la piedra es el lugar donde la voz reside crece se hace audible
transfiere a los lacónicos su armamento su enjundia su entereza
se juntan en su entorno los poderes larvarios de los cuerpos
abdica de la industria de ser tótem no más en las preponderancias
| defensivas
la piedra es una inmensa perduración de lo indiviso
y allí la modulada pesantez se adjunta se acompasa a la inmortalidad
en tanto que la carne malherida el rencor taciturno de los mansos
participa de la simetría de aquellos que construyen mausoleos
o de esos otros que se perpetúan en el soberbio lance de la temeridad
levantando de pronto el edificio donde se pudren los razonamientos
la piedra que no alberga más empeño que el de ser piedra y sólo piedra
la piedra primordial remediadora de cuya gravidez depende el peso de la luz
la piedra en cuyo centro se articula el supremo desgaste de los días
¿es acaso la única dotada de poder para instalar recuerdos levantar paredes
tapiar las puertas de la habitación donde ya nadie alcanza a reencontrarse
cimentar la babélica efigie de los que se equivocan desdeñando
a aquellas otras piedras inculpadas de los derramamientos de la sangre?