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Número 12. Invierno 2007
Ser lobo
Joaquín Pérez Azaústre
A veces ves venir al lobo pero hasta que no te muerde no comprendes que está ahí, tan cerca que ese lobo hasta puedes serlo tú. Se acerca sinuoso, algo reptante, con una certidumbre de dominio por un camino lento de maleza. Ese camino lento puede estar detrás del oso y el madroño, y la espesura se convierte en un bosque de cabezas que ignoran el crepúsculo de Sol. El lobo ya no tiene piel de lobo, olvida ese pelaje de gris sucio y se convierte en un hombre con un rostro agradable de ojos desconfiados y paso corto, quizá ya algo nervioso, que oculta la mitad de su cabeza bajo una gorra roja. Tiene la tez morena y los rasgos asiáticos de algunos peruanos. Su respiración parece algo difícil. Este lobo en cuestión es peruano y sabe que es de Lima, pero no que es un lobo. Yo lo sé en cuanto lo miro, en cuanto Blanca nos presenta en una de las terrazas que están desparramadas poco antes de llegar a la puerta trasera del Fnac. Blanca nos presenta.

Su profesor, el lobo malo. Hemos venido hasta aquí para que nos cuente lo que espera a Blanca en el viaje que emprenderá mañana. Blanca irá hasta Lima para pasar el resto del verano. Como Blanca coge el avión mañana mismo, sólo tenemos esta tarde para escuchar los consejos de este hombre, uno de sus profesores de último curso en la facultad de Ciencias de la Información. Por eso consumimos nuestra última tarde en quedar con él, aunque yo hubiera preferido gastarla de otra forma. Al principio pensamos en ir a recogerlo a la Ciudad Universitaria, pero nos ha enviado un mensaje hace dos horas diciendo que nos espera en esta terraza, donde nos sirven dos jarras enormes de cerveza helada y áspera.

Blanca pide té frío. Ya sentados, mientras la gente vestida de verano sigue haciendo de espesura, el profesor, piel de lobo, comienza sus instrucciones para los dos meses limeños: ante todo prudencia, Blanca, mucha prudencia. Siempre que uno va a un país extranjero uno debe ser prudente, pero en el medio en que te vas a desenvolver la prudencia te será más necesaria de lo habitual. [...]
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Serigrafía
Javier de Juan
Con cada número de Eñe se realiza una serie de 50 serigrafías (numeradas y firmadas) de la obra que el autor ha creado para la portada de la revista. Javier de Juan ilustró nuestros Animales de compañía con esta serigrafía.

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