La chica, a diferencia de casi todas las que aparecen fotografiadas en revistas de moda, no era guapa. Es más, no quería parecer guapa, aunque cualquiera que la mirase diría lo contrario. Por ese motivo, el profesor Fei dejó de pasar páginas y la estudió por un momento. Llevaba el pelo corto y desordenado y sus ojos, muy separados el uno del otro, brillaban ante la cámara en un primer plano. En otra fotografía aparecía ante la entrada de un dormitorio, ofreciendo la espalda a la cámara y empujando la puerta con la mano. La cama y sus sábanas color rosa aparecían artísticamente difuminadas. Su camiseta negra, nítidamente enfocada, llevaba impresos unos caracteres en blanco: «Mi padre es un ser más bajo que el cerdo y el perro, porque es un adúltero».
El profesor Fei sabía por el artículo que la chica tenía diecinueve años. Sus padres se habían divorciado tres años antes y ella sospechaba que su padre había sido seducido por otra mujer, prima segunda suya. Según explicó al periodista, su padre era miembro del Partido Comunista y debería haber sido castigado por abandonar a su hija y a su esposa y por el inmoral acto de sustituirlas por una querida. Los esfuerzos por encarcelar a su padre quedaron no obstante en agua de borrajas, y la chica abrió un blog que tituló Una declaración de guerra contra los maridos infieles.
[...]
Serigrafía realizada por María Luisa Sanz con motivo de su obra en el número 21 de Eñe, Nuevos escritores de Norteamérica.
50 copias firmadas y numeradas en papel 100% algodón de 300 gramos.