Pierrefite,
Pirineos franceses. 15 de octubre de 2000
10h
Jacques Arnault, de
cincuenta y cinco años, viudo, campesino, propietario de una pequeña huerta
cercana al pueblo de Pierrefite, se dedicaba a cosechar coliflores cuando una
estridente y aguda vibración le obligó a mirar hacia el cielo. Allí pudo
divisar una extraña esfera grisácea, de reflejos metálicos, que por momentos
aumentaba de tamaño, clara señal de que dicha esfera caía hacia tierra. Jacques
Arnault, paralizado por el terror, fue testigo de cómo el extraño artefacto
disminuyó la velocidad de su caída y continuó descendiendo hasta posarse
blandamente en el centro de un melonar. Acto seguido, Jacques Arnault pudo
reaccionar y, gritando y corriendo, desapareció en dirección al pueblo.
11h
Gran parte de la población
de Pierrefite y caseríos del contorno rodeaba a prudente distancia la
extraordinaria astronave. Ésta poseía una forma perfectamente esférica, era de
color gris acero y de un tamaño aproximado de veinte metros de diámetro. En su
superficie no se abrían ventanillas, hendiduras ni tampoco podían observarse
remaches o líneas que indicasen la unión de piezas. Lo único que rompía su uniformidad
era una banda de unos sesenta centímetros de ancho que rodeaba la esfera. Esta
banda presentaba un color naranja rojizo sobre el que se destacaba una especie
de signos pintados, grabados o impresos en negro intenso. Tanto la banda como
los signos daban la sensación de poseer un brillo, una luminosidad propia.
Monsieur Jean Junot, alcalde de Pierrefite, tras cambiar unas frases con Louis Boumierre, prefecto de la Gendarmería Nacional, montó en su bicicleta y partió pedaleando hacia el pueblo, con la intención de comunicar el sorprendente hecho a las autoridades de la vecina ciudad de Cauterets.
[...]
Con cada número de Eñe se realiza una serie de 50 serigrafías de la
obra que el autor ha creado para la portada de la revista. Elena Blasco puso imagen a nuestra Ciencia ficción con esta serigrafía en papel Zerkall-Butten de 250 gramos, a 10 colores.