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Myron Bolitar examinó con el periscopio de cartón aquella multitud ridículamente ataviada. Trató de recordar la última vez que había utilizado un periscopio de juguete. La imagen de los comprobantes de compra de una caja de cereales Cap'n Crunch parpadeó ante sus ojos como esas manchas que aparecen después de mirar hacia el sol y que suelen producir dolor de cabeza.
A través del reflejo en el espejo, Myron observó a un hombre vestido con bombachos (¡bombachos, por el amor de Dios!) que miraba fijamente una minúscula esfera blanca. Los espectadores murmuraban con entusiasmo. Myron contuvo un bostezo. El hombre de los bombachos se puso de cuclillas. Los espectadores ridículamente ataviados intercambiaron codazos antes de sumirse en un silencio imponente, al que siguió una quietud absoluta, como si hasta los árboles, los arbustos y las repeinadas briznas de hierba estuvieran conteniendo la respiración.
Entonces, el hombre de los bombachos golpeó la esfera blanca con un palo.
El público empezó a comentar el golpe en una jerga indescifrable. El volumen del murmullo aumentó a medida que la bola fue ascendiendo. Algunas palabras se hicieron inteligibles. Luego, frases enteras. «Bonito estilo.» «Espléndido golpe.» «Buen golpe.» «Un estilo realmente bueno.» Enfatizaban la palabra «estilo» como si alguien pudiera pensar que se referían a un estilo de natación o a un estilo arquitectónico.
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Serigrafía de
Carmen Calvo correspondiente a la ilustración de portada de Eñe 22 | Serie
Negra.
Seis tintas sobre papel Vellín de Arches de 250 gramos. Tamaño: 33
x 48 cm.