusilamiento.
El cuerpo es la geografía.
La frontera de un país es polvo de carbón en los bolsillos: Siempre ensucia nuestras manos.
Se nos duerme la vida como se duerme un niño: sin más, en cualquier lugar,
De pronto...