2 de diciembre
«Listo», me dijo el conde. «Encárgate tú del diario.» Eso fue a finales
de noviembre, cuando recién había llegado de Frankfurt. El diario es esta
sección de Eñe de la que siempre he
sospechado que no es del todo verdad ni es del todo mentira. Vamos, como
cualquier diario que se va a publicar. A mí me divierten. Incluso escribí una
novela en ese formato. Pero jamás he escrito uno de verdad, como Ana Frank o Andrés
Trapiello. Fernando Royuela, quien se encargó del diario de Eñe hace ya tiempo, me dijo que tampoco
había escrito uno nunca, pero luego le entusiasmó mucho. Se trapiellizó un poco, vamos. Ojalá a mí
me ocurra lo mismo porque siempre he sospechado, ya digo, de este ejercicio de
exhibicionismo impostado, de esta suerte de solipsismo de cartón piedra. Pero
ahí vamos.
3 de diciembre
¿No les conté lo de los hispanistas en Frankfurt? ¿No? Bueno, ya sé que un diario —stricto sensu— no está dirigido a nadie, pero éste desde el principio está escrito para ser leído, así que aceptemos pulpo como animal de compañía. Bueno, a lo que iba. Los hispanistas son seres curiosos, que hablan el español mejor que nadie, aunque se les ve el plumero, pues usan giros extraños, frases hechas, palabras démodé que sorprenden por su rígida coloquialidad. Como el hispanista alemán que conocí en Frankfurt y que con su acento frenéticamente teutón —casi como si apretara un monóculo contra el globo ocular— me soltó: «¡Menudo cachondeo!». Menudo cachondeo, sí. Yo no he escuchado esa expresión salvo en la serie Cuéntame, de la Televisión Española. Pero los hispanistas también tienen otra característica: sólo les interesa su tema: las jitanjáforas en Alfonso Reyes o el uso del verbo folgar en el Arciprieste de Hita. Y no los saques de ahí. De manera que imagínense el entusiasmo del auditorio de hispanistas en Frankfurt cuando fui a hablar (bien) de Vargas Llosa. Por cierto: Frankfurt es una bella ciudad. Según me cuentan. Yo estuve ahí dieciocho horas y sólo pude ver un viejo episodio de Vacaciones en el mar doblado al alemán.
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