Con diecinueve años y un conocimiento cinematográfico vergonzosamente superior al erótico, la perspectiva de pasar el verano trabajando de segundo asistente en una película de espionaje me pareció muy sexy. Yo en los cines veía preferentemente películas jansenistas, castas (Dreyer, Bresson, Ozu), pero sabía, por el rumor, que en los rodajes se folla mucho. Pensando en eso más que en el séptimo arte, me fui a principios de aquel mes de julio de 1967 a La Manga del Mar Menor.
Era domingo, y en el hotel de primera línea de playa había algunas familias nativas, con algo indefiniblemente madrileño en sus modales, y decepcionadas —después de haber sabido por el recepcionista que allí se iban a alojar unos artistas de cine— cuando llegaron éstos, y también los del equipo artístico, y ninguno teníamos la cara conocida que esperaban. Las estrellas eran Janine Reynaud y Rosanna Yanni, el galán joven Manuel Otero, mucho antes de convertirse en el marido de la Cantudo (y eso sí que lo habría hecho digno de codazos en el lobby murciano), el director de la película, Jesús Franco, sin culto de latría entonces, y los demás asalariados, incluido el magnífico operador Jorge Herrero, todos unas perfectas nonentities para el gran público. Saludé a las divas, muy simpáticas conmigo, que no pintaba nada, a Otero, un guapo de cara, al actor de carácter Marcelo Arroita-Jáuregui, del que hablaré más tarde, y por supuesto al director, a quien yo admiraba sin conocerle por sus películas Vampiresas 1930 y Gritos en la noche, vistas por mi cuenta en un cine al aire libre de Alicante antes de que la revista Film Ideal, donde yo escribiría, le señalase como director atípico y americanista en el buen sentido de la palabra (había por entonces una guerra en Vietnam, no se olvide). También él era simpático (en la vertiente cáustica), locuaz y cultivado, cosa rara en su medio: se interesó por el libro que yo llevaba en la mano, Tres tristes tigres, recién aparecido, y me dijo: «Ah, Cabrera Infante. Un gran tipo. Un “joyciano” pasado de ron caribeño».
[...]