3 de abril
Regreso del Centro de Arte La Panera, Lérida, en tren, una especie de ave.Son las diez y media de la noche. Me han invitado a hablar de alta/baja
cultura. Hablé del residuo, de la buena publicidad, de ese amigo de todas las
cosas. Me gustó mucho. Afuera todo son sombras, dejamos atrás una refinería,
luces y antorchas a la distancia suficiente para que parezcan un Belén. Me
sorprende que de Lérida a Barcelona, un viernes a esta hora, el tren vaya casi
vacío. Hace unos días cargué en el iPod Restos
de un incendio, un disco de Migala. Ahora suena: “puedes ver la noche desde
un tren…, y luces lejanas, y piscinas vacías”, y eso es lo que exactamente se
ve a través de la ventanilla. Algo que siempre me ha resultado extraño de los
trenes es que su camino sea horizontal. El camino de un tren es el camino más
horizontal que existe. Habría que preguntarse por qué no suben cuestas los
trenes. Alguien que ocupó mi asiento antes que yo ha dejado una bolsa
transparente con latas de refrescos vacías, cajas de Toblerones vacías,
paquetes de chicles también vacíos. Y afuera piscinas vacías. ¿Dónde hay algo
lleno, pues?, me digo. Ahora recuerdo que una vez pensé qué ocurriría si un
tipo escuchara todos los días su iPod: en el bus, al volver del trabajo,
mientras cocina, mientras ve la tele, mientras duerme, mientras habla. Alguien
le pregunta un día, ¿qué música escuchas? Y él responde que ninguna, que su
iPod está vacío: oye el ruido de fondo de su iPod, sólo eso, le gusta el ruido
de fondo de su iPod, pero los iPod carecen de ruido de fondo. Esto lo pensé un
día que estaba aburrido. Unos asientos mas adelante, frente a mí, van dos
gemelas maduras. Medio rubias. Van en silencio. Las gemelas, lógicamente,
siempre son tarros vacíos. Más luces lejanas, más piscinas vacías.
4 de abril
En Barcelona amaneció despejado. Hace sol. He quedado con Ester, que ha
venido de NY, donde vive, para la inauguración de una exposición suya. Ester es
muy vital, vamos a por unas tapas. Habla una mezcla de español- americano con
acento catalán. Lleva pantalones cortos y una chupa de cuero de motorista.
Trabaja con las metáforas del residuo, así que se interesa por lo que dije ayer
del residuo en La Panera. Vamos a la
librería Documenta, y le regalo Homo
Sampler, tiene mucha curiosidad pro llevarse ese libro a NY.
Con cada número de Eñe se realiza una serie de 50 serigrafías de la
obra que el autor ha creado para la portada de la revista. Elena Blasco puso imagen a nuestra Ciencia ficción con esta serigrafía en papel Zerkall-Butten de 250 gramos, a 10 colores.